Italia dio muestras de no terminar de emprender el camino hacia la recuperación de su juego, propio de una campeona del mundo, durante el amistoso disputado con Suiza, partido que terminó con empate a cero y en el que los helvéticos plantaron cara a los italianos.

Si el seleccionador de Italia, Marcello Lippi, pedía en los últimos días un paso más veloz hacia la recuperación del equipo tras la Copa FIFA Confederaciones, sus deseos no fueron cumplidos sobre el terreno de juego del estadio Saint Jakob Park de Basilea.

Y todo en un encuentro que será recordado, sobre todo, por el ex madridista Fabio Cannavaro, que disputó su partido número 127 con la selección absoluta de Italia, superando así las 126 citas del ex capitán del AC Milan Paolo Maldini.

De hecho, poco antes del comienzo del encuentro, el propio Lippi, quien apuesta por dar un aire nuevo a su equipo con jóvenes jugadores, aseguraba que "Europa y el mundo deben quitarse el sombrero" ante el ex defensor madridista, de 35 años y quien esta temporada jugará de nuevo con el Juventus.

Cannavaro y el resto de los azzurri llegaban al partido sin presón por el resultado, pero si para demostrar que lo sucedido en la pasada Copa Confederaciones, en la que no pasaron de la primera ronda, fue una mera anécdota.

La selección de Lippi, actual campeona del mundo, sigue intentando encontrar su camino en esa transición que supone el cambio generacional de la selección ganadora de la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006 a un equipo renovado que sea capaz de reafirmarse en los éxitos internacionales.

Las miradas hacia esa renovación se centraban en los debutantes Domenico Criscito y Claudio Marchisio, que comenzaron el encuentro con mucho ímpetu, pero que terminaron diluyéndose en la apatía del juego, con una Suiza que parecía dispuesta a dejarse hacer el partido.

El claro dominio italiano de los primeros compases del partido terminó esfumándose en los últimos minutos de la primera parte, sobre todo, tras la sustitución de Mauro Camoranesi, quien tuvo que ser reemplazado por Simone Pepe a la media hora de juego por molestias en el gemelo derecho tras un encuentro con un rival.

la segunda parte supuso la confirmación de lo aburrido que terminó convirtiéndose el partido, con una Suiza que llegaba en un más que buen momento de juego, con el primer puesto compartido con Grecia en el Grupo 2 europeo en la fase de clasificación al Mundial 2010.