Tras imponerse en su grupo en la reciente edición de la Copa Oro de la CONCACAF, Canadá quedó eliminada en cuartos de final ante Honduras. Fue un trago amargo para un equipo que había evolucionado tan prometedoramente en los prolegómenos del certamen. No obstante, su actuación general en Estados Unidos el mes pasado bastó a los canadienses para dar el mayor brinco en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola de todos los registrados.

Encuadrados en un complicado Grupo A en la competición bienal que corona al campeón de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe, los pupilos de Stephen Hart se presentaron en clamorosa forma desde el comienzo. Sus victorias sobre Jamaica, campeón del Caribe, y sobre El Salvador, y su no menos meritorio empate ante Costa Rica, posterior semifinalista y potencia regional, sirvieron a los canadienses, campeones de la CONCACAF únicamente en 2000, para terminar líderes de su casillero, y de paso sumar sustanciosos puntos en el escalafón mundial.

En un mes de poco movimiento en todo el mundo, los Canucks han protagonizado la escalada más impresionante: nada menos que 26 puntos en la nueva edición de la lista. Con este ascenso, se colocan en el 66º peldaño de la general y se sitúan como el quinto mejor equipo de la CONCACAF, por encima de Jamaica y de Trinidad y Tobago, y a sólo dos posiciones de los tres gigantes de la zona, Estados Unidos, México y Costa Rica.

El puntaje, así como el juego vivaz que desplegó el conjunto en la prueba de Estados Unidos, actuará de bálsamo para los aficionados del norte. Porque el combinado de Canadá parecía haber entrado en barrena a las órdenes del anterior seleccionador, Dale Mitchell, debido fundamentalmente a las turbulencias desatadas por los cambios en la Asociación Canadiense de Fútbol. De hecho, la selección norteamericana fue eliminada de la carrera regional de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010 antes de la última etapa.

En su empeño por recalibrar sus expectativas y empezar a planear su estrategia de cara a Brasil 2014, los canadienses pueden complacerse con algunos integrantes de su actual entramado. El capitán, Paul Stalteri, ex futbolista del Tottenham Hotspur y actual defensa del Borussia Mönchengladbach, el centrocampista organizador Julián De Guzmán, y el delantero estelar Ali Gerba, que se está acercando deprisa al mejor registro goleador de la historia de su país, hicieron gala de sus artes en la Copa Oro, así como también Atiba Hutchinson y Patrice Bernier. Esperando al acecho está Dwayne De Rosario, acaso el mayor talento de todos, que decidió no intervenir en la última edición de la competición regional para atender los compromisos que tiene con su club.

El orgullo de los canadienses por su resurgimiento en la Copa Oro está plenamente justificado, pese a sucumbir en el choque de cuartos de final disputado en Filadelfia ante Honduras, el mismo equipo que los apeó de la competición previa a la Copa Mundial de la FIFA. "No fue de extrañar que ganáramos en nuestro grupo de la forma que jugamos", señaló Gerba, nacido en Camerún, a FIFA.com. "La gente no espera mucho de Canadá en términos generales, pero tenemos algunos jugadores muy buenos... Hay muchas ideas falsas acerca de nosotros, por ejemplo ésa de que somos como un grupo de jugadores de hockey sobre hielo. En nuestras filas hay gente de muchos rincones del mundo, de modo que todos nuestros jugadores son diferentes y saben hacer cosas distintas".

Canadá, que no ha podido regresar a una fase final de la Copa Mundial de la FIFA desde su debut en 1986, aún tiene mucho camino por recorrer, pero este salto en la jerarquía mundial fortalecerá sus nervios y animará a sus seguidores. "Necesitamos más apoyo de la asociación, más tiempo para jugar juntos en equipo", exhortó De Rosario, que decidió permanecer en su club, el Toronto FC, durante la celebración de la Copa Oro. "Cuando lo consigamos, podremos demostrar nuestras dotes naturales, seremos capaces de dar alguna que otra sorpresa por el camino".