Etiopía se pone seria
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Etiopía es el segundo país más poblado de África y posee una de las culturas más antiguas e inspiradoras del continente, pero hace tiempo que su selección de fútbol no sigue el ritmo que marcan los mejores equipos africanos. Una combinación de factores sociales, económicos y naturales ha lastrado a este país de casi 85 millones de habitantes, y ha tenido su paralelismo en el bajo rendimiento de los Antílopes de Walya.

A pesar de no haber jugado nunca una Copa Mundial de la FIFA, Etiopía fue uno de los primeros referentes del fútbol africano. El cuadro etíope obtuvo el segundo puesto en la primera Copa Africana de Naciones de la historia, que se disputó en 1957 y contó solo con tres participantes, mientras que este año se cumple el 50º aniversario del único título que han conquistado los Walyas en el certamen continental. Sin embargo, a medida que diferentes países africanos fueron logrando la independencia y empezaron a reclamar su espacio sobre el campo de fútbol, Etiopía perdió protagonismo. Las luchas internas, la falta de organización y la mala suerte contribuyeron a que la selección etíope haya alcanzado únicamente dos fases finales de la Copa Africana de Naciones desde 1970, la última de ellas hace ya tres décadas. Desde entonces, la selección de este país apasionado por el fútbol ha tenido que conformarse con brillar en las competiciones regionales, mientras que el atletismo de fondo se ha encargado de dar protagonismo a la bandera etíope en el panorama internacional.

Con una gran reserva de talento y un buen respaldo para los clubes, Etiopía ha comenzado a resurgir en la última década y cabalga actualmente sobre la cresta de una ola que podría ser señal de un futuro brillante. Una racha de solo una derrota en sus últimos once partidos ha permitido al cuadro etíope hacer progresos importantes en las fases de clasificación de la Copa Africana de Naciones 2013 y de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™. En el caso del certamen mundialista, Etiopía incluso lidera tras dos jornadas el Grupo A por delante de Sudáfrica, Botsuana y República Centroafricana. Este buen estado de forma se ha visto reflejado también en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, en la que los Antílopes de Walya han escalado once puestos en julio para colocarse 119º del mundo y 34º de África.

Resultados sorprendentes y una oportunidad de oro

Reafirmada por un campo de hierba artificial que ha resultado vital y que se construyó en el marco del programa GOAL de la FIFA, Etiopía inició su resurgir con el técnico anglo-nigeriano Iffy Onoura en 2010, cuando los Walyas derrotaron a Zambia y se metieron en las semifinales de la Copa CECAFA (el campeonato de África Central y Oriental). La tendencia ascendente continuó con el belga Tom Saintfiet, que llevó al conjunto etíope a arrancar un meritorio empate a dos en casa frente a Nigeria en la fase de clasificación de la Copa Africana de Naciones 2012, y parece haberse consolidado con Sewnet Bishaw, un veterano técnico etíope que se hizo cargo del equipo en noviembre. Este entrenador de 59 años, que ya había dirigido a los Walyas en una de sus mejores épocas a mediados de la pasada década, ha llevado a su inexperto plantel a rendir muy por encima de sus posibilidades.

Tras superar con comodidad a Somalia en la primera ronda de la competición preliminar de Brasil 2014 y alcanzar así la fase de grupos, Etiopía logró dos resultados sorprendentes. Primero, a principios de junio, el cuadro etíope empató 1-1 con Sudáfrica en Rustenburgo y provocó el cese del entonces seleccionador de los Bafana Bafana, Pitso Mosimane. Dos semanas más tarde, Etiopía empató a uno con Benín en Cotonou y eliminó contra pronóstico al cuadro beninés de la competición preliminar de la Copa Africana de Naciones 2013 gracias al gol anotado en campo contrario. Entre estas dos igualadas, Etiopía venció por 2-0 en Addis Abeba a una República Centroafricana que llegaba en un gran estado de forma y, con cuatro puntos, se colocó líder de su grupo en la fase de clasificación para Brasil 2014. Los dos próximos partidos –a principios del año que viene en casa y a domicilio contra Botsuana, que disputó la fase final de la Copa Africana de Naciones 2012– serán clave para las aspiraciones del cuadro etíope de avanzar a la siguiente ronda y mantener vivo el sueño de clasificarse por primera vez para una Copa Mundial de la FIFA.

En este momento, el pase a la cita continental que se disputará el próximo enero parece más realista y factible. Para clasificarse, Etiopía tiene que superar a Sudán en una eliminatoria a doble partido que se disputará entre septiembre y octubre y que supondrá un gran reto para ambos contendientes. El conjunto sudanés, que este año alcanzó los cuartos de final de la Copa Africana de Naciones, partirá como favorito, aunque los dos equipos se conocen muy bien entre sí. De los 14 duelos en los que ambos se han enfrentado en las últimas dos décadas, cuatro se saldaron con empate, mientras que cada uno de los dos vecinos y rivales se anotó cinco victorias.

La pareja atacante formada por Said Saladin y Fikru Teferra resultará clave para las aspiraciones de Etiopía. Teferra, que ha jugado en Europa y Sudáfrica y actualmente se gana la vida en Vietnam, es el futbolista más conocido del plantel, pero Saladin ha reclamado su cuota de protagonismo en los últimos tiempos. El ariete, que juega en la liga egipcia, se ha convertido en una especie de talismán para el equipo, al anotar los tres goles de los partidos frente a Sudáfrica y República Centroafricana. Por su parte, el también atacante Adane Girma, máximo goleador de la pasada liga etíope con 23 dianas y jugador del Saint George, fue el autor del gol que dio a los Walyas el pase frente a Benín.