La tercera fase de la competición preliminar asiática para la Copa Mundial de la FIFA 2010, en la que veinte equipos han luchado por una plaza en la ronda final, ha acaparado la atención informativa a lo largo y ancho del continente. Sin embargo, en junio, Filipinas ha brillado con luz propia en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola al protagonizar el ascenso más acusado de Asia (19 puestos) y situarse en la posición 170ª.

Aunque todavía está lejos de aquel puesto 157º que alcanzó en diciembre de 1992, el más alto de su historia, éste es el mejor registro de la nación insular desde que en 2006 se introdujo el nuevo sistema de clasificación. Un hecho que viene a confirmar los progresos que ha realizado el combinado filipino en los últimos años. Ahora se acerca a los registros que consiguió entre junio y julio de 2007, cuando alcanzó el puesto 168º, y en agosto del mismo año, el número 169.

El gran salto de los asiáticos en la tabla mundial se debe, en gran medida, a su excelente actuación en la competición clasificatoria para la Copa Challenge de la AFC, que se celebrará este año. Filipinas permaneció imbatida y terminó líder de grupo, igualada a puntos con Tayikistán. Aunque finalmente fue esta última la que se clasificó para el certamen merced a la diferencia de goles.

Centrados en las competiciones regionales
Desde hace tiempo, el fútbol es el deporte rey en muchas partes de Asia, pero no en Filipinas, donde el baloncesto se lleva la palma. Para remediarlo, la Asociación Filipina de Fútbol puso en marcha un programa de desarrollo a largo plazo y decidió no participar en las competiciones preliminares de las Copas Mundiales de la FIFA 2006 y 2010 para centrarse en los certámenes nacionales y regionales.

Su proceso de reconstrucción culminó en mayo, cuando el equipo, bajo la batuta del ex internacional Norman Fegidero, quedó al borde de la clasificación para la Copa Challenge de la AFC, una competición en la que participan las selecciones más modestas del continente.

Filipinas emprendió su campaña con muy buen pie, con una victoria por 1-0 frente a Brunei el 13 de mayo. El gol, obra del capitán Emelio Caligdong, se produjo en el minuto 29. Dos días más tarde, en el decisivo choque contra Tayikistán, los de Fegidero se las arreglaron para mantener a raya a la vigente campeona, a pesar de que disputaron la mayor parte del encuentro con sólo diez hombres. En su última cita, arrollaron por 3-0 a Bután, un resultado que les permitió acceder al liderato de grupo, igualados a siete puntos con Tayikistán, que logró la clasificación merced a la diferencia de goles a su favor.

Como es natural, para Fegidero supone una gran decepción no estar presente en el campeonato continental en estas circunstancias."Nuestro equipo jugó muy bien de principio a fin, pero la suerte no nos acompañó", se lamentó el técnico. "Quedar fuera por la diferencia de goles ha sido muy duro y frustrante para nosotros".

Un pasado glorioso
A pesar de su eliminación, la excelente actuación de Filipinas en la competición clasificatoria supone un excelente presagio para la nación insular, que además puede inspirarse en su glorioso pasado futbolístico.

Filipinas fue miembro fundador de la AFC y uno de los referentes del fútbol en Asia. La Asociación Filipina de Fútbol (AFF) se creó en 1907 y se afilió a la FIFA en 1930. En aquellos años, el país era un potencia en la región. Uno de sus logros más destacados fue una victoria por 2-1 a China en el Campeonato de Asia Oriental.

De Filipinas también salieron en aquella época algunas de las figuras más destacadas del continente. El más conocido fue Paulino Alcántara, autor de nada menos que 357 goles con el FC Barcelona entre 1912 y 1927.

Desde entonces, la trayectoria de Filipinas en la escena internacional ha sido discreta. Su único logro reseñable es su clasificación para las semifinales de los Juegos del Sudeste Asiático en 1991. No obstante, tras la reorganización de la que fue objeto en 1982, la AFF lanzó en 1998 un ambicioso programa de fútbol de base con la ayuda de la FIFA y del gobierno alemán. Una base inmejorable sobre la que progresar en los años venideros.