El que fuera intratable marcador germano, cuyo celo en el acoso al contrario le llegó a valer el sobrenombre de Terrier, ganó con la selección alemana la Copa Mundial de la FIFA en 1974 en su propio feudo. Veintidós años después, logró conducir como seleccionador al combinado de su país hasta la conquista del Campeonato Europeo en Inglaterra. Luego trabajó como estratega en las selecciones nacionales de Kuwait y de Escocia. Berti Vogts es sin duda un hombre dotado de una gran experiencia en el fútbol mundial.

Desde hace cinco meses, el técnico de 60 años se pasea por la banda de la selección nigeriana de fútbol como su principal responsable. En su toma de posesión del cargo el 1 de marzo, saludó su nueva tarea como "un gran desafío". Vogts se ha propuesto como objetivo guiar a su nuevo contingente, que actualmente ocupa el puesto 25º de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, hasta la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010.

En caso de lograrlo, el entrenador alemán cree que el primer torneo mundialista que se va a organizar en suelo africano deparará algunas sorpresas. En una entrevista en exclusiva para FIFA.com, Vogts explica que no descarta a Nigeria en la pelea por el título, aunque aclara que el camino que les queda por recorrer es muy pedregoso.

Señor Vogts, ¿pudo usted asistir a la reciente Copa Mundial Sub-20 de Canadá en la que tomó parte Nigeria?
No, lamentablemente no asistí. Había reservado un vuelo para estar presente en la semifinal y en la final, pero Chile me desbarató los planes con su victoria por 4-0 en la prórroga contra nuestros talentos nigerianos. Fue una pena, una caída muy amarga para nosotros, porque los juveniles desplegaron sus excelentes dotes individuales, pero también un magnífico juego de equipo. Por mi parte, quiero transmitirles desde aquí mi enorme admiración.

Sin embargo, usted siguió el torneo. ¿Cuál fue su impresión general?
Me sorprendió mucho, fue algo más que un campeonato bien organizado. Sobre todo me alegré del entusiasmo que mostraron los norteamericanos por el fútbol. Creo que, si se logra acercar nuestro deporte a la gente de Canadá y Estados Unidos, el fútbol pronto será tremendamente popular allí. El torneo fue un paso de gigante en ese sentido, pues despertó un impresionante entusiasmo que puede seguir desarrollándose.

Desde hace cinco meses trabaja usted como seleccionador nacional de Nigeria. Al principio calificó esta tarea de "gran desafío". ¿Sigue pensando lo mismo?
Sí, desde luego que sí. Hasta ahora ha sido un gran desafío, pero ante todo es un gran placer trabajar con tantos jóvenes y jugadores de extraordinario talento y tratar de llevarlos lejos. Créame, me parece sencillamente fascinante el enorme potencial futbolístico de que dispone Nigeria. Y me resulta muy emocionante poder ayudar.

¿Considera esa ayuda como su principal misión?
¿Sabe? Cuando hablamos de desafío, debemos hacer hincapié en que el auténtico desafío consiste en aceptar la ayuda. Naturalmente que mi labor es ayudar: en términos futbolísticos, tácticos, organizativos y estructurales. Pero muy a menudo la ayuda no es aceptada. Ése es precisamente el desafío: para Nigeria y también para muchas selecciones nacionales en África, sobre todo de cara a la Copa Mundial de 2010 en Sudáfrica.

¿En qué aspectos en concreto deben ser ayudados?
El problema reside en la organización. La Asociación Nigeriana de Fútbol desea cambiar algunas cosas y explorar nuevos caminos.

¿Es usted optimista acerca de su capacidad para dominar la situación?
Lo quiero decir muy claro: las transformaciones deben empezar ya. Mi trabajo en Nigeria es un gran desafío. Espero poder guiar a mi selección hasta la Copa Mundial 2010 en Sudáfrica.

¿Cuánta importancia tiene la Copa Mundial de la FIFA de Sudáfrica para el continente?
La importancia es simple y sencillamente enorme. El hecho de que cambien las cosas con la clasificación para este torneo no es sólo un rayo de esperanza, sino más bien nuestra última oportunidad, que no podemos dejar escapar. Si lo logramos, todo es posible.

¿Qué exactamente?
Creo que es posible que en las semifinales de la Copa Mundial de Sudáfrica veamos uno y hasta dos equipos africanos.

¿Qué dos selecciones africanas considera usted capaces de eso?
Sobre todo, Costa de Marfil. Para mí, ese país tiene actualmente la mejor selección de África, sin duda alguna. Y luego veo a Ghana, Nigeria y Camerún un peldaño por debajo. Por supuesto, no hay que olvidarse de Sudáfrica, porque es el anfitrión. Ni tampoco de Egipto, vigente campeón continental. Lo dicho: creo que dos de estos equipos son capaces de llegar a semifinales, siempre y cuando se deje trabajar a los técnicos europeos que entrenan esas selecciones.

¿Jugará un papel importante para los equipos africanos la ventaja de jugar en su propio continente?
No, creo que para nada. No hay que olvidar que el certamen se celebrará en una estación del año en la que predominarán las condiciones europeas. Pienso que los equipos europeos se sentirán como en su casa en la Copa Mundial 2010.

Nos ha dado la impresión en nuestra charla de que usted aborda su misión en Nigeria y en África en general con un gran espíritu de sacrificio y un enorme compromiso personal. Después de cinco meses en su nuevo cargo, ¿diría usted que ha sido acertada la decisión de convertirse en seleccionador nacional de Nigeria?
Naturalmente, de eso estoy convencido. El trabajo me da mucha alegría. Estoy aprendiendo a conocer una mentalidad completamente distinta, una tarea totalmente diferente. Hay que aprender a entender la manera de pensar de la gente de aquí para poder ir donde ellos y cambiar algunas cosas. Es una hermosa labor para mí tratar de que el fútbol nigeriano, y con él el fútbol africano, avance un paso más hacia delante.