La selección de fútbol de Argentina que dirige Diego Maradona, integrada por jugadores del ámbito local, superó por 2-1 a su similar de Jamaica, en un amistoso disputado este miércoles en el estadio José María Minella de Mar del Plata (400 km al sur de Buenos Aires).

El delantero Martín Palermo (83) y el defensor Ignacio Canuto (90+3) anotaron los goles para el agónico éxito de los albicelestes, que consiguieron revertir el resultado después de que los jamaiquinos se adelantaron en el tanteador con un cabezazo de Ryan Johnson (46).

Apenas había comenzado el encuentro y Argentina estuvo muy cerca de anotar, con un centro en el que el arquero Miller falló el despeje y Galeano levantó el remate desde una muy buena posición.

Esa sería una de las pocas ocasiones para el equipo albiceleste, porque Jamaica se acomodó rápidamente y lo dejó sin espacios, a tal punto que el local sólo volvió a aproximarse con un remate de larga distancia de Fabián Monzón que Miller contuvo sin problemas.

Al mismo tiempo, los 'Reggae Boyz' intentaron aprovechar los espacios para salir de contraataque, y en una escapada Ryan Johnson complicó al fondo local, aunque no pudo convertir.

Decepción y festejo
De todos modos, Ryan Johnson tendría su desquite cuando apenas empezaba la segunda parte, y tras un centro cruzado de Austin aprovechó su oportunidad para anotar el 1-0 con un cabezazo que dio en la base del poste izquierdo y se metió, en una mala respuesta del arquero Ibáñez.

La falta de ideas del conjunto argentino se prolongó con la desventaja, y encima, los defectos quedaron más expuestos porque Jamaica, sin muchas luces, se refugiaba cada vez más atrás y le permitía al equipo local una búsqueda cada vez más intensa.

Argentina reaccionó con más vergüenza y amor propio que lucidez, y empezó a generar oportunidades, incluidas un tiro libre que Acevedo estrelló en el travesaño, un remate de Insúa tapado por el arquero Miller y un frentazo apenas desviado de Mercado.

Con poco, Jamaica también conseguía inquietar a la endeble defensa gaucha, porque Ryan Johnson ganó de cabeza cada vez que se lo propuso, pero Ibáñez le tapó un par de situaciones.

Ante la falta de profundidad, el equipo de Maradona buscó con centros, ante un adversario que casi no salía de su terreno, y replegado decididamente en su área, a pesar de que el arquero Miller se mostraba inseguro en cada envío aéreo.

Cuando restaban siete minutos, Palermo desvió un centro con un frentazo y alcanzó la igualdad, en una floja reacción del arquero visitante, al que se le escapó el balón de las manos.

Ya en tiempo de descuento y en lo que parecía el último centro de la noche, Miller volvió a fallar en un despeje y Palermo bajó el balón hacia el centro del área menor, donde Canuto empujó al gol para desatar el alivio argentino.

El conjunto argentino volvió a mostrar un funcionamiento deslucido y sólo en la parte final consiguió doblegar a un adversario limitado, que igualmente con poco exhibió las flaquezas de la formación albiceleste, y estuvo a pocos minutos de conseguir un triunfo histórico.