Irlanda del Norte, con una población de 1.750.000 habitantes, debería tener una selección nacional de fútbol modesta. En vez de eso, no obstante, se la podría describir mejor como una de las formaciones más ambiciosas del fútbol internacional; siempre lista y dispuesta, y perfectamente capaz de cargarse a países que la multiplican en tamaño.
Si no que se lo pregunten a España, Suecia, Inglaterra, Dinamarca y, más recientemente, Polonia. Durante los dos últimos años, todas ellas han catado la derrota en Windsor Park, el pequeño, estrecho e incómodo estadio que Irlanda del Norte considera con orgullo su casa. De hecho, las selecciones grandes están siendo abatidas con tanta frecuencia en Belfast que la magnitud del triunfo del mes pasado por 3-2 ante Polonia (con 38 millones de habitantes) apenas quedó registrada en la escala de Richter futbolística. Ni siquiera el hecho de que el combinado de Nigel Worthington se aupase al liderato del Grupo 3 de la Zona europea como consecuencia de su victoria, ni que luego consolidase su posición venciendo a Eslovenia el 1 de abril, sorprendió demasiado.
La capacidad de Irlanda del Norte para rendir por encima de sus posibilidades es, a fin de cuentas, un hecho perfectamente probado, ya que la formación británica ha estado en tres Copas Mundiales de la FIFA anteriores. Todos recuerdan cómo consiguió incluso superar la primera fase en dos de ellas, al llegar a cuartos de final en Suecia 1958 y derrotar al país anfitrión en España 1982, para acabar quedando primera de grupo.
Surgen nuevos líderes
Con todo, apenas hace unos años, todavía se pensaba que aquellos días felices se habían marchado para siempre. En febrero de 2004, el equipo llevaba 1.298 minutos sin marcar un gol y se encontraba sumido en una racha igual de lamentable sin conocer la victoria, que acabaría extendiéndose a 16 encuentros. La Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola del mes siguiente deparó el lúgubre resultado que cabía esperar: Irlanda del Norte cayó en picado hasta el 124º lugar. Ahora, cinco años después de ese bajón histórico, los norirlandeses pueden celebrar una ascensión récord, tras escalar 15 puestos (hasta el 27º) en la clasificación del mes pasado e igualar su mejor posición.
La última vez que el equipo alcanzó ese punto culminante, en agosto de 2007, fue gracias a los goles de un jugador: David Healy. El delantero, que sumó 13 dianas en 11 partidos de clasificación para la Eurocopa 2008, convirtiéndose así en el máximo goleador de la competición preliminar, es el máximo artillero de todos los tiempos de Irlanda del Norte y sigue siendo un jugador fundamental.
Sin embargo, el prometedor combinado de Nigel Worthington ya no depende tanto de Healy como antes, gracias a la irrupción de gente como Warren Feeney y Jonny Evans, que ejercen una influencia incluso mayor. Ambos tuvieron una actuación excepcional en las victorias ante Polonia y Eslovenia. Feeney, del Dundee United, marcó tantos vitales en ambos choques, y Evans trasladó su gran momento de forma con su club, el Manchester United, a la escena internacional.
En casa, como en ningún sitio
Otra arma significativa dentro del arsenal norirlandés es el propio Windsor Park. El compacto estadio construido hace 105 años no es, según reconocen los propios locales, uno de los campos de fútbol más espectaculares estéticamente de Europa. Sin embargo, lo que le falta a Windsor Park en brillo reluciente, instalaciones ultramodernas y césped verde y frondoso, lo suple con creces en cuanto a ambiente; y a Evans le encanta que sea así.
"No es un sitio en el que las selecciones visitantes disfruten viniendo a jugar, eso está claro", declaró hace poco a FIFA.com. "No es Old Trafford, pero eso no es malo, creo. Algunas veces nos ayuda que el equipo contrario venga aquí y experimente un cierto choque cultural. No cabe duda de que lo consideramos como un arma".
Ahora, la pregunta estriba en si Irlanda del Norte podrá consolidar su posición al frente del Grupo 3 de la Zona europea y poner cerco a un puesto en la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. El mes de septiembre supondrá un examen importante sobre sus credenciales a ese respecto, con un exigente par de enfrentamientos: visita al 3º del grupo, Polonia, antes de recibir a Eslovaquia, 2º actualmente y con sólo un punto menos.
Dado que la República Checa y Eslovenia también albergan la ambición de arrebatarle el primer puesto, el equipo de Worthington puede estar seguro de que su carácter y su resolución se someterán a una prueba de fuego antes de que concluya el camino a Sudáfrica. Afortunadamente, rara vez se ha visto que le falten esas cualidades a Irlanda del Norte, un país modesto en tamaño pero realmente colosal en espíritu.

