Cuando Mano Menezes anunció que la selección brasileña se sometería a una renovación, con el fin de conseguir un fútbol más cautivador, se abrieron las puertas para las revelaciones nacionales y su irreverencia, dentro y fuera del campo. Se trataba de construir un equipo que hiciera disfrutar al público y que también se divirtiese más.

Muchachos como Neymar, Paulo Henrique Ganso, Alexandre Pato y Philippe Coutinho son algunos de los integrantes de las dos primeras listas del entrenador que encajan perfectamente en ese perfil. Douglas Costa, en cambio, puede desentonar un poco, aunque no con el balón en los pies: el talentoso mediapunta del Shajtar de Donetsk, de 20 años, formado en la cantera del Grêmio, es capaz de desequilibrar mediante su excepcional habilidad. Por otro lado, después del pitido final de un encuentro, es difícil verlo en un momento muy distendido.

En una entrevista exclusiva con FIFA.com, antes de presentarse ante el seleccionador con motivo de una concentración en Barcelona, intenta explicar, esta vez riéndose, de dónde viene su faceta más retraída: “Tengo una personalidad muy fuerte, soy algo cerrado. También me gusta bromear, en mi ambiente, pero me gusta trabajar sin hacer ruido”, señala. En su página web oficial hay una sección breve de preguntas y respuestas, y allí va más allá, al admitir ser “un poco fogoso”.

Douglas prefiere llevar su propio ritmo, quizás también por no haber tenido la oportunidad de desarrollarse con tranquilidad al inicio de su trayectoria, en 2008. “Mi carrera empezó de forma agitada, y aprendí con eso. Procuro no irme nunca de la lengua. Al principio hice dos partidos muy buenos, pero después tuve un bache, creo que no fui comprendido y acabé siendo suplente”, indica.

La dinastía de Ronaldinho
Sucesor de un linaje del Grêmio que comenzaron Ronaldinho Gaúcho y Anderson, el mediapunta ya protagonizó titulares de la prensa incluso antes de estrenarse como profesional. Y la atención mediática se multiplicaría cuando, en su primer partido, contribuyó con un gol a la remontada y el triunfo de su equipo contra el Botafogo. Ese inicio prometedor se frenó ante unas enormes expectativas que se fueron transformando poco a poco en presión.

En un club con una afición tan nutrida, que siempre aspira a conquistar títulos, Douglas experimentó altibajos, pero su nombre no dejó de aparecer en las convocatorias de las categorías inferiores de la Seleção, y formó parte del equipo subcampeón de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Egipto 2009, saliendo del banco de reservas como un recurso para cambiar el signo de los partidos. “Cuando volví a mi club, me vendieron, y en realidad no me dio tiempo a demostrar muchas cosas”, explica.

Se esperaba que esa temporada fuese la de su confirmación en el ámbito nacional, pero a principios de año se produjo su traspaso al Shajtar, donde tendrá la ocasión de medirse a los mejores clubes del continente europeo en la Liga de Campeones de la UEFA —Arsenal, Sporting de Braga y Partizan de Belgrado son sus adversarios en la fase de grupos—. Con todo, se trata de un torneo que no suscita demasiado interés en Brasil. “Decían que yo iba a esconderme, porque en la televisión brasileña no se ve mucho”, dice Douglas, quien en ocho meses ya ha conquistado dos títulos: la liga y la supercopa de Ucrania.

Donetsk, Brasil
Para facilitar su adaptación, a pesar del frío, tendrá el apoyo de la legión de brasileños que militan en el club. En un sistema 4-2-3-1, Douglas actúa por la derecha, con el pie cambiado, mientras que el diestro Willian, ex del Corinthians, cubre el flanco izquierdo. Jadson, ex del Atlético Paranaense, ocupa una posición más central, en la penúltima línea de ataque. Un poco más atrás se halla Fernandinho, otro producto del Furacão, que también ha recibido la llamada de Mano Menezes. En punta, Luiz Adriano, ex del Internacional, compite por un puesto con el brasileño nacionalizado croata Eduardo da Silva. “Desde Fernandinho hasta el delantero centro, todos son brasileños, y esa comunicación ayuda”, afirma respecto a sus compañeros de plantel y compatriotas. “Dentro de la cancha, la transición ha sido buena, y ya hemos demostrado nuestro fútbol a quien lo ha visto. Estar en Ucrania, un poco lejos, y que se acuerden de mí para la selección me hace aún más feliz”.

Douglas Costa, debutante en el combinado absoluto, todavía no podrá exhibir su calidad para el público en general, ya que Brasil no disputa ningún amistoso en los próximos días, y se limitará a jugar un partidillo de entrenamiento con el Barcelona B. En sus primeras semanas en el cargo, Menezes quiere aprovechar el máximo tiempo posible para trabajar tácticamente con los jóvenes convocados y transmitirles su filosofía.

Es cierto que poca gente tendrá la oportunidad de ver a Douglas. Sin embargo, en cuanto a su proyección, el espectador más importante sí lo estará acompañando de cerca, junto a otras apuestas en este inicio de etapa. “Las cosas se suceden rápidamente, pero no me sorprende”, declara el futbolista, que sabe a quién debe impresionar y hacer sonreír, como a él le gusta. “En el campo, me veo como otra persona, más alegre. Me gusta buscar el regate e ir hacia arriba”.