Chile logró un merecido triunfo en casa de Dinamarca, ajustado en el marcador y claro en el juego, capitalizado por un equipo que exhibió a ratos un fútbol brillante y que tuvo ocasiones para lograr un marcador más amplio.
La Roja arrancó de forma apabullante y ninguneó a Dinamarca en un primer cuarto de hora primoroso con un sistema que se le atragantó al equipo local.
Con su presión adelantada le quitó el balón a los daneses y luego lo distribuyó con rapidez y sentido, ensanchando el campo y combinando con toques precisos, con Matías Fernández de cerebro y Alexis Sánchez como puñal por la banda derecha.
Entre Alexis e Isla le amargaron la noche al tosco Jakobsen, que pasó un calvario para frenar las oleadas que llegaban por su banda. Parecía que Chile jugaba de local, pero le faltó definir: hasta tres ocasiones claras tuvo la Roja en ese período, todas por la banda derecha, pero ni Vidal ni Mancilla, que luego se retiró lesionado antes del descanso, marcaron de milagro y entre la defensa y un nervioso Andersen alejaron el peligro.
Dinamarca empezó a equilibrar el partido a partir del ecuador de la primera parte, se cerró mejor en el medio y complicó el juego de Chile, que fue perdiendo fuerza de forma progresiva y con Matías Fernández tapado ya no jugó con la misma claridad.
Guiada por Jakob Poulsen, Dinamarca, que pudo reclamar un penal por mano en el área chilena, también rozó el gol en un pase picado de éste sobre la defensa que Bendtner no supo resolver frente a un acertado Pinto.
En la segunda parte llegaron los goles
Como en la primera parte Chile arrancó mejor, no con la misma superioridad, ya que Morten Olsen ajustó la defensa sacando, pero aun así suyo fue el balón y las mejores opciones, como una buena combinación de Alexis y de Isla que paró el portero.
La Roja siguió acechando, y entonces apareció Matías Fernández para dejar solo a Paredes, que regateó a Christiansen y definió con clase para hacer un gol muy merecido.
Pero poco le duró la alegría a Chile y su animosa hinchada, que calló todo el partido a la afición local, porque Jakob Poulsen, de largo el mejor de Dinamarca, se llevó un balón en el medio y le puso un pase de gol a Schøne, que la colocó en la cruceta.
El partido estaba roto y acelerado: pudo marcar Rommedahl, pero mandó el balón a las nubes; sí lo hizo Alexis, que conectó un cabezazo inapelable tras un gran centro de Cereceda.
Quedaban más de veinte minutos, pero Chile no pasó grandes apuros para aguantar el resultado, salvo una acción individual de Rommedahl que no entró de milagro, aunque le faltó más claridad arriba para cerrar un encuentro que estaba para matarlo a la contra.
Chile se llevó una victoria que le valdrá para reafirmar su compromiso con el juego y su moral de cara a cerrar su clasificación a la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.
