Año tras año, España se ilusiona con la llegada de los Tres Reyes Magos. Millones de niños en toda la península esperan con ansias los regalos que arriban en la noche del 5 al 6 de enero y que les permite iniciar el año con alegría.
¿Y qué mejor presente puede tener un niño que el de ver de cerca de sus grandes ídolos futbolísticos? Con esa idea, el FC Barcelona organizó un entrenamiento a puertas abiertas para que todo el que quisiera pudiera disfrutar de un par de horas al lado de los jugadores del impresionante líder de la liga.
Miles desafían al frío
Por supuesto, lo que nadie esperaba es que el 7 de enero fuera el día más frío en lo que va del invierno barcelonés. Pero quien pusiera en duda el fervor del público catalán es que no lo conoce de verdad. A pesar de las bajas temperaturas, desde primera hora de la mañana los fanáticos ya hacían cola en las afueras del Mini Estadi esperando el gran momento.
Poco a poco se fue llenando el recinto que se encuentra enfrente del mítico Nou Camp hasta que, media hora antes del inicio programado de la práctica, no cabía un alma más en las abarrotadas tribunas. Mientras esperaban el comienzo del espectáculo, un animador calentaba los ánimos y los aficionados se movían al ritmo de la música.
Finalmente, uno a uno fueron apareciendo los jugadores del Barça, recién desempacados de su gran triunfo en la Copa del Rey sobre el Atlético de Madrid (1-3). Los niños, felices por el regalo de Reyes, coreaban a cada uno de los integrantes, aunque había uno que estaba destinado un recibimiento especial.
Cuando Lionel Messi saltó a la cancha se desató la locura. El 10 culé, autor de tres goles en Madrid es, sin la menor duda, el gran ídolo del público blaugrana. Las 3000 almas del Mini Estadi entonaron a coro el "Messi, Messi" de las grandes ocasiones, y el argentino correspondió con una sonrisa y un saludo con la mano. Había que entrenar primero y disfrutar después.
Autógrafos y alegría
Durante una hora y media, los jugadores barcelonistas se entrenaron como si fuera un día común y corriente. Los que jugaron en Madrid realizaron un poco de trabajo de recuperación, mientras que el resto de la plantilla complementó con un partido en espacios reducidos de cara al juego de liga el fin de semana.
Después fue la hora de los autógrafos. Cada uno de los miles de niños que estaban en las tribunas soñaba con ver su pedazo de papel estampado con las firmas de Messi, Iniesta y compañía. Los héroes culés no defraudaron y pasaron mucho tiempo cumpliendo con las peticiones de sus pequeños hinchas.
Los jugadores estaban felices. Martín Cáceres, que recién llegó al club esta temporada, resumió perfectamente las sensaciones de la plantilla. "Este año la gente está disfrutando y que los niños puedan ver el entrenamiento está muy bien. Además, los compañeros le ponen más ganas delante del público. Para nosotros es nuestro regalo de reyes después del resultado ante el Atlético".
Y si los futbolistas estaban satisfechos, no hace falta imaginarse la cara de los pequeños aficionados que lograron atesorar las firmas de sus ídolos en un trozo de papel. "¡Me lo ha firmado Iniesta!" repetía embelesado Oriol, un andorrano de 11 años que sus padres llevaron a Barcelona sólo para estar en el entrenamiento. "Mis compañeros de clase se van a volver locos. ¡Qué alegría!".
No cabe duda que el fútbol sigue siendo la gran pasión del planeta. Y como quedó demostrado, muchas veces los mejores regalos no llegan con dinero sino con una pelota y las ganas de seguir haciendo grande al mejor deporte del mundo.
