La última edición de la Copa Asiática, en la que Irak sorprendió a propios y extraños al hacerse con su primera corona continental, resultó ser una de las más emocionantes de la historia. La memorable gesta de la selección llevó la alegría al país, devastado por la guerra. Younis Mahmoud fue la estrella del conjunto iraquí y el artífice de su éxito.

El ariete de 24 años fue la revelación del certamen, al conducir a su modesto equipo hasta lo más alto del podio, lo que le valió el galardón al jugador más valioso del torneo. Además, se proclamó máximo goleador (junto al japonés Naohiro Takahara y el saudí Yasser al Qahtan), merced a sus cuatro dianas, incluida la de la victoria frente a Arabia Saudí en la final.

Con el triunfo de Irak todavía fresco en la memoria, FIFA.com ha conversado con el espigado delantero, al que muchos aclaman ya como el mejor del continente en las últimas décadas. En esta entrevista exclusiva, Mahmoud habla de goles, de sus motivaciones, de la actuación de Irak en la Copa Asiática 2007 y de su sueño de jugar un día en un club francés.

¿Qué importancia ha tenido el triunfo de Irak en la Copa Asiática?
Para mí fue algo increíble, y lo sigue siendo ahora. Lograr el triunfo fue mucho más de lo que podíamos imaginar. Al ganar el título continental por primera vez, hicimos historia. Pero lo más importante es que nuestro gran éxito devolvió la sonrisa al pueblo iraquí.

Antes del certamen, ¿soñaban con ser campeones?
Para serle sincero, nadie esperaba que Irak superara la fase de grupos, y mucho menos que ganara la máxima competición asiática. Pero no hay duda de que todos los integrantes de nuestra selección confiaban en dar la sorpresa. Hubo un momento, antes del comienzo del torneo, cuando yo mismo me paré a pensar y me dije a mí mismo, "ahora o nunca".

Dada la situación que atraviesa Irak, debieron tener problemas para preparar la competición...
Tuvimos muy poco tiempo para preparar la Copa Asiática con el nuevo seleccionador, dado que muchos de nosotros acabábamos de concluir una temporada muy larga y dura. Los problemas físicos se hicieron incluso más evidentes en algunos hombres, que todavía estaban disputando la liga iraquí. Las cosas se nos complicaron aún más durante nuestra gira por la República de Corea, ya que no pudimos contar con algunos veteranos, como Saleh Sadeer y Qusay Muneer, debido a sus compromisos con sus respectivos clubes.

Irak dio la campanada al imponerse a selecciones como Australia y la República de Corea y plantarse en la final, donde ganó a Arabia Saudí y se hizo con el trofeo. ¿Cuál fue la clave del triunfo del equipo?
Es innegable que contamos con un grupo de jóvenes que atesoran un gran talento y que han alcanzado la madurez como jugadores. Durante los últimos años, hemos pasado mucho tiempo entrenando y jugando juntos, y hemos adquirido una gran experiencia internacional, con lo que el equipo estaba en plena forma. Los iraquíes lo han pasado mal y deseábamos con todas nuestras fuerzas hacer felices a nuestros compatriotas que tanto sufren. También queríamos demostrar al mundo que, a pesar del dolor y del sufrimiento, somos un pueblo optimista. En mi opinión, fue esa mentalidad la que nos hizo llegar a lo más alto.

Después de la final, ¿recibió la felicitación de sus amigos y familiares en Irak? ¿Qué les dijo?
Fue increíble. De pronto, mi teléfono no dejaba de sonar y recibía cientos de correos electrónicos cada día. Todos nos elogiaban y nos daban las gracias, a mí y al equipo. Fue maravilloso compartir todo esto con mis padres, amigos, vecinos y aficionados.

¿Cómo logró Jorvan Vieira convertir una selección modesta en toda una campeona? ¿Cómo lo calificaría como seleccionador?
El señor Vieira es un técnico muy experimentado, que ha pasado la mayor parte de su carrera en el fútbol de alto nivel. Demostró su buen hacer al reorganizar al equipo en un periodo de tiempo muy corto. Es una persona discreta, pero sabe qué hacer y cómo tratar a los jugadores y a los medios de comunicación. Merece toda nuestra gratitud por todo lo que hizo por nosotros.

¿Fue el contraataque la principal arma ofensiva de Irak durante el certamen?
Por supuesto, jugamos en profundidad en la mayor parte de los partidos y, como delantero centro, yo peleé constantemente por el balón, para crear ocasiones. Nuestro mediocampo era muy fuerte, con hombres muy potentes como Nashat Akram, Qusay Muneer y Haitham Kadhum. En mi opinión, es a ellos a quienes debemos nuestras victorias. Contuvieron muy bien el juego, soportaron una enorme presión y crearon muchas ocasiones de gol.

En la final frente a Arabia Saudí, no sólo demostró una gran técnica, también dio muestras de su valentía y de su voluntad de lograr el triunfo.
Hice lo que requiere mi posición de delantero centro. Tras ganar a la República de Corea y alcanzar la final, el equipo tenía la moral por las nubes y nos dijimos que ya era hora de hacer historia. Vieira nos animó a mantener la confianza y nos dijo que podíamos ser mejores que cualquier rival si jugábamos al cien por cien.

¿Supone la Copa Asiática un acicate en vísperas de la competición preliminar para la Copa Mundial de la FIFA 2010? ¿Confía en lograr una plaza para Sudáfrica?
Ganar la Copa Asiática no sólo fue una inyección de moral para el equipo, también lo fue para nuestro pueblo. La fase previa del Mundial es larga y difícil, pero podemos clasificarnos si jugamos como en la compatición continental.

¿Qué planes tiene para el futuro? ¿Ha pensado en fichar por algún equipo europeo?
Estudiaré mis opciones cuando termine mi actual contrato con el Algharafa qatarí. He recibido muchas ofertas de clubes de todo el mundo, especialmente franceses. Me lo pensaré detenidamente y tomaré la decisión adecuada, pero sería fantástico jugar en Francia.