Durante todo el ciclo 2002-2006 la selección de México siempre estuvo en los primeros puestos de la Clasificación Mundial FIFA/Coca Cola. En esos años, el Tricolor sorprendió al mundo con su juego alegre y abierto, lo que lo llevó a acumular 21 partidos invicto en partidos oficiales y notables participaciones en torneos internacionales.

Así, México fue semifinalista de la Copa FIFA Confederaciones Alemania 2005 y consiguió el título en la Copa Oro de la CONCACAF, disputada en la nación azteca en 2003. Estas buenas actuaciones le valieron ascender hasta el cuarto lugar de la lista y, eventualmente, asegurar una posición como cabeza de serie en la Copa Mundial la FIFA Alemania 2006, la primera vez que sucedía fuera de su país.

La caída tras el auge
Sin embargo, su eliminación en octavos de final en ese torneo y el cambio en la manera en que se tabula la Clasificación Mundial FIFA/Coca Cola no benefició al Tricolor, que cayó más allá de la vigésima plaza. El camino se volvió cuesta arriba para los entonces dirigidos por Hugo Sánchez.

México volvió, sin embargo, por sus fueros, y tras su destacada actuación en la Copa América Venezuela 2007, en la que terminó en el tercer lugar tras vencer en la ronda de grupos al eventual campeón Brasil, recuperó los valiosos puestos que había perdido y logró volverse a insertar entre los 10 mejores.

La vida parecía haber vuelto a ser color de rosa, pero en realidad sólo fue la calma que presagiaba la tormenta. La selección azteca no pudo repetir esas buenas actuaciones en los meses siguientes.

Entró en una crisis de confianza y de rendimiento que, eventualmente, llevaron a la destitución de Sánchez al frente del Tricolor y una abrupta caída hasta el lugar 32 de la clasificación. El interinato de Jesús Ramírez trajo algunos buenos resultados, que no se reflejaron en un ascenso inmediato en la lista.

El efecto Sven
México decidió entonces confiar su suerte a un viejo lobo de mar. El sueco Sven-Göran Eriksson, de dilatada trayectoria en su país, Portugal, Italia e Inglaterra se convirtió en el nuevo capitán, con la misión de enderezar el navío tricolor. Con poco tiempo para prepararse, enfrentó su primer gran reto, vencer a la fuerte selección hondureña en el primer partido de la fase de grupos rumbo a Sudáfrica 2010.

A pesar de tener sólo un día de entrenamiento, los aztecas consiguieron un triunfo tan sufrido como valioso ante sus rivales catrachos (2-1). La etapa Eriksson había comenzado con buen pie y esas sensaciones reconfortantes se prolongaron con dos victorias más, la primera holgada frente a Jamaica (3-0) y la segunda un poco más complicada frente a la ordenada Canadá (2-1).

Bajo su nuevo técnico, México comanda el Grupo B de la zona norte, centroamericana y caribeña y los buenos resultados ya han tenido sus frutos. Después de apenas dos meses, la selección azteca ha tenido un avance de 8 posiciones y ahora se sitúa en la vigesimocuarta plaza. Sin llegar aún a las alturas de años anteriores, pero con la convicción del trabajo bien hecho, el Tricolor puede mirar, por fin, el futuro con optimismo.