En Italia, son varios los hijos de estrellas que han emprendido una carrera como futbolistas profesionales. A continuación ofrecemos tres ejemplos significativos.

De todos es sabido que en Italia está muy arraigado el concepto de familia. De este modo, ¿a quién puede sorprender encontrar varios "hijos de papá" en el Calcio? Aunque no todos juegan al mismo nivel, estos hombres han elegido abrazar la carrera de futbolista de sus padres, exponiéndose así a sensibles comparaciones en función de su apellido. Pero varios han conseguido hacer que prevalezcan sus nombres, confirmando la validez del dicho "de tal palo, tal astilla". Tres ejemplos de esta "filiación futbolística" son especialmente significativos: los Maldini, los Mazzola y los Conti.

Los Maldini: opción defensiva
Cesare Maldini, un defensor bastante elegante, con una buena calidad técnica y que participó en catorce partidos de la squadra azzurra, jugó durante casi toda su carrera en el AC Milan, cuyos colores defendió entre 1954 y 1966. Por lo tanto, tuvo el honor de alzar la primera Copa de Europa conquistada por un club italiano, la de 1963. En aquel momento tenía ya cuatro ligas italianas en su palmarés (1955, 1957, 1959 y 1962).

Pero Cesare Maldini dejó huella sobre todo como técnico. Al igual que Nero Rocco, entrenador del gran AC Milan de los años 60 y 70, y como él, oriundo de Trieste, Cesare es un adepto de la vieja escuela, que prima el fútbol italiano "a la antigua". De su maestro ha conservado la preocupación por un juego simple, basado en una defensa férrea, a partir de la cual se lanzan rápidos contraataques.

Aunque sus métodos no le hayan reportado éxitos como entrenador de club, sí conquistó el Campeonato Sub-21 de la UEFA en tres ocasiones consecutivas: 1992, 1994 y 1996. Fue segundo de Enzo Bearzot en los torneos mundialistas de España 1982 (que ganó Italia) y México 1986, y sucedió a Arrigo Sacchi tras una decepcionante Eurocopa 96.

Maldini, pese a ser fuertemente criticado por su estilo prudente, condujo a Italia a los cuartos de final de la Copa Mundial de la FIFA Francia 1998. Los Azzurri cayeron en los penales frente a los franceses, futuros campeones.

Tras una última aventura con Paraguay durante la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002, Cesare Maldini regresó al AC Milan para supervisar las categorías inferiores del club italiano. Por aquel entonces hacía ya veinte años que Paolo brillaba en todos los campos del mundo con las mismas camisetas que había vestido su padre: las del Milan y de la selección nacional.

Dos decenios después de su estreno en la Serie A -el 20 de enero de 1985, a los 16 años, en el estadio del Udinese-, Paolo Maldini, capitán del AC Milan, avanza alegremente hacia su partido número 550 con la camiseta rossonera, la única que ha vestido. "Es muy probable que ponga fin a mi carrera en el Milan", advirtió el zaguero, que tiene contrato con el club lombardo hasta el 30 de junio de 2006, en el momento de decir adiós al combinado nacional tras Corea/Japón 2002.

Su elegancia natural, su cortesía y su inteligencia han hecho de él un embajador del Calcio en todos los campos del mundo. Este lateral de 1.87 metros y 85 kilos pasará también a la historia como uno de los más laureados, con siete títulos de campeón de Italia, cuatro Ligas de Campeones, cuatro Supercopas de Europa y dos Copas Intercontinentales.

Su físico de joven primerizo, su media melena oscura y sus ojos claros hacen de él el yerno ideal de todas las mammas de la península. Su única pena es no haber conocido la consagración internacional con la squadra azzurra, a pesar de sus 126 partidos y su participación en cuatro Copas Mundiales de la FIFA.

"Al igual que a mi padre, me han pasado muchas cosas en mi carrera. Una vez más, espero que mi vida tome un rumbo similar a la suya", explica Paolo, padre de dos hijos, pensando ya en lo que hará cuando cuelgue las botas.

Los Mazzola: el huérfano honra a su progenitor
Resulta difícil suceder a un mito. Pero ese no ha sido el menor de los méritos de Alessandro Mazzola, que supo consolidarse al más alto nivel del fútbol mundial luego de haber vivido durante largo tiempo a la sombra de su padre, Valentino. Este delantero, estrella del gran Torino que dominaba el Calcio en los años 40, despareció a los 30 años, en la cima de su gloria, en la catástrofe aérea de Superga. El 4 de mayo de 1949, el equipo turinés, que regresaba de disputar un partido frente al Benfica de Lisboa, quedó diezmado.

Valentino había conquistado cinco títulos de campeón con el Torino, y sumaba doce internacionalidades en una época en la que los partidos con las selecciones nacionales no abundaban. Sandro Mazzola, huérfano a los siete años, fue criado entonces por el delantero centro del Inter de Milán Benito Lorenzi.

Titular con el primer equipo del Inter a partir de 1960, "Sandro" destacó rápidamente por sus cualidades de líder y su técnica sin par. En diecisiete años de fidelidad al Inter anotó 116 goles en 418 partidos, conquistando cuatro Scudetti (1963, 1965, 1966 y 1971), dos Copas de Europa (1964 y 1965) y otras tantas Copas Intercontinentales (1964 y 1965).

Con la squadra azzurra ganó la Eurocopa de 1968. Su rivalidad con Gianni Rivera (AC Milan), nueve meses más joven que él, estuvo en el origen de múltiples polémicas. Nunca jamás Italia había estado tan dividida entre dos jugadores. El seleccionador Ferruccio Valcareggi no dudaría, no obstante, en alinearlos juntos durante la Copa Mundial de la FIFA México 1970. Los Azzurri alcanzarían la final, tras  una semifinal de leyenda frente a Alemania Occidental (4-3). Sandro Mazzola puso fin a su carrera a la edad de 36 años, después de haber acompañado a su padre en el panteón de las grandes figuras del Calcio.

Los Conti: una herencia difícil para Daniele
Bruno Conti era según Pelé en 1982 "el más brasileño de todos los italianos". Este pequeño extremo derecho (1.69 metros y 65 kilos) tenía un regate prodigioso, que le había valido el apodo de "Marazico" (la contracción de Maradona y Zico) durante la Copa Mundial de la FIFA España 1982. Fue autor de cinco goles en 47 partidos con la selección. Pero su contribución principal radicó en su papel decisivo en los tantos de Paolo Rossi durante la conquista del título mundial en 1982, así como en los de Roberto Pruzzo con el Roma. Sea como fuere, Conti marcó 37 dianas en 304 encuentros de Serie A.

Conti se retiró en 1991, a los 36 años, y se ocupa ahora de las categorías inferiores del Roma, de donde salió su hijo Daniele. Tras debutar en la Serie A con el Roma el 21 de noviembre de 1996, Daniele se marchó al Cagliari, club con el que disputa su sexta temporada, cuatro de ellas en la Serie B.

"Es maravilloso poder jugar con Gianfranco Zola, un campeón humilde y extraordinario", comenta Daniele, quien recuerda que su padre le reprochaba al principio las muchas tarjetas amarillas que veía. "Pero, al jugar por delante de la defensa, a menudo debo intervenir para detener a los atacantes que encaran la portería", explica. Y precisa, en una frase cargada de sentido: "No quisiera jugar en un equipo en el que mi padre tenga responsabilidades, porque mi apellido ya es una carga bastante pesada".