Con tan sólo 16 años, Gonzalo Castro ya ha tenido que tomar una importante decisión que determinará, en parte, el futuro de su carrera profesional como futbolista. España y Alemania competían por hacerse con su talento para defender sus colores en la esfera internacional. La sangre española ha ganado.

Hijo de inmigrantes españoles en Leverkusen, Gonzalo habla español con un peculiar acento del sur, donde nacieron sus padres, y con un deje que desvela su infancia en Alemania. "Mis padres se fueron por trabajo cuando tenían 20 años. Pero visitamos a menudo España. Sobre todo en verano, cuando el fútbol me deja, vengo a visitar a mi familia", explica a FIFA.com.

"Mi sangre es española, mi familia es española y tengo pasaporte de España. Tengo todo español, por eso quiere defender estos colores", afirma el muchacho con una determinación poco propia de su edad.

Se pasea entre sus compañeros de la selección sub-19 con una mirada tímida y algo superado por la expectación que ha causado entre la prensa de Madrid. Y es que todo le está sucediendo muy pronto y muy rápido. Debutó con el Bayer Leverkusen en la Bundesliga ante el Hannover y poco después disfrutó de sus primeros 20 minutos en la Liga de Campeones.

"Fueron momentos muy felices. Con 16 años no hay muchos que consigan algo así. Ante el Hannover estaba muy metido en el partido y no me sentí muy nervioso. En la Liga de Campeones ante el Liverpool, fue un encuentro muy rápido. De todos modos, con el 3-1 que llevábamos en contra, no había mucha presión. Yo tenía que salir y tocar el balón", explica con sencillez.

En casa de la familia Castro siempre han sido muy futboleros. El padre jugaba de manera amateur ya cuando estaba en España y transmitió la afición a su hijo. Con 4 años Gonzalo entró en el Bayer Wuppertal y a los 12 le fichó el Bayer Leverkusen con quien acaba de renovar contrato.

Este joven medio centro defensivo, cuyos ídolos confesados son Xavi del Barcelona y Xabi Alonso del Liverpool, ha recibido numerosos elogios de su entrenador Klaus Augenthaler. "El entrenador me da mucha confianza y estoy agradecido por los minutos que me da. Tiene confianza en la gente joven y, aunque hemos jugado porque se han lesionado los tres titulares, intenta dar entrada a los jóvenes y eso es muy importante para nosotros". Y fue el propio Augenthaler quien le animó a decidirse por la selección española.

Sin embargo, el Bayer Leverkusen no está viviendo su mejor momento. A diez puntos del líder de la Bundesliga, y eliminado en los octavos de final de la Liga de Campeones, el equipo de la aspirina está sufriendo. "La eliminación de la Champions ha sido dura. Estamos un poco tristes porque esperábamos pasar a cuartos. Pero así es la vida, y así es el fútbol. De todos modos, queremos ganar los próximos partidos para meternos en los puestos que clasifican para Europa", nos dice lleno de confianza.

Combina sus estudios con los entrenamientos, y ahora tendrá que hacer hueco a las llamadas de los seleccionadores de las categorías inferiores de España. En su primera visita al hotel de concentración en la Ciudad del Fútbol de la RFEF en Las Rozas, Madrid, Gonzalo se siente a gusto y muy feliz. "Se nota la diferencia de juego. El fútbol alemán es mucho más duro, hay mucha más presión. Aquí, en España, se juega más tocando el balón", comenta tras su primer entrenamiento a las órdenes de Ginés Meléndez. "Es un hombre muy tranquilo y amable, y tiene mucha experiencia".

Las convocatorias internacionales comienzan en el año en el que se disputan dos Campeonatos Mundiales de la FIFA: el Juvenil en Holanda, y el Sub-17 en Perú. Y este jovencito ya presenta sus credenciales. "Me haría mucha ilusión que me llamasen".