Aunque las Águilas Azules de Kirguistán no han armado demasiado revuelo desde que en 1994 entraron a formar parte de la Confederación Asiática de Fútbol, actualmente están planeando a buena altura sobre los escenarios internacionales. Los kirguisos han dado una nueva alegría a sus seguidores con su remontada de 17 escalones en la edición de agosto de la Clasificación Mundial FIFA/Coca Cola, hasta posarse en el 143º.
La actual posición de Kirguistán no es la más alta que ha alcanzado la nación desde que se afilió a la FIFA hace ya década y media (su récord es la 119ª de agosto de 2006), pero hay que aplaudirle como se merece por la subida de dos dígitos del mes pasado. Con ella, se ha convertido en la nación asiática de mejor progresión por la tabla mundial y se ha situado en el puesto 22º de la jerarquía continental, por encima de Vietnam y muy cerca de Turkmenistán y la India.
Pero a los centroasiáticos les queda todavía un largo camino por recorrer para medirse en igualdad de condiciones con lo más granado del fútbol continental, como se desprende de su irregularidad en la reciente Copa Nehru. Kirguistán ofreció un escaso rendimiento en las primeras rondas: cayó ante Siria por 2-0 y perdió por la mínima a manos de la anfitriona y a la postre campeona, la India. Tras las decepciones de sus comienzos, la selección de Anarbek Ormonbekov empezó a defender la honra con el empate a 1-1 arañado contra el Líbano. Lo mejor estaba por llegar.
De hecho, los kirguisos parecían un equipo totalmente distinto en su último partido, contra un combinado de Sri Lanka que iba camino de un puesto en la final. Los hombres de Ormonbekov dominaron el juego de principio a fin, y Anton Zemlianuhin inauguró el marcador en el minuto 34 con el remate de un centro de Vadim Harchenko.
Amirov Ildar amplió la ventaja al cumplirse la media hora de juego, gracias de nuevo a un pase soberbio de Harchenko. Aunque Sri Lanka recortó distancias, Mirlan Murzaev restableció inmediatamente la diferencia, poco antes de que Rustem Usanov sentenciara por todo lo alto la victoria de Kirguistán (4-1).
Altibajos
La principal contrariedad que la selección kirguisa confía en superar es su incapacidad para meterse en las últimas rondas de la competición preliminar de la zona para la Copa Mundial de la FIFA, y de clasificarse para la Copa Asiática. No parece demasiado sorprendente cuando se tiene en cuenta que la población del país no supera los cinco millones de habitantes. Pese a todo, la nación sigue luchando con ahínco por participar en las máximas competiciones.
Kirguistán quedó eliminada en la primera ronda de clasificación para las Copas Mundiales de la FIFA 2002 y 2006, por lo que albergaba esperanzas de cumplir con su sueño en Sudáfrica 2010. Y a punto estuvo. La selección saldó los dos partidos contra Jordania con empate a 2-2 en el recuento global, y cayó derrotada en la tanda de penales que definió la contienda.
En similares circunstancias terminó también su lucha por el pase a la Copa Asiática. Por fin, la inauguración en el año 2006 de la Copa Challenge de la AFC (competición destinada a los países asiáticos de la segunda categoría internacional) ofreció a los kirguisos la ocasión de mostrar su talento al mundo. Kirguistán avanzó a toda máquina por la edición inaugural hasta alcanzar las semifinales y, aunque no llegó a clasificarse para la siguiente fase final, disputada hace dos años en la India, reservó este marzo su segundo billete para el certamen continental.
Kirguistán no piensa detenerse ante nada ni nadie en esta nueva oportunidad de abrirse camino en el fútbol internacional que le ofrece la Copa Challenge 2010, cuyo campeón tiene garantizado el pase a la Copa Asiática Qatar 2011.
