Bill Shankly vivía por y para el fútbol. Pero a nadie se le escapa que, en esa concepción suya de la vida, de la muerte y del deporte rey, ya legendaria, se escondía la filosofía que guiaba los pasos del gran entrenador.
Sus gestas, por supuesto, forman parte de la épica del fútbol. Cuando tomó las riendas del Liverpool en 1959, Anfield se desmoronaba, y el equipo se encontraba hundido en los abismos de la segunda división. Cuando, 15 años después, Shankly anunció su retirada, el club estaba consolidado como uno de los grandes de Inglaterra y de Europa, había ganado tres campeonatos de liga, dos Copas de Inglaterra y la Copa de la UEFA: sólidos cimientos de los grandes éxitos que el futuro le deparaba.
El carisma y la maestría del ex internacional escocés, un jugador distinguido por méritos propios, traspasaron los lindes de Anfield. La simpatía mutua que sentían Shankly y la afición, y la pasión, el entusiasmo y el amor por el fútbol que compartían, hicieron del entrenador un personaje entrañable y querido por todos. Además, y pese al comentario despectivo sobre el Everton que pronunció el técnico, muy extraño viniendo de él, Shankly llegó a ser apreciado a ambos lados de la frontera que divide los territorios rojo y azul de Liverpool. Presentamos al Shankly que, cada día sin excepción, dedicó parte de su tiempo a responder a las cartas de los aficionados, a quienes incluso llegó a llamar por teléfono. Se trata del mismo Shankly que, antes de su muerte, acaecida en 1981, insistió en que lo ingresaran en una sala comunitaria de un hospital público, en lugar de en una habitación privada. Era, en todos los sentidos, un hombre del pueblo.
FIFA.com ha escogido las mejores frases de la interminable lista de ocurrencias clásicas que nos dejó Bill Shankly, y te las brinda a continuación.
"Presión es bajar cada día a la mina. Presión es estar en el paro. Presión es tratar de escapar de la zona de descenso cobrando 50 chelines a la semana. Presión no es la Copa de Europa, ni la liga ni la final de Copa; a eso se le llama recompensa".
Shankly, sobre la “presión” que supone entrenar en la alta competición.
"El Liverpool nació para mí, y yo nací para el Liverpool".
Shankly, sobre el Liverpool.
"He sido el mejor entrenador de fútbol y habría tenido que ganar más trofeos. Nunca he hecho nada con maldad. Me habría enfrentado a usted; y le habría roto una pierna a mi mujer si alguna vez hubiera jugado contra ella, pero jamás le habría sido infiel".
Shankly, sobre Shankly.
"Por supuesto que no llevé a mi mujer a ver al Rochdale como regalo de aniversario de bodas. Era su cumpleaños. ¿Pero es que creen que se me habría ocurrido casarme en plena temporada de fútbol? Además, no era más que un partido de los suplentes del Rochdale".
Shankly, sobre el amor.
"Es fantástico. Te miras la camiseta azul, y entonces el leoncillo levanta la vista y te dice '¡A por los malditos ingleses!'".
Shankly, sobre jugar con Escocia.
"Si metes a tres escoceses en el equipo, tienes la posibilidad de ganar algo. Más de tres, y lo que tienes es un problema".
Shankly, sobre sus paisanos.
"Dicen que somos previsibles. Bueno, según yo lo veo, trabajar con gente imprevisible es perder el tiempo. Joe Louis era previsible. A quien fuera, lo dejaba tirado en el suelo a puñetazos. ¡Adiós, muy buenas! De acuerdo, somos previsibles, pero el rival no ha conseguido pararnos".
Shankly, sobre el estilo del Liverpool.
“Si el Everton jugara en mi jardín, correría las cortinas”.
Shankly, sobre el Everton.
"¡Pero qué tontería! He chutado todos los balones y rematado de cabeza cada centro. Una vez incluso marqué una tripleta: el primer gol me salió de pura chiripa, pero los otros dos fueron magníficos".
Respuesta de Shankly al comentario de que nunca había jugado en un derbi.
“En el fútbol, gran parte del éxito está en la cabeza. Tienes que creerte que eres el mejor y luego asegurarte de serlo realmente. Cuando yo estaba en Anfield, solíamos decir que teníamos los dos mejores equipos de Merseyside: el Liverpool y los suplentes del Liverpool".
Shankly y la psicología.
"Ni siquiera una enfermedad me habría impedido llegar aquí. Incluso muerto, habría hecho que trajeran mi féretro al campo, lo pusieran de pie en las gradas y le abrieran un agujero en la tapa",
Shankly, tras derrotar al Everton en la semifinal de la Copa de Inglaterra de 1971.
"Hay gente que piensa que el fútbol es un asunto de vida o muerte. A mí me decepciona mucho esa actitud. Les aseguro que el fútbol es mucho, muchísimo más importante que eso".
La frase más famosa de Shankly y la que más se tergiversa.
"En cualquier club de fútbol encontrarán la santísima trinidad: jugadores, entrenador y afición. Los directivos no cuentan. Sólo están ahí para firmar cheques".
Shankly, sobre los directivos.
"Si eres el primero, eres el primero. Si eres el segundo, no eres nada".
Shankly, sobre la victoria.
"El socialismo en el que yo creo no es política. Es una forma de vida. Es humanidad. Estoy convencido de que la única forma de vivir de verdad y de tener éxito en la vida consiste en trabajar en grupo, en un colectivo, donde todo el mundo se afane por los demás, donde todo el mundo ayude a los demás y donde todo el mundo comparta la recompensa al final de la jornada. Puede que sea pedir mucho, pero así veo yo el fútbol y la vida".
La filosofía de Shankly.
