El sprint de los Purasangres
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Después de su sorprendente trayectoria en la Copa Africana de Naciones 2013, Burkina Faso ha escalado hasta el puesto número 55 en la edición de febrero de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola, lo que supone un salto de 37 posiciones con respecto al mes anterior, cuando se convirtió en el equipo peor clasificado de los que han llegado al partido decisivo de la máxima competición africana. Para los Purasangres se trata de un salto espectacular, que se corresponde a la perfección con la impresionante carrera que siguieron hasta plantarse en su primera gran final de la historia.

Hasta este año, los burquinabes tan sólo habían conseguido superar la fase de grupos del campeonato en una ocasión, a pesar de que anteriormente se habían clasificado para ocho fases finales. Lo logaron como anfitriones en 1998, una edición en la que quedaron cuartos, pero prácticamente nada de lo que habían hecho desde entonces en los escenarios del continente sugería ni de lejos el éxito alcanzado en Sudáfrica. Los Purasangres registraron cuatro empates y ninguna victoria en los 17 partidos que habían disputado en la Copa Africana. Aunque participaron en la edición de 2012, su mal rendimiento en aquella cita los precipitó directamente al puesto 92 de la tabla mundial que ocupaban en enero de este año, su peor posición desde mediados de 2008.

Sin embargo, no todos los tiempos fueron malos para los burquinabes. La selección de Burkina Faso ha transitado en los últimos años por los primeros 60 escalones de la tabla y se ha clasificado frecuentemente para la Copa de Naciones. Tras la contratación del belga Paul Put para el cargo de seleccionador en marzo de 2012, la situación del combinado no ha dejado de mejorar hasta el punto de que, en este tiempo, los Purasangres han vivido dos momentos realmente decisivos. En primer lugar, para meterse en el bolsillo el pase a Sudáfrica 2013, se impusieron a uno de los equipos más pujantes del continente, la República Centroafricana, a pesar de la dificultad que la tarea entrañaba. Perdieron por 1-0 en Bangui y, en los primeros compases del choque de vuelta, disputado en casa, encajaron el tanto que los obligaba a anotar tres goles si deseaban superar la eliminatoria. Alain Traore se encargó de coronar la hazaña con el tercer tanto burquinabe, marcado en el minuto 6 del tiempo añadido a la segunda parte.

Traore volvió a convertirse en el hombre desequilibrante en el segundo momento clave, que se produjo en el Grupo C de la Copa de Naciones. La selección, encuadrada en la misma sección que la defensora del título, Zambia, la bicampeona Nigeria y Etiopía, no destacaba precisamente como favorita a ninguno de los dos primeros puestos de la tabla. No obstante, durante el primer partido de los Purasangres, el delantero del Lorient se encargó de arañar in extremis el empate a 1-1 con las Súper Águilas. Aquel punto inicial dio alas al equipo para el segundo encuentro, una victoria por 4-0 sobre Etiopía pese a la inferioridad numérica sufrida en la segunda parte, donde Traore marcó dos goles antes de abandonar el choque lesionado. A partir de entonces, la moral del equipo se puso por las nubes, y Put aseguró que el objetivo ya estaba cumplido, incluso antes del impresionante empate que impidió a los zambianos pasar de ronda. “De camino a la fase final de Sudáfrica, les dije a mis jugadores que tenían que creer en sí mismos, pues sólo así podían llegar lejos”, declaró el director técnico.

Con sed de éxitos
De esta manera, los advenedizos se auparon a la primera posición del Grupo C para sorpresa de propios y extraños, y consiguieron el pase a la etapa eliminatoria. En cuartos, los burquinabes arrancaron a Togo una victoria por 1-0 en la prórroga, pero se guardaron su mejor actuación para semifinales, donde derrotaron a Ghana en tanda de penales. Pese al 1-1 que lucía en el marcador al cabo del tiempo reglamentado, los analistas quedaron impresionados por la calidad del juego que desplegó Burkina Faso contra un equipo que llevaba colgada la etiqueta de gran favorito al título desde la eliminación de Costa de Marfil. Jonathan Pitroipa, autor del gol de la victoria sobre Togo, lideró con dominio y soltura a los suyos frente al famoso mediocampo de las Estrellas Negras, y el poderoso artillero Aristide Bance demostró su solvencia como sustituto de Traore, quien para entonces había regresado a Francia y a su club para recibir tratamiento.

Durante la derrota por 1-0 a manos de Nigeria en la final, a Burkina Faso le faltó parte del estilo del que había hecho gala hasta el momento, una carencia que Put achacó a las características propias de la ocasión y a la fatiga. "Respetamos demasiado a Nigeria en la primera parte, y en la segunda intentamos solucionarlo todo con la posesión”, declaró. “Seguramente estábamos un tanto cansados después de dos partidos saldados en la prórroga, pero no quiero poner excusas”.

Pese a todo, los Purasangres salieron henchidos de orgullo. Aquel logro los ha aupado a la novena posición de la clasificación africana, por delante de grandes potencias tradicionales como Sudáfrica, Egipto, Marruecos y Camerún. “Hemos hecho un gran trabajo, y todo el país puede sentirse orgulloso de sus jugadores. Hemos demostrado madurez, pero todavía hay mucho que mejorar", manifestó Put.

Aunque Burkina Faso se encuentra lejos del mejor puesto de su historia, el 37º alcanzado en 2010 y 2011, la ambición no abandona a Pitroipa, proclamado mejor jugador de la fase final africana. "Lamentamos muchas cosas, pero el hecho de que llegáramos a la final demuestra que vamos por el buen camino. Hemos derrochado entereza y temple, pero estamos decepcionados porque sabemos que somos capaces de hacerlo muchísimo mejor".