Del bajón a la euforia en 31 meses
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A comienzos de 2009, el deporte danés tenía múltiples razones para estar de enhorabuena. No mucho antes, Mikkel Kessler había noqueado a Danilo Haussler con una sensacional combinación de cinco golpes, para retener su título del peso supermediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y elevar su balance como profesional a un espléndido 41-1. Además, Soren Kjeldsen se había adjudicado la última edición del lucrativo Volvo Masters, el torneo que cerraba el Circuito Europeo de la PGA, colocándose entre los diez mejores de la Orden de Mérito de 2008. Por si fuera poco, gracias a sus recientes conquistas, el país nórdico más meridional se había erigido en el vigente campeón de Europa de balonmano y en el ganador del Mundial de Speedway por equipos; mientras que el motorista Nicki Pedersen estaba a punto de iniciar su asalto al que habría sido un logro sin precedentes: un tercer triunfo consecutivo en el circuito del Speedway Grand Prix.

Sin embargo, aunque el boxeo, el golf, el balonmano y el speedway gozan de un importante seguimiento en Dinamarca, el fútbol es inequívocamente su deporte rey. Y futbolísticamente hablando, los daneses no tenían ningún motivo para sonreír en marzo de 2009.

Su selección nacional se había quedado fuera de la fase final de la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006™. Para colmo, después había quedado 4ª en su grupo de clasificación para la Eurocopa 2008 (tal vez podía aceptarse que la hubiera precedido España, pero resultaba totalmente inasumible que hubiera terminado por detrás de su acérrima rival, Suecia, y de la modesta Irlanda del Norte). Además, sus dos últimos resultados eran un 1-1 ante Grecia y una derrota en casa ante una selección menor como Gales (0-1). Por consiguiente, la Dinamita Danesa había caído hasta la 38ª posición (la más baja de su historia) en la Clasificación Mundial FIFA Coca-Cola.

El modelo que proponía Dinamarca no era ni la sombra de la cautivadora máquina futbolística de los años 80 inspirada por Michael Laudrup, ni la del batallón firme y decidido que Richard Moller Nielsen condujo a la victoria en la Eurocopa 1992, ni la del combinado que ocupó su mejor puesto de siempre en el escalafón mundial (el 3º) en mayo, julio y agosto de 1997.

Todo lo contrario: el elenco de entonces era objeto de constantes críticas. ¿Cuánto tiempo más podría el equipo continuar dirigido por Morten Olsen, que había tomado las riendas en 2000? ¿Podrían Thomas Sorensen y Dennis Rommedahl, que ya pasaban de la treintena, seguir dando la talla como internacionales? ¿El rendimiento de los jóvenes Simon Kjaer y Nicklas Bendtner estaba justificando realmente todo el bombo mediático del que venían precedidos? ¿Tenía Dinamarca opciones reales de desplazar a Portugal, Suecia y Hungría en el Grupo 1, en la pugna por el billete directo a la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010™?

A la postre, todas esas preguntas obtuvieron la respuesta más positiva que cabía imaginar. Dinamarca, como todos sabemos, sí que se clasificó para la 19ª edición de la gran cita mundialista. Y gracias al ingenio táctico de Olsen, a unos admirables números en defensa con Sorensen y Kjaer como grandes protagonistas, y a la aportación ofensiva de Rommedahl, Bendtner y el prodigioso adolescente Christian Eriksen, los daneses encararon la última semana de la fase de clasificación para la Eurocopa 2012 con opciones (aunque escasas según las apuestas) de hacerse con el primer puesto del Grupo H y el consiguiente pase directo a la fase final continental.

Clasificados para la Eurocopa 2012
De Rod-Hvide (“Los Rojiblancos”) vencieron por 1-4 en Chipre el 7 de octubre. Por tanto, en caso de imponerse en casa a Portugal cuatro días más tarde, en la última jornada, se habría consumado la hazaña. En cambio, todo lo que no fuera un triunfo entregaría el codiciado pasaporte a los discípulos de Paulo Bento. Raúl Meireles, Nani, Cristiano Ronaldo y compañía llegaron a Copenhague con confianza. No en vano, habían sumado 8 victorias y 1 empate en sus 10 últimos partidos (incluido un 3-1 a Dinamarca y un contundente 4-0 a la campeona mundial, España), y venían en busca de su sexto triunfo consecutivo. Sin embargo, con Eriksen como elegante director de orquesta, los locales dominaron desde el principio. Un tanto tempranero de Michael Krohn-Dehli y otro a bocajarro de Bendtner en el segundo tiempo hicieron inútil el golazo de Ronaldo en el último suspiro y, gracias al 2-1 final, los escandinavos obtuvieron el billete a la Eurocopa 2012.

Ayer, esos seis trascendentales puntos recibieron una recompensa adicional: una subida de siete puestos en la última Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, para pasar a compartir el 10º lugar con Argentina. Dinamarca había rebasado, entre otras selecciones, a Croacia, Rusia, Francia, Chile y Japón, volviendo a meterse entre las 10 primeras por primera vez desde mayo de 2003.

“Vamos creciendo partido a partido, y todo el mundo disfruta jugando en este equipo; por eso estamos consiguiendo buenos resultados”, reflexionó Eriksen. “Portugal es una gran selección y tiene grandes jugadores”, añadió el lateral derecho Lars Jacobsen. “Pero nosotros hemos jugado como un equipo, sacando a relucir nuestro coraje, y hemos ganado merecidamente. Hemos hecho todo lo que habíamos comentado antes del encuentro; y nuestra táctica se ha revelado un acierto pleno”.

Esa táctica fue ideada por Olsen. Y aunque el contrato del técnico de 62 años vence tras la Eurocopa 2012, la Asociación Danesa de Fútbol (DBU) ya está negociando una ampliación del mismo para atar al hombre que representó a su país en 102 partidos, en varias demarcaciones entre 1970 y 1989.

El secretario general de la DBU, Jim Stjerne Hansen, lo dejó muy claro: “Creo que Morten Olsen es el entrenador con sangre danesa en sus venas más idóneo para este puesto. Sus resultados son incuestionables, y la forma en que juega el equipo es una muestra de que vamos por el buen camino”.

Ese camino ya ha catapultado a Dinamarca desde su puesto más bajo en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola hasta situarse entre la decena de cabeza en apenas 31 meses. Y si bien todos coinciden en que sus probabilidades de superar su tope histórico (la 3ª plaza) o de ceñirse la corona continental el año que viene son nulas, a los daneses no les faltarán las pretensiones ni la fe. Al fin y al cabo, el apodo de la Olsen-Banden (“La banda de Olsen”) tiene su origen en un grupo de delincuentes de película famosos por la enorme ambición de sus planes. Asimismo, todos los daneses conocen esa épica historia real de 1992 que, fácilmente, podría confundirse con el final feliz de un cuento de Hans Christian Andersen.