Georgia se apasiona
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Parecía mentira. Nada menos que 86 minutos tuvo que luchar la campeona de Europa y del mundo antes de que un gol de Roberto Soldado le diera la victoria por 0-1 en Georgia hace nueve días en el clasificatorio para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™. Aunque su tremendo esfuerzo no le sirvió al modesto para sumar puntos ante España, la selección de Temur Ketsbaia dio sorprendentes pruebas de que habrá que contar con ella en el futuro. En el presente, la eclosión futbolística de este país de 4,5 millones de habitantes bañado por el Mar Negro es incuestionable.

Un vistazo a la publicación más reciente de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola basta para cerciorarse de que los georgianos avanzan de tal manera que es imposible no fijarse en ellos. En el mes de septiembre han escalado nada menos que 11 puestos en la general, concretamente desde el 97º al 86º. Es la zancada mensual más larga que ha dado nunca su combinado nacional. Es verdad que aún está lejos de su mejor cota histórica, pero, si sigue subiendo a ese ritmo, el 42º rango que alcanzaron hace 14 años muy pronto podría ponerse a tiro.

Tras los pasos de su mentor
En su entrevista en exclusiva para FIFA.com, el seleccionador Temur Ketsbaia nos explica por qué el fútbol georgiano está en un momento tan boyante: "Tenemos jóvenes talentos que se han dado cuenta de que la selección nacional es el futuro futbolístico, tanto para su país como para sus propias carreras profesionales", apunta el técnico de 44 años. "Dan lo mejor que tienen y juegan al límite de sus fuerzas porque de esa manera tienen la posibilidad de que los grandes clubes europeos se fijen en ellos".

El propio Ketsbaia oficia de ejemplo en este sentido. El otrora internacional georgiano no sólo marcó 16 goles en sus 49 partidos con los Cruzados, sino que además vistió la camiseta de clubes como el Anorthosis de Famagusta chipriota, el AEK de Atenas griego, el Newcastle y el Wolverhampton Wanderers ingleses y el Dundee escocés. Luego regresó como entrenador al Anorthosis, para a continuación mudarse a dirigir la plantilla del campeón histórico de Grecia, el Olympiakos del Pireo. En resumidas cuentas, tiene una notable experiencia internacional a sus espaldas.

Dinámica de gran pasión
Tras arrancar su campaña clasificatoria mundialista con una victoria por 1-0 sobre Bielorrusia, situada 10 puestos por encima en el casillero internacional, esta nueva generación de georgianos ha dejado patente que es perfectamente capaz de brindar sorpresas. "Este equipo juega con una pasión asombrosa. Mis hombres son combativos y quieren honrar a su patria", señaló Ketsbaia, que prefiere no destacar el mérito de ninguno de sus futbolistas en particular. "No dependemos de jugadores clave, sino que funcionamos como un grupo unido".

Los seguidores tienen en gran estima los últimos progresos de sus estrellas. El entusiasmo se palpa entre la población. "El fútbol es un asunto muy importante en Georgia. La gente vive y ama el deporte rey. En los últimos años, por desgracia, la selección no ha podido ofrecer su mejor cara. Con todo, a los últimos partidos han asistido cerca de 90.000 espectadores. Sueñan con que Georgia se clasifique algún día para la fase final de un gran torneo", nos cuenta Ketsbaia.

Las ideas claras
Además de con España y Bielorrusia, los georgianos se las tendrán que ver en el Grupo I de clasificación europea para la próxima cita mundialista en Brasil con Francia y Finlandia. Dadas las circunstancias, el camino que conduce al Pan de Azúcar será pedregoso para al equipo capitaneado por Jaba Kankava. Ketsbaia es plenamente consciente de que su formación aún no está a la altura de las grandes potencias del fútbol mundial. "Es muy difícil evaluar el potencial de un equipo que aún está buscándose a sí mismo, pero de todos modos yo estoy convencido de que Georgia posee lo que hace falta para algún día ingresar en un torneo de élite y llegar lejos", advierte.

Desde la perspectiva de este ex centrocampista ofensivo, que disputó con la selección de su país un total de 14 partidos de clasificación para los campeonatos de Francia 1998 y Corea/Japón 2002, ese "algún día" no está tan lejano como algunos pudieran pensar. Y lo anuncia sin ambages: "Un objetivo realista sería conformar un equipo capaz de clasificarse para la Eurocopa de la UEFA 2016". ¡No es mal plan!