El delantero vietnamita Le Cong Vinh se convirtió rápidamente en un héroe nacional el pasado mes, cuando su gol dio la victoria al país del sudeste de Asia en los últimos segundos de la final de la Copa Suzuki, su primer gran trofeo internacional.
La única vez que Vietnam había causado sensación en la competición (antes conocida como la Copa Tigre) fue en 1998, cuando los tantos del legendario Le Huynh Duc condujeron al equipo hasta la final. Y en ese último escollo ante Singapur, solamente cayó derrotado por la mínima.
Los numerosos aficionados que siguen con fervor a la selección vietnamita tendrían que aguardar otro decenio para el esperadísimo salto de calidad. El sensacional y joven delantero Le Cong Vinh, a quien ya se había anunciado como el jugador llamado a suceder a Huynh Duc, cumplió con todas las expectativas al ver puerta en los dos partidos de la final contra Tailandia, para dar a Vietnam un triunfo sin precedentes.
Más que un sucesor
Las comparaciones entre Huynh Duc, para muchos el mejor jugador que ha dado el país, y Cong Vinh, de 23 años, se hicieron inevitables. El ambicioso fenómeno atacante, no obstante, ha tomado como ejemplo a un ex Jugador Mundial de la FIFA. "Mi ídolo es Luis Figo, y él es el tipo de jugador con el que sueño en convertirme", reveló Cong Vinh a FIFA.com. "Pertenezco al tipo pragmático, y soy partidario de ese estilo sólido y eficaz de Figo".
Por muy osados que sean sus sueños, Cong Vinh ha demostrado que es más que un sucesor de Huynh Duc con sus 24 tantos en apenas 20 partidos internacionales con Vietnam, incluido el famoso gol que sentenció la victoria contra Emiratos Árabes Unidos en la Copa Asiática 2007, y que allanó el camino hacia los cuartos de final.
Cong Vinh, no obstante, no atravesaba por una buena racha al encarar la Copa Suzuki, y tampoco parecía ser el caso de Vietnam, que perdió su primer partido por 2-0 ante la favorita del certamen, Tailandia.
Con su mejor punta con problemas para recuperar su instinto goleador, Vietnam solamente quedó segundo de su grupo, por detrás de Tailandia. Ya en semifinales, necesitó de una pizca de suerte adicional para eliminar a Singapur, dos veces campeón.
El rendimiento regular de Cong Vinh arrojaba una sombra sobre las posibilidades del equipo en la final. Sin embargo, su seleccionador, el portugués Henrique Calisto, expresó una fe inquebrantable en sus cualidades. "No cabe ninguna duda en cuanto a su calidad de fantástico delantero", resaltó Calisto. "Está pasando por un pequeño bache, pero creo que si es capaz de meter ese gol que necesita, marcará totalmente la diferencia".
Una noche memorable
La confianza de Calisto en Cong Vinh dio como fruto la ruptura de la sequía goleadora en el partido de ida de la final, disputada el día de Nochebuena en el intimidatorio ambiente del estadio Rajamangala de Bangkok. Para empezar, Cong Vinh sirvió a Nguyen Vu Phong el 0-1 en el minuto 42, antes de ver puerta él mismo dos minutos más tarde y sentenciar aparentemente el encuentro. Ronnachai Rangsiyo acortó distancias para la selección local cuando faltaba un cuarto de hora y estableció un final de infarto, pero ya no se marcarían más goles esa noche.
Ese triunfo por 1-2 de la ida, no obstante, no significaba que Vietnam fuera a tener un encuentro sencillo en el choque de vuelta. Cuatro días más tarde, en su feudo de Hanoi, Vietnam empezó perdiendo por un gol al cabo de 21 minutos, cuando Teerasil Dangda igualó la eliminatoria a 2-2 para los visitantes.
La selección local recibía los ánimos constantes de los ruidosos 40.000 espectadores congregados en el estadio My Dinh de Hanoi, pero Tailandia, a la que dirige el inglés Peter Reid, se defendía valientemente. Con las tablas en el marcador y cuando ya se vislumbraba la prórroga, Cong Vinh golpeó de repente, al conectar con serenidad un cabezazo al fondo de la red y encaminar a Vietnam hacia una reñida y agónica victoria.
"Es el gol más memorable que he metido en toda mi carrera", exclamó eufórico Cong Vinh después del partido. "Nos hemos dejado la piel y hemos obtenido la merecida recompensa a nuestros esfuerzos".
El tanto más importante en la incipiente carrera de Cong Vinh no sólo desató la fiesta en Vietnam, sino que también, el triunfo en el torneo contribuirá, sin lugar a dudas, a estimular al país para futuros éxitos futbolísticos.
