Cuando a los 19 años alguien ya ha jugado 31 partidos en la segunda división, 18 en la primera y cuatro con la selección absoluta y ha dado nada menos que 15 asistencias y marcado siete goles, resulta inevitable hablar de un gran talento.
Con sólo 1,70 de estatura y 63 kilos de peso, el joven Marko Marin, que tiene contrato con el histórico Borussia Mönchengladbach alemán desde 2005, ha pasado de promesa a jugador consolidado en la Bundesliga y esperanza de la selección alemana.
El simpático futbolista germano no olvidará fácilmente el año 2008. Primero se convirtió en uno de los mejores pasadores de la segunda división, luego logró junto con su equipo el ascenso a la máxima categoría y acabó recibiendo la llamada del seleccionador, Joachim Löw. A pesar de que en verano se quedó fuera de la convocatoria para la Eurocopa 2008 por poco, el habilidoso extremo se ha ganado en la segunda mitad del año un puesto en el combinado subcampeón de Europa.
FIFA.com ha entrevistado en exclusiva al mayor talento actual del fútbol alemán y dialogado con él acerca de su club, sus objetivos en la selección y sus planes de futuro.
Saltar a un estadio repleto de gente me llena de gozo y es una inyección de adrenalina que no se puede comparar con nada
Marko, ¿cómo sienta ser uno de los mayores talentos del fútbol alemán?
Es una sensación agradable. He debutado con la selección y soy titular cada fin de semana en la Bundesliga. Saltar a un estadio repleto de gente me llena de gozo y es una inyección de adrenalina que no se puede comparar con nada.
El talento provoca envidias. ¿Las ha vivido en sus carnes en el pasado?
La envidia existe en cualquier ámbito de la vida, es algo completamente normal. En cualquier caso, tienes que saber convivir con ella y no darle importancia. Si quieres triunfar, tienes que mostrar grandeza y fuerza. De lo contrario, te ves afectado por un estrés innecesario y pierdes de vista lo más importante.
Por otra parte, su talento despierta el interés de numerosos clubes grandes de Alemania y Europa. ¿Cómo lleva esta popularidad?
Lógicamente, resulta agradable. Demuestra que mi trabajo es reconocido en todas partes. Es un honor que otros equipos se interesen por mí, pero ahora sólo pienso en el Borussia y en la lucha por la permanencia.
En 2005 dejó el Eintracht de Fráncfort para fichar por el Borussia Mönchengladbach. ¿Agradece ahora que el club de Hesse no apreciase su talento e hiciese posible que empezase a crecer en el Gladbach?
Jugué en el Eintracht nueve años y en Fráncfort pasé una etapa excelente en la que aprendí mucho. No obstante, tomé la decisión de fichar por el Gladbach porque tenía la impresión de que aquí podría progresar más rápido y con más éxito.
Aquí se siente muy bien, disfruta de la confianza del entrenador y es un ídolo para la afición. Sin embargo, no quiere ampliar el contrato que le vincula al equipo hasta el verano de 2010...
Como es lógico, uno tiene que pensar en el futuro. Ahora estoy aquí y no se me pasa por la cabeza cambiar de aires. Hace unos meses se habló de ampliar el contrato, pero hemos decidido tomarnos este tema con tranquilidad y esperar a ver cómo nos va al equipo y a mí.
Un jugador de su juventud tiene que tener sueños todavía. ¿En qué club, alemán o extranjero, sueña con jugar algún día?
De niño me gustaban mucho Dejan Savicevic y el AC Milan. La verdad es que ahora no tengo un equipo preferido en el que me gustaría jugar algún día. Lo que sí me gustaría es jugar la Liga de Campeones, que es lo más grande para un futbolista. Y, por supuesto, vestir muchas veces la camiseta de la selección alemana.
Su imagen y su juego recuerdan al campeón del mundo Thomas Häßler, quien, por estatura y técnica, se podría comparar con usted. ¿Cuáles son los espejos en los que se mira Marko Marin?
Mehmet Scholl fue un extraordinario jugador. Me encantaban su técnica, su regate y su forma de tirar las faltas. Es una pena que las lesiones le impidiesen disputar un gran certamen. Y, por supuesto, Savicevic, que en la final de la Liga de Campeones de 1994 le marcó al Barcelona un auténtico golazo de vaselina.
Por ahora ha disputado cuatro partidos con la selección absoluta que dirige Joachim Löw. ¿Qué significa para usted vestir la camiseta del combinado nacional?
Es totalmente diferente a jugar en la Bundesliga. Los partidos con la selección son especiales. Poder jugar con los mejores me llena de orgullo. Tener la oportunidad de disputar partidos como el Alemania-Inglaterra de Berlín es sencillamente magnífico.
¿Cuáles son sus objetivos en la selección en vistas de la competencia y de los compromisos venideros?
Hace un año ni siquiera me había planteado jugar en la selección. Lógicamente, espero entrar en las convocatorias del seleccionador con frecuencia o incluso siempre. Soy consciente de que por ahora no soy un fijo ni un jugador imprescindible, pero espero tener minutos para poder convencer al entrenador. Mi objetivo es consolidarme como titular, pero por ahora estoy encantado con la situación. Las cosas marchan a pedir de boca.
disputar el Mundial y formar parte de la selección será uno de mis objetivos
¿Disputar la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 sería cumplir un sueño?
Sería un sueño, sin duda. Para entonces tendría 21 años. Si consigo adquirir experiencia suficiente durante el próximo año y medio, disputar el Mundial y formar parte de la selección será uno de mis objetivos.
Ya le he hablado de Thomas Häßler. Después de Pierre Littbarski, Thomas Häßler y Mehmet Scholl, ¿cree que Alemania necesita otro extremo rápido y habilidoso como usted?
Creo que los jugadores técnicos son buenos para cualquier equipo. Ahí está la selección española, que se proclamó campeona de Europa jugando con futbolistas de estas características. Lo considero una ventaja para mí.
En el año 2008 ha protagonizado usted una ascensión meteórica y en ocasiones debe haberse sentido como si estuviese viajando en un cohete. ¿Cuál es su balance del ejercicio que está a punto de terminar?
Este año me ha pasado de todo. He marcado goles en la primera y en la segunda división, así como con Alemania. Ha sido un año perfecto, con el ascenso y la llamada de la selección. La verdad es que difícilmente podrían haber salido mejor las cosas.
