Los diccionarios definen el término supernova como el repentino fulgor que se emite tras la explosión de una estrella al final de su ciclo vital. Recientemente, hemos asistido al espectacular resplandor de un país que ha explotado en el plano futbolístico: Eslovenia. Con la única diferencia de que el conjunto liderado por el capitán Milivoje Novakovic no está cerrando un ciclo, sino más bien escribiendo el principio de una nueva era.
El goleador del Colonia alemán se ha convertido en el símbolo del progreso de su nación en el mundo del fútbol. Desde que este país del sur de Europa, de unos dos millones de habitantes, se clasificó espléndidamente por segunda vez en su historia para una Copa Mundial, su afición vive en el séptimo cielo. Uno de los principales artífices de esa alegría, autor de cinco de sus goles, ha sido el astro de 30 años Novakovic. Su apodo, Supernova, le viene como anillo al dedo.
Regreso al mapa futbolístico internacional
Después de clasificarse como segunda en el Grupo 3 de Europa, por detrás de Eslovaquia pero por delante de las selecciones a priori favoritas de República Checa y Polonia, el conjunto entrenado por el seleccionador Matjaz Kek se aseguró su participación en la repesca, donde lucharía por una plaza en la Copa Mundial de la FIFA 2010. Y allí dio la gran sorpresa al derrotar a Rusia a doble partido y meterse en el bolsillo el boleto para Sudáfrica. Todo el mundo se sorprendió de que Eslovenia se clasificara por segunda vez para un torneo global, tras su participación en la edición de 2002. Novakovic declaró: "El planeta fútbol ya sabe dónde está nuestro país".
En el partido de ida disputado en Moscú, los eslovenos cayeron por 2-1, pero el centrocampista Nejc Pecnik, actualmente en las filas del Nacional Funchal portugués, marcó un importantísimo gol en el minuto 88. En la vuelta entablada en Maribor, el tanto conseguido por el delantero del Bochum, Zlatko Dedic, dio a su equipo la victoria por 1-0 en el partido y el pase definitivo al Mundial, obligando a Andrei Arshavin y compañía a enfilar la calle de la amargura. Sin embargo, este triunfo, además del billete mundialista, significó sobre todo una cosa: la consolidación definitiva en la élite mundial.
"Un gran orgullo"
No hay más que echar un vistazo a la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola. En la última actualización, Eslovenia sumó 93 puntos y escaló 16 posiciones. Novakovic y sus compañeros ocupan ahora el escalón 33º. No alcanzaban una cota tan alta desde enero de 2004, (31º). Actualmente, selecciones como Ghana, Turquía, Suecia o Japón están peor clasificadas que Eslovenia, un equipo que sin duda va por la mejor senda posible, no sólo para igualar aquel momento glorioso de la fase final de la Copa Mundial de 2002, sino también para escribir un nuevo y quizá aún más próspero capítulo en su historia.
Si bien aún les separan algunos peldaños de la 25ª posición, que tanto en diciembre de 2001 como en mayo y junio de 2002 supuso el punto álgido de su historia futbolística, quienes conocen bien la pasión y el entusiasmo de la selección eslovena y de su afición, confían en que esta generación alcance nuevos hitos. Esto es lo que nos contó Novakovic en una entrevista en exclusiva para FIFA.com: "Clasificarse para un Mundial es algo increíble para un país tan pequeño. Llevábamos ocho años sin disputar este torneo y, antes de la fase de clasificación, nadie apostaba que llegaríamos tan lejos con un equipo tan joven. Pero después de lo que hemos conseguido, tanto los jugadores como toda la población sentimos un gran orgullo".
La receta del éxito
Las jóvenes fieras eslovacas miran a Sudáfrica cargadas de euforia y buscan obtener buenos resultados para dar otro zarpazo más a la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola. Pero los cachorros del seleccionador Kek necesitan rodearse de veteranos que les recuerden que deben tener siempre los pies en el suelo: "Creo que nuestro once nacional gira en torno a un eje compuesto por nuestro portero, Samir Handanovic, por el capitán, Robert Koren, y por mí mismo. Los jugadores jóvenes respetan esta jerarquía y eso propicia el buen funcionamiento. A mis 30 años, soy el jugador de más edad del equipo, lo cual no deja de ser insólito. Asumo con gusto la responsabilidad, que no descansa sólo sobre mis hombros, sino también sobre los de todos los jugadores que saltan al campo", señaló Novakovic.
Con esta mezcla perfecta de veteranía y juventud no sólo se consigue un gran nivel de juego, sino también un empuje y una pasión enormes. Precisamente esta fórmula es la que puede convertirlos en la gran revelación de la Copa Mundial de la FIFA 2010. En cualquier caso, la selección liderada por Supernova desea solamente una cosa: mejorar la actuación de los suyos en Corea y Japón 2002, de donde se despidieron sin hacer ruido tras encajar tres derrotas en la fase de grupos.
