Panamá encara su choque de cuartos de final de este sábado contra los anfitriones y vigentes campeones, Estados Unidos, como clara víctima a priori. Sin embargo, según descubrió FIFA.com en una conversación en exclusiva con su seleccionador de ascendencia inglesa, Gary Stempel, el sorprendente campeón de Centroamérica, que quedó apeado el año pasado de la fase de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA 2010, está disfrutando con la oportunidad de poder volver a ejercer de aguafiestas.
"Después de ganar la Copa de Naciones de Centroamérica en enero, los panameños están más pendientes y tienen más fe en la selección", afirmó Stempel, de madre inglesa y padre panameño. "Y tras haber quedado eliminados de la fase de clasificación para Sudáfrica, la Copa Oro viene a ser como nuestro pequeño Mundial, y nuestra motivación es muy alta".
Avance progresivo
Históricamente, el fútbol en Panamá ha venido ocupando un lugar secundario frente a deportes más arraigados como el boxeo, el béisbol o la hípica. Sin embargo, desde que los emblemáticos hermanos Dely Valdez condujeron a los Canaleros a la final de la Copa Oro en 2005, su fútbol nacional ha cotizado al alza; y Stempel ha estado justo en el epicentro de esa progresión. En 2003, dirigió a Panamá en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA de Emiratos Árabes Unidos, la primera vez que una selección panameña participaba en una fase final mundialista; antes de asumir las riendas de la absoluta el pasado julio, en sustitución de Alexandre Guimaraes.
Saldó su primer cometido con una sorprendente cabalgada hacia el título centroamericano en la Copa de Naciones de la UNCAF, tras vencer a formaciones tan consolidadas como Costa Rica, Honduras y Guatemala. Aun así, pese a tener ese éxito en su haber, cabe esperar que Panamá lo pase mal el sábado en Filadelfia, contra una inexperta selección de Estados Unidos. Tras iniciar su andadura con una derrota ante la gran sensación insular, Guadalupe, los panameños reaccionaron con un emocionantísimo 1-1 ante México, antes de sellar su pase con un 4-0 a la debutante Nicaragua. "Tuvimos un comienzo un poco accidentado en esta fase final", afirmó Stempel. "Pero ése era el aviso que necesitábamos, y contra México fuimos mucho mejor equipo. Confiamos en seguir mejorando con cada partido".
Parece ser un buen momento para que los Canaleros se enfrenten a Estados Unidos, ya que el joven y ya de por sí experimental combinado entrenado por Bob Bradley se ha quedado reducido a 18 jugadores tras la marcha de Charlie Davies y Michael Parkhurst, por compromisos con sus clubes. Pero Stempel sabe muy bien de qué va el asunto. "Precisamente, ese tipo de pensamientos son los que pueden dejarte expuesto a recibir una paliza", afirmó el técnico, que comenzó su carrera futbolística como responsable de acercamiento a la comunidad en el club londinense del Millwall. "Se trata de una selección estadounidense joven, lo sabemos muy bien, pero muchas veces esos chicos jóvenes son los que tienen esa motivación extra para demostrar lo que valen a su entrenador y labrarse un nombre. Si no nos preparamos a fondo, estaremos en dificultades".
El partido es una reedición de la famosa final de la Copa Oro de la CONCACAF 2005, que Panamá perdió en la tanda de penales; y el hecho de que se celebre en Filadelfia otorga al encuentro un significado especial para el preparador panameño. "Mi padre, de hecho, jugó profesionalmente al béisbol en esta ciudad en la década de los 50", afirmó con cierto orgullo, en referencia a Cookie Stempel, que fue uno de los primeros panameños en jugar en las grandes ligas de Estados Unidos. "Ya lo había olvidado por completo, pero eso lo convierte en algo especial. Recuerdo la forma en que nos hablaba de la época que pasó aquí, y las fotos que tenía en la pared".
"Producimos extraordiarios deportistas"
Aunque la primacía del béisbol en Panamá sigue siendo en gran medida incuestionable, Stempel cree que el fútbol (el deporte de su corazón) está realizando grandes avances. "Todavía no tenemos una liga profesional, pero están ocurriendo cosas en Panamá", resaltó. "Nuestra principal ventaja es que producimos atletas innatos, extraordinarios deportistas. Puede comprobarse aquí, con gente como Felipe Baloy y Blas Pérez, y muchos de los otros. Nuestros hombres están empezando a ir al extranjero y a entrar en contacto con el fútbol profesional. Y puedo garantizar que, después de este campeonato, los ojeadores vendrán otra vez llamando a la puerta".
Sin embargo, en el fondo, Stempel sigue siendo por los cuatro costados ese entrenador juvenil, esa figura paterna, ese responsable de acercamiento a la comunidad. "Resulta grato ver cómo algunos de los chicos que entrené en la selección sub-20 van ascendiendo y progresando en el fútbol profesional", afirmó, antes de cambiar de tono. "Pero realmente, la satisfacción viene de ver cómo estos chicos, muchos de ellos de orígenes humildes, cambian sus vidas a mejor. En el fútbol no siempre se trata del valor de los trofeos y las medallas; a veces lo que importa son los valores humanos".
Los tapados de Panamá, todavía vivos en su mini-Mundial, estarán ansiosos por demostrar a todos que tienen mucho más que ofrecer al mundo que su famoso canal. Stempel y sus pupilos están bien colocados para dar una sorpresa este sábado, aunque el entrenador no esté dispuesto a reconocerlo.
