Parece ya lejano el instante de la Copa Africana de Naciones Egipto 2006 en el que Cephas Chimedza y Benjani Mwaruwari, el dúo de delanteros zimbabuenses radicados en Europa, consiguieron para su país una victoria de prestigio por 2-1 sobre Ghana. Desde entonces, la nación se ha enzarzado en una crisis económica y política de dimensiones históricas. El marasmo social arrastró consigo a la selección nacional, que en un espacio de cuatro años cayó desde el puesto 40º al 131º en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola.

Tras este desplome vertiginoso, sin embargo, los Guerreros están levantando por fin la cabeza. En noviembre han ascendido hasta la 108ª plaza, es decir, su mayor subida desde la instauración de la lista.

Las últimas prestaciones de la tropa de Misheck Chidzambwa son reconfortantes y justifican el optimismo surgido al comienzo de la campaña de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. En partido amistoso, los Guerreros han tumbado a Isla Mauricio, a Botsuana y, lo que es más importante, a Zambia (3-1). Motivos suficientes para devolver la sonrisa a los zimbabuenses, que no conocían la victoria en partido oficial desde su 2-0 sobre Namibia en la segunda ronda de clasificación africana. Gracias a un doblete de Gilbert Mushangazhike el 8 de junio de 2008, Benjani y sus camaradas inflamaron la capital, y el país se entregó al sueño de una primera comparecencia en una Copa Mundial de la FIFA. Esa esperanza se esfumó en el aire, empero, al no encontrar más éxitos que la concretaran.

Las figuras y los relevos
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En África somos capaces de batir a cualquiera", aseguraba Wellington Nyatanga, Presidente de la Asociación, después del sorteo que encasilló a los Guerreros en el grupo de Guinea, Kenia y Namibia. Pero tras los cuatro puntos cosechados en su arranque, el combinado zimbabuense dejó escapar preciosas rentas en casa contra Guinea (0-0) y contra Kenia (0-0) y mordió el polvo en Nairobi y en Namibia. Demasiados puntos perdidos para poder alcanzar no solamente la Copa Mundial de la FIFA sino también la Copa Africana de Naciones.

La era de José Valinhos tocó a su fin, pero el brasileño dejó un terreno fértil a su sucesor. Es cierto que cuando Benjani y Chimedza están averiados, como fue el caso durante los seis partidos de clasificación, toda la maquinaria ofensiva se resiente: sólo pudo anotar cuatro goles. Pero ya están llegando los relevos, comenzando por el jugador revelación de la Copa Africana de Naciones 2009, Philip Marufu. El atacante del Dynamos, principal artillero de los Guerreros, ha sacudido las mallas de la portería rival dos veces en tres partidos de grupo, primero contra Ghana (2-2) y luego contra la RD del Congo (1-1).

Reservada para los jugadores locales, la CAN se desenvolvió sin los astros Benjani y Chimedza, los únicos afincados en el Viejo Continente. Los demás juegan en el país o en Sudáfrica, como Mushangazhike. Ésa es sin duda la explicación de la falta de experiencia al máximo nivel, necesaria para acceder a las grandes competiciones. Con todo, el equipo rebosa de talentos individuales.

Eterna promesa
No hay que olvidar que, no hace tanto tiempo, Zimbabue era tenido por la eterna promesa del fútbol africano, especialmente durante sus participaciones en la CAN 2004 y la CAN 2006. Y en 1994, la Copa Mundial de la FIFA en Estados Unidos pasó muy cerca. En la última ronda de clasificación, los Guerreros quedaron encuadrados en el mismo grupo que Camerún y Guinea. Sus seguidores se hicieron muchas ilusiones después de que sus ídolos domaran a los Leones Indomables en Harare. Pero su derrota por 3-1 en el último choque de la competición preliminar contra los mismos cameruneses acabó con las esperanzas zimbabuenses.

Luego de atravesar un decenio desértico sin hitos dignos de mención, la confianza regresó a la selección de Zimbabue tras su desempeño en la CAN 2004 y su debut en la campaña de clasificación para Alemania 2006. Ése fue el último destello del fútbol nacional antes de la desilusión causada por la eliminación en la segunda ronda clasificatoria para Sudáfrica 2010. Así las cosas, Zimbabue no cruzará la frontera para disputar la prueba reina del año que viene en casa de su vecino, pero por fin ha conseguido encadenar resultados satisfactorios, que se han visto reflejados en la Clasificación Mundial y han revitalizado la fe de los Guerreros. Y ya se sabe, la fe es capaz de mover montañas.