Resulta curioso hablar de cómo la experiencia puede marcar la diferencia en un partido decisivo cuando estás hablando de un torneo juvenil. ¿Cuánta ventaja psicológica puede tener un chico de 19 años sobre los otros adolescentes? ¿La suficiente para permitirle tomar el mando en el segundo periodo de una final, abrir el marcador con un golazo increíble y guiar a su equipo hacia la victoria?

En el caso de Sherko Kareem Gubari, sin embargo, hay motivos para que pareciese estar un paso por delante de todos los demás en la victoria por 2-0 del Grasshoppers sobre el West Ham United, con la que conquistó el trofeo en la 78ª edición del Campeonato Juvenil FIFA/Blue Stars en Zúrich.

Durante los últimos tres años, la vida y la carrera del delantero han dado un giro que endurecería el blindaje emocional de cualquiera, y más aún en un adolescente. Tras atraer la atención en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA EAU 2013, Gubari se mudó de su ciudad asolada por conflictos, la iraquí Kirkuk, a la tranquilidad de Zúrich, en Suiza. Ya ha formado parte del plantel absoluto del Grasshopper durante más de un año, y ahora está preparado –e ilusionado– para jugar con Irak este año en el Torneo Olímpico de Fútbol de Río de Janeiro.

En el momento adecuado
Por tanto, no es de extrañar que, cuando llegó el momento de resolver la final contra el West Ham, el futuro ganador del Balón de Oro adidas del certamen estuviese listo para ejecutar su jugadón característico de deslizarse desde la banda izquierda hacia el centro utilizando su pierna derecha. Lo hizo, y lo culminó con un disparo perfecto que entró por la escuadra izquierda.

“Encaré esta final ansioso por meter un gol, pero el primer tiempo estuvo tan reñido y generó tan pocas ocasiones que ya estaba un poco frustrado cuando recibí el balón ahí”, afirmó Gubari, apuntando a la esquina del área desde donde marcó el gol que adelantaba a su equipo. “Cuando vi que tenía una pequeña ocasión para disparar, me dije a mí mismo: ‘Tiene que ser ahora’”.

Lo fue, y el golazo cambió la fisonomía de lo que estaba siendo hasta entonces un combate de garra, allanando el camino para la victoria por 2-0 que selló un tanto de Nikola Mijatovic. Tras el triunfo del FC Luzern en 2015, se trata del cuarto título para un club suizo en las cinco últimas ediciones del Campeonato Juvenil FIFA/Blue Stars.

“Es algo particularmente significativo para un país que últimamente ha subido unos peldaños y se ha ganado el respeto de las potencias históricas del fútbol”, declaró el entrenador del Grasshoppers, Boris Smiljanic, quien fue internacional suizo entre 1999 y 2006 y, por tanto, perteneció a la generación que avanzó bastante para ganarse ese respeto. “Para los chicos es importante ver que pueden enfrentarse a equipos de Inglaterra o Alemania, equipos con buenos jugadores de esos países, y mirarlos a los ojos. Genera una presión interesante, un estrés positivo”.

El carácter positivo de ese estrés quedó patente en la casi inmaculada trayectoria hacia el título del Grasshoppers, tras haber quedado primero del Grupo A con tres victorias y un empate sin goles (contra el FC St. Pauli en su estreno). El equipo zuriqués acabó el campeonato con un balance extraordinario de 8 goles a favor y ninguno en contra.

“Sabíamos que teníamos talento, y no hay más que fijarse en las cualidades de Gubari para verlo”, resaltó Smiljanic. “Estaba claro: tras unos primeros diez minutos desastrosos en el primer encuentro contra el St. Pauli, me di cuenta de que nuestro equipo había recuperado la concentración y la confianza. A partir de entonces, supe que estaríamos aquí, levantando el trofeo hoy”.

78º Campeonato Juvenil FIFA/Blue Stars
Campeón: 
Grasshoppers
Subcampeón: West Ham United
3er puesto: Anderlecht
4º puesto: FC St. Pauli
5º puesto: Feyenoord
6º puesto: FC Luzern
7º puesto: SL Benfica
8º puesto: FC Zúrich
9º puesto: FC Blue Stars
10º puesto: Guangzhou FC

Balón de Oro adidas: Sherko Gubari (Grasshoppers)
Guante de Oro adidas: Enzo D’Alberto (Anderlecht)
Premio Fair Play de la FIFA: Guangzhou FC