Unas 40.000 personas, con la selección alemana de fútbol a la cabeza, rindieron un último homenaje en el estadio de Hannover a Robert Enke.

Favorito para jugar con su país en el próximo Mundial de Sudáfrica, el jugador de 32 años "no era solamente un ídolo sino también un ideal", dijo el sacerdote Heinrich Plochg que conocía bien a su familia. El religioso recordó a los asistentes que "el fracaso, la enfermedad y los golpes de la suerte" no son "debilidades que hay que hacer desaparecer, aunque nuestra sociedad nos lo pida con frecuencia".

Antes de la ceremonia, los jugadores de la selección alemana, vestidos de negro, honraron el féretro situado en medio del estadio AWD-Arena, con capacidad para 45.000 personas. Miles de personas hicieron cola durante largo rato para poder asistir a la ceremonia. La familia y los amigos del jugador estaban sentados en un podio instalado en el terreno.

"El fútbol no lo es todo" repitió tres veces el presidente de la federación alemana (DFB), Theo Zwanziger durante la ceremonia, una de las más importantes que conció Alemania en los últimos años.

"Robert, tú eras el número uno" dijo por su parte el presidente del Hannover 96, Martin Kind. "Robert Enke sólo tenía amigos" y conquistó los corazones de la gente no sólo por su talento sino también por su "naturalidad, su modestia y su cordialidad", añadió.

La viuda del jugador fue ovacionada por el público. La ceremonia fúnebre fue retransmitida en directo por varias cadenas de televisión y a través dos pantallas gigantes situadas al exterior del estadio.

La muerte del futbolista conmocionó a todo el país, más allá de los círculos deportivos. El pasado jueves unas 35.000 personas ya se habían reunido en el centro de Hannover para seguir la misa en su honor.