A estas alturas de una competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA, Australia estaría preparándose para la emoción y los nervios de la repesca intercontinental. Sin embargo, en este ciclo mundialista, los Socceroos ya tienen garantizada su plaza en Sudáfrica 2010 desde hace más de un mes, después de haber arrasado en la primera fase de clasificación que han disputado como miembros de la Zona Asiática.

Pero el pase a la fase final de la Copa Mundial de la FIFA no ha sido su única recompensa. Una mirada a la actual Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola revela que Australia subió el mes pasado 13 escalones hasta situarse en la posición más alta de su historia, la 16ª. Para una nación que, tan sólo en marzo de 2004, se encontraba hundida en el puesto 89, son cumbres muy altas.

"Estamos encantados con esta noticia", comentó el Director Ejecutivo de la Asociación Australiana de Fútbol, Ben Buckley. "Las clasificaciones no tienen la última palabra en el fútbol, pero sí ofrecen un indicador fiable de nuestro progreso. Se trata de una estupenda recompensa por el estado de forma que han demostrado los Socceroos en la fase preliminar de la Copa Mundial de la FIFA 2010".

Cimientos sólidos
Dicho estado de forma, si bien no siempre espectacular a decir de los propios jugadores, iba haciéndose merecedor de todo tipo de elogios conforme avanzaba la competición preliminar. Aunque sus actuaciones poco convincentes en la tercera ronda de la clasificación asiática, durante la que perdió contra Irak y la RP China, no inspiraron demasiada confianza, Pim Verbeek estaba remodelando sin prisas pero sin pausas un equipo destinado a convertirse en inquebrantable durante la cuarta ronda.

Una trabajada victoria a domicilio (0-1) contra Uzbekistán en su primer partido marcó la pauta. Fue el comienzo de una racha de éxitos basada en un trabajo defensivo soberbio que batió marcas e hizo posible que la meta de los Socceroos permaneciera imbatida durante 748 minutos consecutivos.

Cuando Marcus Tulio Tanaka vio puerta en el 2-1 de la derrota de Japón en Melbourne del 17 de junio, el equipo de Verbeek cedía su primer gol en 360 días, el único en contra en los ocho partidos de la cuarta ronda de la competición preliminar. Como no podía ser de otra forma, tamaña solidez defensiva cosechó un fruto magnífico. Australia se clasificó para Sudáfrica 2010 a falta de dos partidos por disputar y con cinco puntos más que la segunda del grupo, Japón, tras haber registrado seis victorias, dos empates y ninguna derrota. Como hace poco explicó Lucas Neill, su capitán, a FIFA.com, clasificarse de esta forma no fue producto de la casualidad.

"Desde el primer día, Pim fijó el objetivo: conquistar la clasificación y hacerlo además de una manera determinada. Desde su primer discurso, consiguió la concentración total de los muchachos. Nos endureció, nos convirtió en un grupo difícil de batir", declaró Neill

La decisiva contribución de Cahill
Al formar una selección que perseguía principalmente el objetivo de evitar la derrota, Verbeek se ponía también en manos de Tim Cahill, un hombre desequilibrante y de su total confianza. El mediocampista del Everton, cuyo registro de 16 goles en 33 partidos internacionales sería la envidia de la mayoría de delanteros, anotó los dos goles de la victoria por 2-1 contra Japón que amplió la racha de imbatibilidad de su equipo y, de paso, reportó a los australianos más de 1.000 puntos en la clasificación mundial.

"Timmy es un gran jugador", elogió Verbeek. "Sólo hay que ver el trabajo defensivo que está haciendo por el equipo y cómo apoya a la delantera en todo momento. Además es muy peligroso en el área grande. Es un gran ejemplo para todos los futbolistas australianos".

El reto al que ahora se enfrentan Cahill y sus compañeros cosiste en emular e incluso superar la gesta de la selección en Alemania 2006, donde a los logros alcanzados en la fase de grupos siguió la cruel derrota en octavos de final a manos de Italia, a la postre campeona de la competición. Difícil objetivo; aunque este tipo de desafíos son evidentemente del gusto de Verbeek.

"La Copa Mundial es el certamen deportivo más importante del mundo", ha comentado el técnico. "Mis jugadores tienen muchas ganas de disputarlo, y decirlo así es quedarse corto. Harán cuanto esté en su mano por mejorar su última participación en el Mundial. Ofrecieron un trabajo estupendo en 2006, de manera que no será tarea fácil. Pero nuestro deseo es procurar igualar la hazaña y ojalá mejorarla. Es el objetivo".