Se esperaba que 2006 fuera el año en el que la última banda de virtuosos de Brasil se haría un hueco en el Olimpo del fútbol, entre los mejores de todos los tiempos. Ciertamente, Kaká, Ronaldinho, Ronaldo y compañía eran los favoritos para ganar la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006, y se suponía que lo harían con una espectacularidad semejante a la de sus predecesores en 1958 y 1970. Las cosas, sin embargo, no salieron como habían previsto la mayoría de sus compatriotas.
No cabía duda de que el fútbol brasileño necesitaba un revulsivo
en 2007, y eso es justo lo que ha conseguido. De principio a fin,
los brasileños se han puesto en pie para aclamar a sus futbolistas,
tanto hombres como mujeres, adolescentes y veteranos: sobre hierba,
sobre arena, e incluso sobre las venerables piedras del Teatro de
la Ópera de Zúrich, los 12 últimos meses pasarán a los anales del
deporte rey como un periodo de prosperidad para el coloso
sudamericano.
Los hombres vencen, las mujeres encandilan
El año empezó con la victoria de la selección brasileña en el
Campeonato Sub-20 sudamericano y, de paso, con la clasificación
para el Torneo Olímpico de Fútbol Pekín 2008, el único trofeo que
falta en las nutridas vitrinas de la Asociación Brasileña de
Fútbol. El pináculo del éxito de Brasil en el año recién terminado,
sin embargo, tuvo lugar en julio.
La Seleção acudió a la Copa América organizada en Venezuela sin muchas de sus principales figuras, como Julio César, Lucio, Kaká y Ronaldinho, y por eso figuraba por detrás de Argentina en la lista de favoritos. Esta posición pareció quedar justificada cuando el pentacampeón mundial perdió por 2-0 ante México en su apertura del telón, mientras su vecino del sur aplastaba a Estados Unidos con un rotundo 4-1.
Fue entonces cuando Dunga decidió sacar el as que se guardaba en la manga: Robinho iluminó el torneo con su luz, terminó máximo goleador y propulsó a su equipo hasta la final. Allí, sus compañeros hicieron estragos y se impusieron por 3-0 a Argentina. El combinado nacional prosiguió su sólido avance empezando con pie firme su campaña de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA 2014, en la que cosechó ocho puntos en sus cuatro primeros encuentros.
También en julio, la selección femenina se colgó la medalla de oro en los Juegos Panamericanos, donde anotó 33 goles sin recibir ninguno, en un certamen en el que el país hizo gala de sus impresionantes dotes de anfitrión. Luego vino la Copa Mundial Femenina de la FIFA, en la que las pupilas de Jorge Barcellos, pese a su poderosa marcha hacia el título que incluyó un contundente 4-0 contra Estados Unidos en las semifinales, cayó por 2-0 ante Alemania en la final.
Sin embargo, la incomparable Marta y sus compañeras lograron dar el impulso definitivo al fútbol femenino de su patria. Poco después de su recital en la cita mundialista, la Asociación Brasileña de Fútbol organizó la primera Copa do Brasil femenina, que conquistó el Mato Grosso do Sul el mes pasado.
El último honor para un equipo brasileño en 2007 acaeció en noviembre, cuando jugadores de la talla de Buru, Junior Negao y Bruno se unieron para certificar la defensa del título de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA.
Volviendo a la hierba, la Seleção también prevaleció en el ámbito continental en las categorías sub-15 y sub-17. Sus promesas sub-17 también brindaron algunos momentos de magia en Corea 2007, aunque, a diferencia de los sub-20, no pudieron proclamarse campeones del mundo.
Un catálogo de estrellas
Kaká, Marta y Buru se ciñeron sendas coronas en la Gala del
Jugador Mundial de la FIFA, pero otros muchos de sus compatriotas
sobresalieron en 2007. Robinho repitió sus espléndidas actuaciones
en la selección vistiendo la camiseta del Real Madrid a su regreso
de Venezuela, en tanto Julio César, Juan, Maicon, Elano, Diego,
Alex de Souza, Amauri, Rivaldo, Afonso Alves y Luis Fabiano
disfrutaron todos de un año inolvidable.
Los más jóvenes también fueron noticia. Anderson causó sensación en el Manchester United, Alexandre Pato consiguió un traspaso millonario al AC Milan y el defensa Breno fichó por el Bayern de Múnich tras protagonizar la conquista del título brasileño con el Sao Paulo.
Con todo, fue un veterano quien reclamó el máximo galardón en la ceremonia de premios de fin de temporada apadrinada por la Asociación Brasileña de Fútbol y el diario O Globo: Rogerio Ceni, de 34 años, guardameta del Tricolor Paulista, se colgó la medalla de Jugador del Año. Tulio Maravilha continuó imparable su marcha hacia los 1.000 goles en su cuenta particular, algo que Romario, ahora jugador y entrenador del Vasco, alcanzó en una emotiva noche en el Sao Januario.
Las figuras del balompié femenino Cristiane y Daniela Alves pueden sentirse muy orgullosas de los logros que alcanzaron el año pasado, al igual que Alessandro y Andre en el circuito de fútbol playa.
La cara más famosa en la historia del deporte rey también lució su inconfundible sonrisa en diciembre. En la Gala del Jugador Mundial de la FIFA, presentada en el Teatro de la Ópera de Zúrich, Pelé recibió la Distinción Presidencial de la FIFA por sus 50 años de magníficos servicios al fútbol. Menos de dos meses antes, en la misma ciudad helvética, la euforia se desató entre los brasileños cuando el Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter, anunció que la organización rectora del fútbol se había decantado por Brasil para albergar la Copa Mundial de la FIFA 2014.
Faltan seis años y medio para que se celebre la vigésima edición de la Copa Mundial de la FIFA, pero 2007 permite vislumbrar que al fútbol brasileño le esperan nuevas glorias a más corto plazo.




