Dentro del campo, están solos. Se entrenan por separado, se preparan y se visten de modo distinto y, en cuanto empieza la acción, su objetivo consiste en frustrar el propósito mismo del juego: marcar goles.

Que todos los porteros están un poco locos es algo abierto al debate, pero lo que se halla fuera de toda duda es que son un mundo aparte. Sin embargo, incluso dentro de este exclusivo y excéntrico club, existe una facción que sobresale por su calidad y resulta especialmente llamativa: los veteranos.

Son los arqueros que han sobrevivido durante decenios en la posición más estresante y posiblemente más importante del fútbol, afrontando las pullas de hinchas veleidosos a la vez que evitan a toda costa llegar a la conclusión de que se van a retirar un año demasiado tarde. Algunos se aferran a los guantes más tiempo del que debieran, pero hay muchos otros cuya habilidad no se ve comprometida por su longevidad, y algunos que, de hecho, parecen mejorar con el tiempo.

Lev Yashin, quizás el mejor de la historia, demostró ser un pionero en este aspecto, al brillar en la Copa Mundial de la FIFA 1966, meses antes de celebrar su 37º cumpleaños. Aun así, ni siquiera la "Pantera Negra", que regresó a la mayor cita del fútbol del globo cuatro años más tarde, puede rivalizar con Dino Zoff en lo que respecta a fijar el listón de los veteranos números uno.

El legendario italiano, sólo superado por Maldini y Cannavaro en participaciones con la Azzurra, posee todavía uno de los récords más codiciados de su puesto, tras pasar 1.142 minutos sin recibir goles en torneos internacionales, entre septiembre de 1972 y junio de 1974. Pero Zoff es, claro está, considerablemente más famoso por haber conducido a su país a la gloria en la Copa Mundial de la FIFA 1982, nada menos que con 40 años, una gesta que culminó 21 temporadas después de su estreno con el Udinese.

En la historia abundan estos grandes veteranos de los tres palos. Peter Shilton, por ejemplo, ya era el jugador que más encuentros había disputado con la selección inglesa cuando se convirtió en el capitán más viejo de su historia en Italia 1990, y su compatriota Gordon Banks seguía compitiendo en el Fort Lauderdale Strikers siendo ya un cuarentón.

En Alemania, Sepp Maier fue titular en 422 partidos consecutivos con el Bayern de Múnich -473 en total-, y el francés Jean-Luc Ettori se retiró a los 39 años, tras establecer un récord de 602 actuaciones en la máxima categoría, todas ellas con los colores del AS Mónaco. Walter Zenga, cuya marca de 518 minutos sin recibir goles en la Copa Mundial de la FIFA permanece vigente, defendía la meta del Revolution de Nueva Inglaterra con 39. Neville Southall, ídolo de la selección galesa y del Everton, reapareció con el Rhyl el año pasado, a los 48.

Kahn y Ballotta toman rumbos distintos
También es alentador que no haya indicios de que los grandes clásicos de la portería sean una especie en vías de extinción. Tampoco parece que se contenten con poner fin a sus carreras sin hacer ruido, al menos no si nos fijamos en el ejemplo de Oliver "King" Kahn.

El portero más grande de la historia de Alemania habrá colgado las botas cuando cumpla 39 años, el 15 de junio, aunque en su última campaña está a punto de conquistar con el Bayern de Múnich un triplete histórico, y también ha encontrado tiempo suficiente para dirigir sus características invectivas contra objetivos que van desde sus propios compañeros hasta el próximo entrenador del equipo, Jürgen Klinsmann.

"Kahn siempre ha tenido esa fuerza increíble: quiere ganar, siempre ha querido ganar", afirma Winfried Schäfer, quien adiestró al "Titán" en el Karlsruher hace dos decenios. "Su ambición aún hoy lo diferencia de otros jugadores".

