La idea de que el lateral es una posición que conforma el sistema defensivo de un equipo no siempre es del todo cierta, y tiende a ser más dudosa en el fútbol brasileño. En una tradición que va de Nilton Santos hasta Maicon, pasando por figuras como Roberto Carlos, Cafú o Júnior, Brasil lleva décadas produciendo docenas de laterales que tienen el talento y la vocación para actuar muchas veces como auténticas armas ofensivas, más que como piezas de retaguardia.

A medida que su carrera se ha ido desenvolviendo, principalmente durante su paso por el Corinthians, André Santos se ha ido tornando cada vez más un representante de ese linaje de laterales osados. Marcó 25 goles en 98 partidos con los albinegros, siempre a las órdenes de Mano Menezes, y fue uno de los resortes fundamentales del equipo que conquistó el campeonato brasileño de la Serie B en 2008, y que al año siguiente levantó los trofeos del Campeonato Paulista y la Copa de Brasil. No extrañó a nadie, por tanto, que Mano incluyera el nombre del futbolista del Fenerbahçe turco en su primera convocatoria con fecha del 26 de julio. Y mucho menos cuando se constató que, a partir de entonces, André tenía en la selección más libertad que nunca para atacar.

"Claro que el primer cometido de un lateral es defender, y yo sé la prioridad que Mano asigna a eso, máxime porque existen jugadores de calidad del mediocampo para arriba. Pero él me da libertad para atacar cuando el balón está en mi lado del terreno de juego y eso es lo que he intentado hacer: defender y, despúes, subir con garantías. Creo que ése ha sido uno de mis puntos fuertes en esos primeros partidos", explica el jugador de 27 años en su entrevista con FIFA.com, después de haber sido titular en los tres primeros compromisos de Brasil al mando del nuevo seleccionador.

Salvoconducto
No cabe sino darle la razón. A fin de cuentas, en las victorias sobre Estados Unidos, Irán y Ucrania, la Seleção no toleró ningún gol en contra y marcó siete, dos de ellos a pase del lateral izquierdo, que figuró como titular en los tres amistosos. Su nueva función es bien diferente, por ejemplo, de la que ejerció en la Copa FIFA Confederaciones 2009, a las órdenes de Dunga, cuando pasaba buena parte de los encuentros confraternizando con los dos centrales. "La verdad es que Mano y yo no hablamos mucho al respecto de ese posicionamiento. Yo simplemente intento hacer lo que él me pide, y sé lo que espera de mí", señala André.

En la Canarinha, el dorsal número 6 se ha presentado como pujante opción de ataque en el esquema 4-2-3-1, en el que tiene línea de comunicación directa con alguno de los tres delanteros que actúan por delante de su demarcación. No es una situación nueva para él. "Me siento muy a gusto, porque era justamente así como jugábamos en el Corinthians, con otro jugador abierto, haciendo dupla con el lateral. Por eso estoy acostumbrado", explica.

Todo por la selección
Tras caerse de la lista de los 23 jugadores que acudieron a la Copa Mundial 2010, André Santos se propuso como prioridad absoluta asentarse en la selección de Brasil. "Cuando Mano me llamó para hablar de la primera convocatoria, me propuse una meta. Quiero jugar siempre en la selección y tener regularidad. Es importante fijarse objetivos y yo tengo el mío: disputar el Mundial de 2014 en mi país".

El jugador da tanto valor a ese objetivo que ha llegado hasta el punto de pedir expresamente al técnico del Fenerbahçe, Aykut Kocaman, que lo mantenga en la posición de lateral, y no como punta, que es la función que desempeñó durante un tiempo en el club estambuliota y que, junto con el potente disparo de su pierna izquierda, ayuda a explicar los 12 goles que anotó en 46 partidos de la liga otomana el curso pasado. "El lateral es mi posición de origen y en la que juego en la selección, y por eso el hecho de actuar así me ha ayudado mucho", revela André. "He desarrollado mucho la capacidad de marcaje. Diría que ése ha sido mi mayor aprendizaje a lo largo de este año en Europa".

Puede que así sea, pero que no se les ocurra a sus rivales dejar a André Santos un camino por el que avanzar pegado a la línea lateral, porque en ese momento el instinto metamorfoseará al lateral brasileño en un animal de presa capaz de llegar hasta la línea de fondo y asestar un pase letal. Sobre todo si quien lo dirige desde la banda es su antiguo mentor Mano Menezes.