El pasado lunes 16 de noviembre, el mundo del fútbol se entristeció al conocer la noticia del fallecimiento del mexicano Antonio De Nigris, quien sufrió de un ataque al corazón en su casa de Lárisa, Grecia. El atacante había llegado el pasado mes de agosto al Lárisa FC procedente del Ankaragucu turco.
En una carta dirigida al Sr. Justino Compeán, presidente de la Federación Mexicana de Fútbol, el Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter expresó sus condolencias por la muerte del futbolista con las siguientes palabras. “Es con sumo pesar que me dirijo hoy a Usted tras conocer la triste noticia sobre el inesperado fallecimiento del jugador Antonio De Nigris”.
El Sr. Presidente también solicitó que “hagan extensivas las condolencias a todos los compañeros de la selección, a sus aficionados, y lo que es más importante, a sus familiares, amigos y seres queridos”, y finalizó diciendo “les ruego tengan la amabilidad de hacerles llegar el mensaje de que la comunidad internacional del fútbol está con ellos. Espero que nuestras palabras de consuelo contribuyan, de alguna manera, a aportarles un poco de paz en estos difíciles momentos”.
Apasionado por el balón
Antonio De Nigris nació el 1 de abril de 1978 y, desde muy joven mostró pasión por los deportes. Practicó tenis y fútbol hasta que, con la posibilidad de hacerse profesional en ambos, se decidió por el rectángulo verde. Debutó con el Monterrey en 1999 y desde sus primeros partidos impresionó por su olfato goleador y su devastador juego aéreo.
Apenas dos años después fue convocado por Enrique Meza a la selección mexicana, que jugaba la fase clasificatoria rumbo a la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002. Su debut internacional se registró el 7 de marzo de 2001, en un partido amistoso frente a Brasil (3-3), en el que anotó el que quizá sería el gol más bello de su carrera, una impresionante volea de media vuelta que representó el primer tanto de la Tricolor en el partido.
Ídolo en el Monterrey, el delantero comenzó una vida de trotamundos tras dejar al equipo rayado, en la que acumuló 11 clubes en 7 años. Aventurero incansable, jugó en el Villarreal español, el Santos de Brasil, el Once Caldas colombiano –con el que disputó la final de la Copa Intercontinental Toyota en 2004–, varios clubes de México y Turquía e incluso tuvo un breve paso por el Shandong Luneng chino.
De Nigris jugó 264 partidos como profesional y marcó 74 goles, incluidas 16 apariciones y 4 tantos con la selección mexicana absoluta. A pesar del corto tiempo que había pasado desde su llegada al Larissa FC, rápidamente se convirtió en ser titular indiscutible y uno de los referentes del equipo, donde disputó seis encuentros sin anotar goles.
Su deseo era disputar la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 y después volver a México a jugar en el club de sus amores, el Monterrey. El destino, sin embargo, eligió otra cosa para él, pero sus dotes de futbolista, como su olfato goleador y su entrega total, perdurarán para siempre en la memoria de los aficionados que lo vieron derrochar su pasión sobre un campo de fútbol.
