Lothar Matthäus ganó durante su carrera como jugador en activo casi todos los títulos posibles: varias ligas con el Bayern de Múnich, la Copa de la UEFA con el Inter de Milán, la Copa Mundial de la FIFA en Italia 1990... Además, un año después de proclamarse campeón del mundo, el alemán, que tiene actualmente 48 años, fue nombrado Jugador Mundial de la FIFA.
Tras 20 años como profesional, Matthäus colgó las botas en 2000 en el Metrostars de Nueva York/Nueva Jersey. Desde entonces, el hombre que más veces ha vestido la camiseta de la selección alemana (150 partidos) ha trabajado de entrenador en países como Austria (Rapid de Viena y Red Bull de Salzburgo), Serbia (Partizan de Belgrado), Hungría (selección nacional) y, finalmente, en el Maccabi Netanya israelí. El contrato que lo vinculaba a este último club hasta 2010 se rescindió en abril por motivos económicos, por lo que, en la actualidad, Matthäus sondea el mercado en busca de nuevas ofertas.
FIFA.com conversó en exclusiva con el capitán honorífico de la selección alemana acerca de su futuro, la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA y la Copa FIFA Confederaciones 2009.
Señor Matthäus, usted viajó recientemente a Italia, donde trabajó durante su etapa de jugador. Al parecer, la Serie A le resulta muy atractiva. ¿Le veremos el año que viene en el país de los campeones del mundo?
Es cierto que estuve en Italia recientemente. En concreto en Roma, aunque sólo para asistir a la final de la Liga de Campeones. No he recibido ninguna oferta de Italia, pero sí es cierto que el país, el campeonato de liga y un posible trabajo allí me resultan muy atractivos.
Seguro que los principales clubes y asociaciones nacionales ya se habrán puesto en contacto con un campeón del mundo, ex Jugador Mundial de la FIFA y un técnico experto como usted. ¿En qué banquillo le veremos a partir del verano?
Siempre hay novedades y contactos. También ofertas concretas, aunque por ahora prefiero ser cauto. Sólo me convencerá un proyecto con futuro, que sea atractivo desde el punto de vista deportivo. Es posible que en el pasado haya cometido el error de no analizar las cosas con suficiente detenimiento. En los equipos a los que he entrenado siempre me ha tocado llevar a cabo una tarea de construcción. A eso se sumaron a veces problemas económicos, por lo que al final hubo que cancelar los contratos antes de tiempo. Simplemente, no se cumplieron todas las promesas. A pesar de todo, lo que conseguimos en Israel o en el Rapid de Viena fue fantástico.
En la Bundesliga hay equipos que buscan entrenador. ¿Le atraería trabajar en Alemania o prefiere seguir entrenando en el extranjero?
La Bundesliga siempre resulta interesante. De hecho, ya estuve a punto de fichar por un equipo. Pero es cierto que el camino de la Bundesliga y el mío aún no se han encontrado, al contrario de lo que cabría esperar por mi pasado. Soy hijo de la Bundesliga y estoy capacitado para triunfar en ella. Por ahora no he tenido la oportunidad de demostrarlo. Tal vez lo que ocurre es que todo el tiempo que he pasado en el extranjero me ha alejado demasiado del campeonato alemán. Sin embargo, me han surgido oportunidades, pero no sé por qué no se han concretado. De todas formas, en este momento no voy a aceptar la primera oferta que llegue. Tiene que ser bueno para mí y para el club.
Ha trabajado un año como entrenador en Israel. ¿Qué ha aprendido de esta etapa?
Israel es una nación especial. Un entrenador debe saber respetar al máximo muchos aspectos del país; por ejemplo, las festividades religiosas. Además, no puedes ponerte a comparar. La mentalidad de la gente no está tan próxima al fútbol como en el resto de Europa. Algunos jugadores tienen poca disciplina. Para un entrenador europeo, trabajar allí es tarea fácil, pero debo decir que fue una experiencia nueva para mí.
Después de un año en Israel se habrá formado una idea amplia del fútbol de ese país. ¿Qué opina de su calidad y qué espera de la selección israelí (ndlr: cuarta en el Grupo 2 de la Zona Europea) en la competición preliminar de Sudáfrica 2010?
No veo a Israel como uno de los favoritos del grupo. Los empates que cedió en casa frente a Grecia y Suiza, sobre todo, no me parecen suficientes para un equipo que quiere clasificarse para un Mundial. Creo que el combinado israelí acabará tercero. El grupo era relativamente asequible, pero, sencillamente, los otros equipos son un poco mejores y más sólidos.
¿Qué le parece el papel que ha hecho hasta ahora la selección alemana, que lidera el Grupo 4 de la Zona Europea por delante de Rusia y Finlandia?
Doy por sentado que la selección de Jogi Löw se clasificará directamente para la cita de Sudáfrica. Sin duda, el partido decisivo será el de octubre frente a Rusia en Moscú. Creo que Alemania certificará su clasificación en ese encuentro. No obstante, Rusia tiene un buen equipo y Guus Hiddink es un gran entrenador. En un partido así también se puede perder. En cualquier caso, Alemania se clasificará antes o después.
Actualmente se celebra en Sudáfrica la Copa FIFA Confederaciones 2009. ¿Qué espera usted de este certamen, como acontecimiento deportivo y por su organización?
Por supuesto, el deporte debe estar en primer término, pero el acontecimiento es también un examen para los organizadores de cara a la cita mundialista del año próximo, lo que personalmente me parece estupendo. Todos los continentes están representados y nadie quiere perder. Brasil e Italia son en mi opinión los favoritos, aunque también Sudáfrica se presentará al mundo a falta de un año para el Mundial y querrá causar sensación. Será un acontecimiento muy interesante sobre el terreno de juego y fuera de él.
¿Qué espera entonces de los anfitriones en la Copa FIFA Confederaciones y, el año que viene, en la Copa Mundial de la FIFA 2010, sobre todo teniendo en cuenta la ventaja de jugar en casa?
El anfitrión siempre tiene ventajas. La República de Corea y Japón demostraron en 2002, cuando alcanzaron, respectivamente, las semifinales y los octavos de final, lo lejos que se puede llegar si se cuenta con el apoyo de los aficionados. En 2006, la hinchada llevó en volandas a Alemania. Lo mismo podría ocurrir con Sudáfrica, a pesar de que sobre el papel se trate de un equipo de segunda fila.
Para usted, que ha sido Jugador Mundial de la FIFA, ¿quién es actualmente el mejor jugador del mundo?
En Roma vi al mejor equipo del mundo, el FC Barcelona. Lionel Messi es un jugador clave en este equipo. Pero también hay otros futbolistas, como Xavi e Iniesta, que hacen funcionar al equipo. El Barça cuenta con muchos jugadores buenos que llevan tanto tiempo jugando juntos que forman una unidad. Los más importantes aportan inteligencia al juego y crean las situaciones decisivas en el partido. En el Barcelona, de eso se encargan Iniesta y Xavi.
Una última pregunta, señor Matthäus. ¿Puede usted imaginarse una vida sin fútbol?
Ese supuesto no se me ha dado hasta la fecha y no quisiera ni imaginar cómo sería.
