Rápido, rubio, originario de la Europa del este, centrocampista ofensivo y magistral cerebro del Juventus de Turín. No, no estamos hablando de Pavel Nedvěd, sino de un nuevo fenómeno serbio llegado directamente desde Rusia, y que en sólo unas semanas se ha convertido en el nuevo ídolo del Estadio Olímpico turinés. Su nombre: Miloš Krasić.

De paso, gracias a sus bicicletas, sus demoledores desbordes por la banda y sus remates, que no tienen nada que envidiar a los de su álter ego checo, el nuevo niño prodigio de la Vecchia Signora está conquistando a toda Italia. Algo que viene al pelo con vistas a este martes 12 de octubre, en que un Italia-Serbia se presenta como el partido estelar del Grupo C, correspondiente a la fase de clasificación para la Eurocopa 2012. Una ocasión ideal para que el clon de la Furia Checa prosiga con su buen hacer, y para que FIFA.com se interese por él.

Sus similitudes con el Balón de Oro de 2003 dicen mucho sobre las cualidades de Krasić, como reconoce el propio jugador balcánico: “Nedved es un grande, una leyenda del fútbol mundial, y no sólo de la historia del Juventus. El solo hecho de que me comparen con él me enorgullece. No sé si es solamente por el parecido físico o por mi faceta técnica, pero la comparación me gusta”. Es más, a la vista de su rendimiento sobre el terreno de juego, da la impresión de que tiene tendencia a fomentarla.

Krasić-dependencia
No en vano, el serbio está encadenando una actuación convincente tras otra con los Bianconeri desde su llegada este verano a la escuadra piamontesa, hasta tal punto que su entrenador, Luigi Del Neri, ya habla de "Krasić-dependencia". Los hechos están ahí: aparece por todas partes, colecciona asistencias (es el mejor pasador del conjunto turinés) y mete goles, como demuestra su hat trick del pasado 26 de septiembre contra el Cagliari. "Enseguida me he sentido a gusto en Turín, y ya desde el primer día me sentía como en casa. Quiero dar las gracias a los tifosi que me han ayudado. Espero seguir correspondiendo a su cariño”. Desde luego, se antoja difícil tener una adaptación más rápida.

Sin embargo, antes de este bonito idilio con el calcio, no todo fue tan sencillo. Inicialmente, el jugador nacido en Kosovska Mitrovica deambuló por el Vojvodina, el club donde se formó. Entre 1999 y 2004, solamente disputó 77 partidos y marcó 7 goles, pero desveló unas cualidades lo bastante interesantes para atraer el interés de equipos más grandes. Así, fichó en 2004 por el CSKA de Moscú, donde esperó casi cinco años hasta dar toda la medida de su talento. ¡Pero qué talento!

En 2009, Krasić explotó. Sus 13 tantos en 40 encuentros con la camiseta del equipo del ejército significan bien poco al lado de la enorme influencia del serbio en el juego desplegado por los de azulgrana, tanto en la liga rusa como en la Liga de Campeones de la UEFA. Defender los colores del CSKA le sentó bien, pues también estuvo omnipresente con la selección serbia que, al mismo tiempo, obtenía brillantemente su billete para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. Argumentos de sobra para erigirse primero en el objeto de deseo de los grandes clubes europeos y, seguidamente, en la nueva estrella de la Juve.

Furia Serbia contra Nazionale Azzurra
Sus compañeros de club, y futuros rivales por una noche, no se llevan a engaño: “No me esperaba que fuera tan bueno. Es capaz de decidir un partido él solo, pero haremos todo lo posible por impedírselo. No hay que dejarle moverse libremente, ¡de lo contrario te funde! Más vale tener a Krasić como compañero de equipo que como rival”, analizó el defensa Leonardo Bonucci. En la misma sintonía se expresaba Giorgio Chiellini, su compañero en el eje de la zaga: "Sabía de sus cualidades, pero no pensaba que se integraría tan rápidamente. En este comienzo de temporada, nos ha aportado luz cuando estábamos a oscuras”.

Y si el nuevo pilar de la defensa de la Nazionale espera irónicamente que su futuro contrincante directo “agarre un resfriado”, el propio Krasić aseguró estar “listo para este partido y muy contento” con su estado de forma, y añadió: “No hay ninguna razón para tener miedo. Los italianos temen un poco a nuestra selección. Saben que somos un buen equipo en el plano colectivo, y conocen la valía de nuestros jugadores”.

"El primer puesto del grupo se decidirá entre nosotros y Serbia", avisó en todo caso Chiellini. El viernes, las Beli Orlovi ('Águilas blancas'), que ocupan el 4º puesto del grupo con 4 puntos, cayeron sorprendentemente ante Estonia (1-3), y los hombres de Cesare Prandelli, líderes con 7 puntos, empataron en Irlanda del Norte (0-0); unos resultados que no alteran ni un ápice el interés de este duelo en la cumbre. La presencia de Krasić sobre el césped del estadio Luigi Ferraris de Génova, por lo demás, basta por sí sola para aumentar el morbo de este choque europeo, entre una Furia Serbia y una Nazionale Azzurra.