Es una historia triste del fútbol moderno. El Notts County, equipo de la segunda división inglesa y el club profesional más antiguo del mundo, tiene una deuda de 6.5 millones de libras esterlinas (unos 9.5 millones de euros) y se enfrenta al cierre si no paga cerca de la mitad de ese importe para el 9 de diciembre. El miércoles por la noche, sin embargo, el espíritu deportivo brilló espléndidamente cuando sus rivales coperos del Chelsea, los “aristócratas” del fútbol londinense, donaron las camisetas del partido firmadas por sus futbolistas en un intento desesperado de salvar a esta preciosa reliquia de la historia del fútbol.

Para muchos de los jugadores del Notts County, que tienen contratos mensuales, jugar contra futbolistas como los argentinos Juan Sebastián Verón y Hernán Crespo, el rumano Adrian Mutu, el camerunés Geremi y el francés Claude Makelele –todos ellos adquisiciones multimillonarias durante el pasado verano– en la tercera ronda de la Copa Carling era una oportunidad demasiado buena como para dejarla pasar. Así que cuando les dijeron que no iban a poder beneficiarse del intercambio de camisetas con algunas de las figuras más famosas del fútbol, sufrieron una enorme decepción.

Al cabo de 141 años en la Liga de fútbol inglesa, este club de Nottingham está donde empezó: las novias y mujeres de los 16 componentes del equipo siguen lavando su famosa indumentaria blanquinegra.

"Llevamos lavando nuestra propia ropa desde la temporada pasada”, nos contaba el mediocampista Darren Caskey. "No estamos seguros del futuro a largo plazo o de si el club seguirá existiendo la semana que viene, pero el espíritu del equipo es fantástico”.

Al enterarse de esta situación, el Chelsea, que padeció sus propias dificultades financieras antes de ser comprado por el multimillonario ruso Roman Abramovic, se compadeció de sus rivales coperos, y ofreció al Notts County las camisetas usadas por sus ilustres jugadores, a quienes pidió además que las firmasen.

“Es un gesto tremendo por parte de los jugadores del Chelsea. Las rifaremos y sacaremos algún dinero para el club”, anunciaba el director de los Magpies, Billy Dearden. “Nosotros no les podemos regalar nuestras camisetas porque son las únicas que tenemos”.

Últimamente, la segunda competición copera de Inglaterra se ha convertido en campo de experimentación para los clubes más exitosos de la Premier League. Pero mientras Arsène Wenger, el entrenador del Arsenal, sacaba al césped un equipo de adolescentes la noche anterior, Claudio Ranieri, el técnico del Chelsea, se mostraba más caritativo alineando a uno de sus combinados más potentes, que incluía a Verón, Damien Duff, Jimmy-Floyd Hasselbaink y Geremi. Con el apoyo de los 36,000 espectadores que demostraron su solidaridad con el club de la región central de Inglaterra acudiendo en masa a su estadio, se pudo celebrar una emocionante velada futbolística en Stamford Bridge, en la que el equipo de los que ganan una media de 30,000 libras esterlinas (unos 44,000 euros) semanales derrotó por 4-2 al que gana 60 veces menos.

Después de verse sometida a una intervención fiscal que ha durado un periodo récord de 18 meses, la entidad del Notts County, club fundado en 1862 y uno de los miembros fundadores de la Liga Inglesa de Fútbol, se enfrentará a su día D en cuestión de semanas. No obstante, una recaudación de taquilla de unas 200,000 libras esterlinas (unos 290,000 euros) en este último encuentro, y el gesto de buena voluntad del Chelsea, podrían desencadenar un intento de última hora por recabar los fondos necesarios y salvar a este gran club de antaño. El mundo del fútbol cruza los dedos.