La inmensa mayoría de los grandes deportistas brasileños de todos los tiempos son futbolistas. Una notable excepción en este sacrosanto panteón nacional es Ayrton Senna, un extraordinario piloto automovilístico cuya clase y estilo igualaron al de Garrincha, Pelé, Rivelino, Zico y compañía.
Senna falleció en mayo de 1994. Su pérdida causó conmoción en todo el país un mes antes de que Estados Unidos albergara la XV Copa Mundial de la FIFA, y la Seleção prometió ganar la competición en su honor. Mientras el capitán Dunga alzaba el codiciado trofeo, sus compañeros de equipo izaban una pancarta que rezaba: "Senna, hemos acelerado juntos. El tetra es nuestro".
Brasil se había hecho con la pole, una posición por la que Senna era famoso, de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola doce días antes de la muerte del piloto, y afianzó la posición en el Rose Bowl de Pasadena. El triunfo puso a los brasileños camino de la hegemonía en la tabla mundial. De los 140 meses anteriores a febrero de 2007, Brasil pasó únicamente 14 por debajo de la cima, todos ellos durante el reinado de Francia, que comenzó en mayo de 2001.
Los brasileños hicieron del primer puesto de la tabla una propiedad exclusiva. Después de que su enemigo más acérrimo, Argentina, la ocupara durante nueve meses, tuvieron que soportar el asalto al trono por parte de España, que se hizo con el poder en julio de 2008 gracias a su triunfo en la EURO 2008, y siguió ampliando su hegemonía en los meses siguientes.
Cambio de mando
De camino a la Copa FIFA Confederaciones Sudáfrica 2009, la Roja poseía la amplísima ventaja de 319 puntos sobre su más inmediato perseguidor, Holanda, y de 473 sobre Brasil, situada en el quinto puesto. Si España hubiera conquistado el título en Sudáfrica, como parecía que iba a conseguir al final de la fase de grupos tras sus victorias contra Nueva Zelanda (5-0), Irak (1-0) y Sudáfrica (2-0), habría consolidado su dominio en el primer puesto de la clasificación. España se plantó con comodidad en semifinales después de haber igualado el récord mundial de 35 partidos sin conocer la derrota, que posee Brasil, y establecido 15 victorias seguidas, una racha sin precedentes. Sin embargo, los hombres de Vicente del Bosque cayeron ante Estados Unidos en la semifinal (2-0).
Brasil arrolló en el Grupo B, con la derrota por 4-3 de Egipto y las victorias por 3-0 contra Estados Unidos e Italia. A continuación, la pentacampeona del mundo eliminó a Sudáfrica en semifinales y protagonizó una heroica remontada que la llevó a superar a Estados Unidos por 3-2 en una electrizante final.
Brasil había empezado el mes de junio con triunfos sobre Uruguay a domicilio y Paraguay en casa (4-0 y 2-1, respectivamente), que la llevaron a ocupar el primer puesto de la clasificación sudamericana para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. A finales de mes, con sus gestas en el "Festival de Campeones", se había anotado un pleno de victorias en siete partidos. Cuando el miércoles (tres días después de que Lucio alzara el tercer trofeo de la Copa FIFA Confederaciones que ya posee el país) se publicó la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola del mes de julio, el equipo brasileño más triunfal había puesto fin a su más prolongada ausencia del primer puesto de la tabla.
Va por más
El 12 de agosto, los hombres de Dunga se enfrentarán a Estonia en Tallinn con una racha de ocho victorias seguidas y 16 partidos sin conocer la derrota, durante la cual han anotado 39 goles y cedido sólo nueve. Los brasileños tienen que agradecer su gran momento de forma al guardameta Julio César, al lateral derecho Maicon, al mediocampista ofensivo Kaká y a los delanteros Robinho y Luis Fabiano. Todos ellos ya están concentrados en la competición preliminar de Sudáfrica 2010, que reanudará en septiembre contra Argentina a domicilio y contra Chile en casa.
"Me siento muy orgulloso de los progresos que ha hecho mi equipo", declaró Dunga. "Mis jugadores son profesionales de gran calidad y enorme dedicación. La conquista de la Copa Confederaciones ha sido toda una gesta, pero es fundamental que sigamos trabajando con calma y aprendamos de nuestros errores".
Kaká, el Balón de Oro adidas de Sudáfrica 2009, añadió: "Debemos evitar la euforia porque fueron precisamente este tipo de actitudes las que perjudicaron nuestros preparativos para el último Mundial. No obstante, éste es un colectivo diferente, con una actitud diferente. Los jugadores están sedientos de éxitos y están dispuestos a darlo todo por conseguirlos. Los brasileños queremos ser siempre los mejores del mundo".
En este momento, lo son. Quince años después de que el jugador Dunga ayudara a Brasil a conquistar el trono de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, el seleccionador Dunga ha devuelto a la Seleção al lugar de preeminencia que tan frecuentemente le ha correspondido. Senna, aficionado al fútbol y rey de la pole en su disciplina, estaría orgulloso del hombre que le dedicó tan emotivo homenaje en California.

