Puede que a Malí no le queden muchas esperanzas de participar en la que sería la primera Copa Mundial de la FIFA de su historia, pero su evolución continúa imparable y ya se ha convertido en una superpotencia futbolística en ciernes en la zona africana.

Las Águilas superaron airosas la primera fase de la competición preliminar continental y abordaron la ronda final como claras favoritas. Sin embargo, en su camino se cruzó la potentísima Ghana, actual líder del Grupo E. Malí es segunda, a cinco puntos de distancia, y todo apunta a que esta prometedora generación de jugadores no podrá estar presente en la cita mundial de Sudáfrica del año que viene.

Pero nadie duda que el combinado maliense seguirá siendo un rival a tener en cuenta, dado que posee jugadores de calidad indiscutible que militan en clubes extranjeros y rebosan experiencia al más alto nivel. El juego de Malí se articula alrededor de un cuarteto de figuras de talento y renombre mundialmente reconocidos, además de varios jugadores de demostrada solvencia. Con todos estos ingredientes, el seleccionador Stephen Keshi está formando un equipo compacto y cohesionado.

Su capitán es Mahamadou Diarra, el infatigable mediocampista del Real Madrid que se perdió gran parte de la pasada temporada debido a una grave lesión. Precisamente, muchos esgrimen su ausencia como la principal razón de que Malí no haya logrado la clasificación para la Copa Mundial. En efecto, este año Diarra no ha podido participar en ningún partido de la competición preliminar, incluido el decisivo choque del pasado mes de junio contra las Estrellas Negras de Ghana. 

Otro factor que ha podido influir es la baja, también por lesión, de Mohamed Lamine Sissoko, del Juventus. Así las cosas, el equipo se ha visto privado de dos de sus estrellas justo cuando más las necesitaba. Seydou Keita, del Barcelona, y el delantero del Sevilla Frederic Kanouté, ex Jugador Africano del Año, son los dos otros pilares sobre los que se sustenta el equipo.  

Para mí, Stephen Keshi no es sólo un entrenador, sino uno de los grandes del fútbol africano, y ahora está intentando transmitirnos sus conocimientos.   

Malí participará en la próxima Copa Africana de Naciones casi con toda certeza, y en la última edición de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, publicada el miércoles 2 de septiembre, figura en el puesto 53º, a un paso de las 50 primeras. Además, ha entrado a formar parte del exclusivo club de las diez mejores de África.  

El motivo de este ascenso no es otro que su contundente victoria por 3-0 contra su vecina y rival Burkina Faso en su último partido internacional, un amistoso disputado en Francia en agosto. Lo más probable es que Malí siga subiendo en la tabla y se acerque cada vez más al mejor registro de su historia, el 35º, que alcanzó hace algo más de dos años.

Puede que la decepción de perderse la que podría haber sido su primera Copa Mundial de la FIFA sirva a Malí de acicate de cara a la Copa Africana de Naciones, que se disputará en Angola en enero de 2010. Una vez que Diarra y Sissoko regresen a la alineación, su buen entendimiento con  Keita y Kanouté podría convertir a las Águilas en un rival temible y, quizás, en el equipo a batir.

El seleccionador nacional, Stephen Keshi, en su día un jugador emblemático y capitán de Nigeria, también cuenta con el veterano defensa Adama Coulibaly, del Auxerre francés, y con el delantero Mamadou Samassa, del Valenciennes, quien ha hecho pública recientemente su intención de jugar con Malí después de vestir la camiseta de Francia en las categorías juveniles.

Asimismo, Keshi ha logrado convencer al defensa Djimi Traoré para que regrese a la selección y ponga fin su largo exilio voluntario, provocado por ciertas desavenencias con la directiva. Traoré ganó la Liga de Campeones de la UEFA con el Liverpool inglés y ahora milita en las filas del Mónaco.

En resumidas cuentas, parece que Keshi lo tiene todo a su favor para alcanzar nuevas cotas con su equipo y, además, cuenta con la plena confianza de sus hombres."Para mí, Stephen Keshi no es sólo un entrenador, si no uno de los grandes del fútbol africano, y ahora está intentando transmitirnos sus conocimientos", concluyó Traoré.