Cuando las asociaciones miembro de la FIFA se reúnan en Budapest este mes en el 62.º Congreso de la FIFA, se hallarán en una ciudad que ya fue escenario de este mismo cónclave en dos ocasiones anteriores, marcadas por debates especialmente intensos.

Mientras que el Congreso de 1909 (protagonista de esta misma sección en el número de junio/julio de 2009) se enfrentó a una especie de crisis existencial cuando la federación, de tan solo 5 años de historia, y sus once miembros vieron amenazada su autoridad por la UIAFA, el de 1930 se vio marcado por una lucha interna de poderes.

El congreso de aquel año se celebró en un momento histórico para la FIFA, ya que solo restaban cinco semanas para el inicio de la primera Copa Mundial de la FIFA™. Sin tan siquiera poder imaginar el éxito que tendría la competición con el paso del tiempo, los delegados criticaron los preparativos que había hecho el Comité Ejecutivo para el torneo, que entonces se llamaba “Campeonato Mundial de Fútbol”.

En una época de creciente tensión política en Europa, numerosos miembros criticaron también al Ejecutivo por una supuesta falta de iniciativa o apremio. Giovanni Mauro, representante de Italia, incluso llegó a sugerir que a Uruguay le habría ido mejor si un dictador hubiera estado al mando del Comité Ejecutivo.

Rodolphe W. Seeldrayers, vicepresidente de la FIFA que en 1954 se convertiría en el cuarto presidente, rechazó tajantemente tales acusaciones, que tachó de ligeras, y declaró que no había posibilidad alguna de que la FIFA estuviera dirigida por una dictadura.

Grandes cuestiones a debate
En respuesta a las acusaciones de que Uruguay tendría problemas para celebrar la competición, Seeldrayers recordó a los escépticos europeos que el propio congreso había elegido a los sudamericanos un año antes e insistió en que el Comité Ejecutivo haría todo lo posible para que el torneo fuera un éxito.

También se discutieron otros temas, incluido el deseo de los delegados de hallar una manera de que las asociaciones británicas regresaran al seno de la FIFA. Seeldrayers informó que se había redactado un “proyecto de acuerdo” al respecto, si bien pasarían otros 16 años hasta que los británicos volvieron al redil.

En un debate previo sobre la regulación de los traspasos internacionales, las asociaciones nacionales habían rechazado la propuesta de Estados Unidos de relajar la ley de traspasos de futbolistas aficionados entre asociaciones, a fin de protegerlos del “falso aficionado”. Se acordó, por otro lado, que solo pudieran transferirse profesionales entre asociaciones si el contrato había finalizado.

Los miembros aprovecharon la ocasión para discutir las propuestas que harían los delegados en la reunión del International Football Association Board (IFAB) que se celebraría una semana después y respaldaron la idea de admitir sustitutos cuando se lesionaran jugadores en partidos internacionales para aumentar el interés del público. No obstante, el IFAB desestimó la propuesta y no fue sino 38 años después, con el inicio de la fase clasificatoria para el Mundial de 1970, cuando se permitió oficialmente reemplazar a los futbolistas en competiciones FIFA.

Entre los “espectadores” que presenciaron con interés el debate sobre fútbol se encontraban las mujeres de los delegados, que asistían al congreso por primera vez. Como vemos en la imagen, las “primeras damas del fútbol” aportaron un toque femenino a la habitual fotografía de grupo previa a la cena.