Si en el futuro se recuerda esta Copa Africana de Naciones por una proeza sonada, será sin duda por la gesta de superación y arrojo que están protagonizando los jóvenes y tenaces ghaneses, cuyas actuaciones en Angola han conquistado los corazones de la afición. En este certamen, las promesas de la selección juvenil ghanesa se han transformado en rutilantes estrellas absolutas por derecho propio.

El seleccionador Milovan Rajevac y su equipo, plagado de lesiones en los prolegómenos de la competición, han tenido que solventar la pérdida de su motivador mediocampista Michael Essien después de la breve aparición del futbolista en el certamen bienal. Como solución, el técnico serbio ha recurrido al grupo que conforma el esqueleto de la selección sub-20 campeona de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA que se celebró hace tres meses en Egipto. Aunque todavía les queda por superar una prueba muy difícil este domingo en la final contra Egipto, el frío y ambicioso campeón continental, los ghaneses ya han superado todas las expectativas.

Con mucho coraje
No parece que haya sorprendido a nadie el pase de Egipto a su tercera final de la CAN consecutiva. Sin embargo, los jóvenes ghaneses nunca figuraron en el grupo de grandes favoritos, como Camerún o Costa de Marfil. Además, la derrota por 3-1 a manos de los costamarfileños en su primer partido parecía indicar que la selección ghanesa dejaba bastante que desear. No obstante, el equipo hizo gala de un notable espíritu de superación en los tres partidos siguientes, saldados con victorias por la mínima (1-0), todas ellas impresionantes.

Ghana se sacudió el polvo de su tropiezo ante los Elefantes con un triunfo contra Burkina Faso que le permitió superar el Grupo B cuando un empate la habría eliminado. Las dos victorias, contra Angola ante la exigente hinchada local, y contra Nigeria, una rival regional mucho más experta, evidenciaron la solidez defensiva de los ghaneses y su audacia en todas las líneas. Independientemente del resultado del partido del Estadio Once de Noviembre de Luanda, Ghana ya habrá realizado una proeza con tan sólo haber llegado a su octava final de la Copa de Naciones, aunque las Estrellas Negras han demostrado que son más que capaces de llevarse el triunfo el domingo.

Los ghaneses están disfrutando de su fútbol, con muchas ganas y una enorme seguridad en sus propias fuerzas. Una confianza que ha quedado patente en el juego de veteranos como Asamoah Gyan, autor de tres de los cuatro goles del equipo, el guardameta Richard Kingson y los jóvenes Andre Ayew, Samuel Inkoom, Lee Addy, Emmanuel Agyemang Badu o Agyemang Opoku.

Ayew, hijo del legendario Abedi Pelé, fue uno de los campeones de la Copa Mundial Sub-20 y el artífice del gol de la victoria contra Burkina Faso. El delantero asegura que su equipo se encuentra totalmente motivado. “Estamos pasándolo bien. Disfrutamos de nuestro juego. Creo que hemos hecho un gran torneo. La mayoría de nuestros jugadores están sedientos de éxito. Se les presentó la oportunidad y la han aprovechado”, explica.

El orgullo de Ghana
Tras perder a hombres como Essien, John Mensah, Laryea Kingston y Stephen Appiah, entre otros, Rajevac tapó los huecos de la zaga con Inkoom, Addy y el joven de 21 años Issac Vorsah, tres hombres que han dado una lección de sangre fría bajo tamaña presión. Los jóvenes han correspondido con su rápida madurez a la fe que depositó en ellos el seleccionador, y le han asegurado un combinado mucho más curtido de cara a la Copa Mundial de la FIFA 2010 en Sudáfrica este verano.

“Hay que reconocerles el mérito a estos muchachos, lo han hecho muy bien”, afirmó el técnico tras la victoria por 1-0 contra Nigeria en semifinales. “Han superado todas las expectativas. Éste es un equipo joven. Mis jugadores llegaron a esta competición a aprender, y creo casi todos ellos saldrán de aquí siendo mejores futbolistas. Han adquirido una experiencia impagable en el fútbol internacional y en las exigencias de las grandes competiciones”.

Richard Kingson, el guardameta de las Estrellas Negras, quien a sus 31 años es uno de los miembros más veteranos de la selección, también se ha deshecho en elogios para sus compañeros más jóvenes. “Al principio, la mayoría de los muchachos estaban un poco nerviosos, como suele pasar cuando tienes un equipo muy joven. Pero se han adaptado muy bien. De vez en cuando me toca darles instrucciones porque, como son tan jóvenes, los nervios les juegan malas pasadas. Pero están haciendo que toda Ghana se sienta orgullosa”.

Ahora tratarán de colmar de orgullo a Ghana en la final contra Egipto, una selección igual de segura de sí misma, que además acaba de imponerse a Argelia por 4-0 en semifinales. Los norteafricanos intentarán ampliar a 18 partidos su racha de imbatibilidad en la Copa Africana de Naciones y de conquistar su séptimo trofeo continental.