Chipre busca la regularidad para seguir progresando
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Para un país de apenas un millón de habitantes, resulta difícil codearse con los pesos pesados del deporte rey. Chipre es consciente de ello, e históricamente ha tenido que contentarse con interpretar un papel secundario. Sin embargo, la relativa discreción del fútbol chipriota no le impide conocer momentos de gran felicidad.

El más reciente ha sido la victoria cosechada ante Islandia en la competición preliminar de la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™, el pasado 11 de septiembre. Gracias a ella, su selección protagoniza ahora un avance espectacular en la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola. Y aunque la posición 107 que ocupa en octubre de 2012 no tenga nada de extraordinario -sobre todo si nos fijamos en su mejor registro histórico, el 43, de septiembre de 2010-, sí hace que la formación dirigida por Nikos Nioplias se acerque a los simbólicos 100 primeros puestos, además de ser la mejor desde hace un año (figuró en la 86ª en septiembre de 2011) y representar su mejor progresión de todos los tiempos, al subir 28 peldaños en un mes.

Pero puede que el triunfo sobre Islandia haya tenido un impacto mayor en la mentalidad de los chipriotas que en la jerarquía mundial. Los Galanolefki (blanquiazules) no ganaban un partido oficial desde hacía tres años. Al anotar el único tanto del encuentro, Konstantinos Makridis les ha permitido no solo reencontrarse con la victoria, sino también recuperar la ambición de ser más que simples comparsas. “En el plantel hay un ambiente formidable, tenemos un equipo buenísimo, como demostramos contra Islandia”, opina el prometedor ariete del Omonia de Nicosia, Dimitris Christofi. “Cada vez que vestimos la camiseta de nuestro país damos todo lo que tenemos, sin reservas”.

Gestas sin continuidad
Y esa mentalidad dio sus frutos ante Islandia. El equipo pudo olvidar así el revés sufrido en Albania unos días antes (3-1), aunque no tuviese continuidad, al menos en cuanto a resultados: el conjunto chipriota cayó después en Eslovenia (2-1) y luego en casa contra Noruega (1-3). Fueron dos derrotas ante rivales mucho mejor situados en el escalafón mundial, pero que ponen de manifiesto el principal problema del combinado nacional: la falta de regularidad.

A Chipre sigue costándole encadenar buenos resultados, lo que le ha valido una reputación de equipo dado a las “proezas”. La primera se remonta a 1973, y su víctima fue Irlanda del Norte, liderada por el legendario George Best. Un triunfo por 1-0 inundó de felicidad esta pequeña isla del Mediterráneo. Diez años más tarde, en la fase previa de la Eurocopa 1984, Italia, entonces campeona del mundo, tuvo que conformarse con un empate 1-1, tras empezar perdiendo.

En octubre de 1988, fue Francia quien tropezó en la isla, rumbo a Italia 1990. Los Bleus, claramente favoritos, cedieron otro 1-1. Pero lo mejor estaba aún por venir: una histórica victoria por 3-2 ante la España de Javier Clemente en septiembre de 1998, en un clasificatorio para la Eurocopa 2000. Más recientemente, en 2006, los chipriotas lograron, en el espacio de un mes, vapulear a la República de Irlanda (5-2) y mantener a raya a Alemania (1-1), tres veces campeona del mundo, camino de la Eurocopa 2008, antes de obtener un espectacular empate 4-4 contra Portugal en la fase previa de la cita continental de 2012.

Los clubes marcan la pauta
No ha sido aún suficiente para poder participar en una gran prueba internacional, pero al menos la época en la que Chipre estaba abonada a recibir goleadas a manos de los grandes de Europa parece haber quedado atrás. “Sigo a este equipo desde niño, y sé los progresos que ha hecho en los diez últimos años”, confirma Konstantinos Charalampidis, internacional en 68 ocasiones. “Es algo enorme, me siento muy feliz por ello”.

El centrocampista del APOEL de Nicosia ha tenido bastante que ver en el cambio de categoría del fútbol chipriota, ya que su club realizó toda una hazaña —la especialidad nacional— clasificándose para cuartos de final de la Liga de Campeones de la UEFA 2011/12. Ya en 2008/09, el Anorthosis de Famagusta había sido pionero, al convertirse en el primer club del país en alcanzar la fase de grupos del torneo y conseguir un histórico empate contra el Inter de Milán (3-3).

Pero, una vez más, esos logros no tuvieron continuidad. El Anorthosis no pudo superar la liguilla, y el APOEL se quedó sin participar en el certamen la temporada siguiente. La clave de los futuros progresos radica sin duda en la regularidad, y el fútbol chipriota aspira a cambiar esa situación.