Foto: Popperfoto
Cambridge es una ciudad formal de escuelas superiores, bicicletas y antiguo encanto inglés que no está directamente asociada con el fútbol. Su universidad ha obtenido merecidamente una reputación internacional por su excelencia académica, pero sus equipos de fútbol no han obtenido nunca un renombre tal. Y, no obstante, fue en este sosegado lugar hace unos 140 años que los estudiantes pioneros dieron los primeros pasos hacia una codificación formal de las Reglas de Juego. El sábado 29 de abril de 2000, dos equipos disputaron un partido histórico en base a las reglas de 1863, para así conmemorar el sitial de la ciudad en la herencia futbolística.

Ateniéndose a la tradición local, el partido fue un encuentro de comunidad entre el "Zion Eagles", una organización caritativa para desamparados, y el equipo universitario de Cambridge. El coorganizador Craig Hatfield describió el origen de la idea: "Todo empezó hace unos dos años, cuando un comentario casual respecto a que el "Parker’s Piece" era el lugar de nacimiento del fútbol, hizo que hurgáramos en los archivos en Cambridge y en Londres. En las primeras reuniones de la Asociación Inglesa en 1863, se hizo mención de las Reglas de Cambridge, puesto que éstas incluían los elementos esenciales que la asociación quería: simplicidad y habilidad".

Parker’s Piece es un una zona verde en el centro de la ciudad, cuyo nombre proviene de Edward Parker, quien utilizaba el terreno como pastizal para sus animales. Como en esa época no existían terrenos de fútbol, el pedazo de tierra de Parker (Parker’s Piece) se convirtió en el lugar de discusiones y experimentos sobre las reglas de juego. De modo que fue el lugar lógico para disputar el partido de este año, y los paseantes casuales que gozaban de la tarde soleada se encontraron con la imagen de una treintena de adultos, vestidos con camisetas a rayas y gorras, corriendo detrás de una pelota anticuada.

Con traje y sombrero de copa: David Elleray dirige el partido en Parker’s Piece.
Foto: Popperfoto
Énfasis en la habilidad

No existe ninguna duda en cuanto a que Cambridge fuera el centro del origen del fútbol moderno. A mediados del siglo XIX, los estudiantes universitarios de los institutos privados ingleses decidieron otorgar uniformidad a las variaciones de "fútbol" que se jugaba en todo el país. Sus esfuerzos culminaron en una reunión en el "Trinity College" en octubre de 1863, donde se elaboraron las llamadas "Reglas de Cambridge". Estas reglas ponían más bien énfasis en la habilidad que en el contacto físico y prohibían a los jugadores tomar, lanzar o correr con la pelota en las manos. Dichas disposiciones eran la base de la evolución de las Reglas de Juego actuales, y sellaron la separación definitiva del rugby. Uno de los aspectos más disputados fue la insistencia de la "escuela de Cambridge" de eliminar los "hachazos y golpes en la espinilla", aunque se permitía "cargar al adversario".

Uno de los promulgadores originales de las reglas, un tal J.C. Thring, describió el fútbol auténtico como un deporte en el que "el primer y único objetivo de los jugadores es jugar el balón y trasladarlo de la mejor manera y más tranquila posible hacia el campo contrario". En un espíritu deportivo de máxima caballerosidad, Thring continúa diciendo que "es mejor una derrota ante un valioso adversario que una victoria contra un torpe antagonista".

El encargado de mantener aquellos honorables principios en el partido de este año fue el árbitro David Elleray, vestido con el traje de la época y bastón. Describe su función como esencialmente discreta, diciendo que "el árbitro no tenía el poder de conceder tiros libres en el fútbol de antaño. Se suponía que los contendientes eran todos caballeros, quienes manejaban el encuentro entre ellos mismos y nadie interfería. Si hacían algo incorrecto, simplemente detenían el juego".

Como bedel de la escuela "Harrow", donde se sigue jugando todavía una versión del antiguo fútbol, Elleray está familiarizado con las diferencias en relación con el fútbol moderno, como por ejemplo, metas más angostas, la falta de travesaños y un número de jugadores no restringido. Los jugadores podían golpear la pelota hacia abajo con las manos cuando había salido del juego, ganando así el saque de banda. La prohibición de jugar el balón hacia adelante significaba que se lo tenía que jugar hacia atrás. Sin embargo, la diferencia más notable fue posiblemente la habilidad de parar (pero no impulsar o llevar) el balón con las manos, lo cual los participantes interpretaban libremente.

Frenético y de gran fluidez


Los adversarios en Parker’s Piece: el Zion Eagles (camiseta amarillo y azul) y el equipo de la universidad de Cambridge.
Foto: Popperfoto
La relativa falta de táctica y de juego de ubicación conducía a un juego caótico y veloz. La "torpeza" que J.C. Thring deploraba es claramente evidente si se efecúa una comparación con la sofisticación técnica y táctica del fútbol moderno. Si bien no se otorgaran puntos por elegancia atlética, las frenéticas acciones y la superficie resbaladiza contribuían a aumentar el valor del espectáculo, y la ruidosa multitud coreaba su apoyo por el "Zion Eagles", cuyos jugadores compensaron su nivel de principiantes con mucho corazón y garra.

La reacción de los jugadores después del partido fue que el encuentro había sido muy divertido, pero fatigante, y que los 40 minutos de juego habían sido suficientes. El capitán del equipo universitario, Ian Mowat, quien dirigió a su escuadra a la victoria por 5 a 2, admitió que su equipo había efectuado sólo un "entrenamiento muy superficial", de acuerdo con las reglas de 1863, y añadió: "La regla del fuera de juego es muy diferente, de modo que se corre mucho más. No hay tiros libres y se dan muy pocas interrupciones, lo cual hace que el juego fluya libremente". Fue muy alentador que todos los participantes estuvieran de acuerdo en que las Reglas de Juego habían experimentado modificaciones positivas desde 1863.


Partido muy combatido según las reglas antiguas.
Foto: Popperfoto
Además de revivir el pasado futbolístico, el evento tuvo otro aspecto loable: los dos equipos convinieron disputar más partidos en el futuro, acercando así dos sectores de la comunidad de Cambridge, los cuales, sin el fútbol, no tendrían casi ningún contacto entre ellos. Se podría argumentar que, ya esto en sí, fue un buen motivo para jugar...aco