Con más partidos de la Bundesliga (548) y encuentros terminados con la puerta a cero (194) que nadie en la historia, Kahn ha seguido acumulando hitos. Hace poco se convirtió en la primera persona que gana seis Copas de Alemania, y ahora está a punto de igualar el récord de ocho títulos de la máxima categoría. El presidente del club, Karl-Heinz Rummenigge, describió hace poco a este viejo guerrero gruñón como "el gen del Bayern personificado", y nadie duda que quien fuera elegido mejor cancerbero de Europa durante cuatro temporadas consecutivas dejará un vacío enorme dentro y fuera del campo cuando se despida este verano.

A la vez que el propio Kahn confiesa estar deseando retirarse, su coetáneo de la Serie A, seis años mayor que él, señala que este ejercicio, en el que ha establecido un récord, no será el último para él. "Voy a jugar un año más", dijo recientemente Marco Ballotta, del Lazio, tras cumplir los 44. "Me divierto demasiado".

La ironía de su situación es que, de no haber sido por la larga demora en la obtención del pasaporte de la UE del joven Juan Pablo Carrizo, del River Plate, es probable nunca hubiese vivido esta etapa tardía en el primer plano. Pero Ballotta, cuya carrera profesional empezó hace un cuarto de siglo, se ha convertido en el jugador más viejo de la Liga de Campeones de la UEFA y de la Serie A, pulverizando los respectivos récords de sus compatriotas Alessandro Costacurta y Zoff.

Para mucha gente, cuando hago una buena parada es gracias a mi experiencia, y cuando cometo un error es porque soy demasiado viejo"
Ballotta, portero del Lazio.

No obstante, estos logros no lo han puesto a salvo de las críticas. El ex del Treviso vuelve a ser cuestionado, después de recibir este fin de semana cinco goles en casa del Juventus. Afortunadamente, la edad se ha visto acompañada por una actitud filosófica. " , observa Ballotta. "Debí haberlo dejado hace diez años, pero he jugado otros diez. Cada año digo que va a ser el último, y al final siempre vuelvo a la portería".

El derecho a la fama de Pfannenstiel
Este pertinaz amor por el fútbol es digno de alabanza, y no constituye en absoluto la única explicación al aguante bajo los tres palos. El legendario estadounidense Tony Meola es otro excelente ejemplo. El entusiasmo de este veterano, con 100 partidos y tres Copas Mundiales de la FIFA a sus espaldas, es tal que a sus 39 años todavía podemos encontrarlo defendiendo la meta del New Jersey Ironmen en la liga de fútbol sala de su país, la MISL.

Argentina, mientras tanto, también tiene a su aclamado veterano, Carlos Navarro Montoya, de 42 años, ídolo de Boca Juniors que, a pesar de sufrir una grave lesión de rodilla la temporada pasada en la primera división Argentina con el Olimpo, insiste en que continuará en activo.

El alemán Lutz Pfannenstiel merece asimismo ser mencionado, aunque, a sus 35 años, podría ser considerado un muchacho al lado de los demás. Si bien dista de ser un nombre de fama mundial, Pfannenstiel puede presumir de tener el excepcional honor de haber jugado en equipos de los seis continentes. En su hoja de servicios figuran países tan diversos como Malasia, Nueva Zelanda, Albania, Canadá y Brasil.

Por último, sería imperdonable finalizar un tributo a los arqueros veteranos sin incluir a uno de sus exponentes más carismáticos. Aunque hayan pasado más de doce años desde que sorprendiese a todo el planeta con su "parada del escorpión" en Wembley, y su biografía nos indique que no le faltan más de cuatro meses para cumplir los 42 años, René Higuita sigue haciendo las delicias del público en la segunda división colombiana, con el Deportivo Rionegro.

Tan sólo el tiempo dirá cuándo Higuita, Meola y los demás porteros que parecen recrearse en el sufrimiento decidirán que ha llegado el momento de dejarlo. Hasta entonces, los aficionados al fútbol harán bien en apreciar a estos grandes clásicos: puede que pase mucho tiempo hasta que encontremos a otros como ellos.