¿Suecia sin Lars Lagerbäck ni Henrik Larsson? Parece casi impensable. Sin embargo, por primera vez desde comienzos del decenio de 1990, es la realidad que afrontan los Blågult, que encaran nerviosamente un periodo transitorio lleno de incertidumbre. Lagerbäck, integrante del cuerpo técnico de la Asociación durante 19 años, busca un nuevo trabajo, mientras que Larsson disputará el sábado el último partido de su ejemplar carrera, tras decir adiós a la selección escandinava a principios de este mes.

Para Suecia, esto supone la conclusión de una época. Al fin y al cabo, los dos han servido fielmente al combinado nacional, desempeñando un papel fundamental para que pudiese disfrutar del periodo más fructífero de su historia futbolística. Larsson, como recordarán algunos, marcó en el 4-0 sobre Bulgaria que otorgó a Suecia el bronce en la Copa Mundial de la FIFA 1994, y en 2003 fue elegido mejor futbolista de su país de los últimos 50 años. Lagerbäck, por su parte, y a pesar de todos sus detractores, es el entrenador que más éxitos ha cosechado al frente de los Blågult, a quienes clasificó para cinco grandes torneos consecutivos entre 2000 y 2008.

La mayoría de los analistas preveían que se marchase una vez terminado el último de ellos, la Eurocopa 2008, sobre todo a raíz de las críticas vertidas por la prensa sueca sobre el técnico y su plantilla de "vejetes", que tuvieron una gris actuación y cayeron eliminados en la primera ronda. En lugar de ello, Lagerbäck regresó desafiante para un último reto -la Copa Mundial de la FIFA 2010-, pero su famosa secuencia de triunfos en fases previas se saldó con un rotundo fracaso.

"Ha sido una campaña en la que no pudimos meter el balón entre los tres palos", fue su evaluación de una competición preliminar en la que sus discípulos fueron incapaces de ver puerta en cuatro duelos ante sus principales adversarios, Dinamarca y Portugal. El hecho de que los daneses, sus históricos rivales, se adjudicasen cómodamente la primera posición no hizo sino aumentar el clamor por un cambio, e incluso el propio Lagerbäck tuvo que admitir que era necesario "empezar de cero".

Después de que el seleccionador, de 61 años, anunciase su decisión antes de despedirse con una victoria por 4-1 sobre Albania, sus potenciales sucesores pasaron a ocupar el centro de la atención. Según se dice, Roy Hodgson, del Fulham, es uno de los candidatos, y sonó con fuerza el nombre de Sven-Göran Eriksson, si bien éste lo rechazó para continuar como director deportivo en la cuarta categoría del fútbol inglés. "Hablamos mucho con Svennis", señaló Lars-Ake Lagrell, Presidente de la Asociación Sueca. "Pero él ha decidido que, debido a su contrato con el Notts County, ahora mismo no existe ninguna posibilidad de que se haga cargo de la selección nacional".

También se ha mencionado a Hans Backe, ex ayudante de Eriksson en el Manchester City, y a Erik Hamren, el entrenador sueco del Rosenborg, campeón de Noruega, aunque Zlatan Ibrahimovic ha planteado otra alternativa. Para el artillero del Barcelona, el conocimiento de la selección y su prestigio en el deporte rey hacen de Larsson, con quien compartió la punta de ataque durante mucho tiempo, la opción perfecta.

No obstante, todo indica que Ibrahimovic se llevará una decepción. Al obstinado Larsson, de 38 años, le encanta la idea de dirigir a un equipo, pero ya ha dejado claro que pretende empezar su carrera en el extranjero, sin pasar por el sistema nacional sueco. "Si llego a ser entrenador, mi ambición es alcanzar mi máximo potencial", afirma. "Eso significa que tendré que irme de Suecia. En los últimos años he acumulado mucha experiencia, y creo que estoy en el camino correcto para convertirme en entrenador, pero no me interesa estudiar en el sistema de la Asociación Sueca. Quiero conseguir mi licencia y mis insignias en Escocia".

El regreso a un país en el que continúa siendo idolatrado por una etapa de siete años en el Celtic que produjo 242 goles y una Bota de Oro europea es, insiste Larsson, principalmente pragmático. Tal y como explica, "Alex Ferguson y José Mourinho se formaron en Escocia, ¡y les ha ido bastante bien!". Con todo, al conjunto en el que llegó a ser conocido como "el rey de reyes" le une un imperecedero vínculo emocional. "Tengo muchas conversaciones con el Celtic, aunque de momento no hay nada", admite. "Pero todo el mundo sabe lo que siento por el club".

Si bien ocupar el banquillo del Celtic Park es un objetivo a largo plazo, el futuro de este legendario delantero sueco y de su ex seleccionador parece incierto, al menos por el momento. Casi tan incierto, de hecho, como el del equipo del que acaban de separarse.