Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Rávena/Italia 2011

1 septiembre - 11 septiembre

Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA 2011

Pausa para la belleza

En los partidos de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA, no resulta del todo exacto llamar “intermedio” a la pausa de tres minutos entre cada periodo de juego, como si simplemente se tratara de un tiempo muerto. Parte del encanto de esta disciplina deportiva radica precisamente en el ambiente que, entre los goles y las jugadas acrobáticas, crean las *cheerleeaders *con su música y sus bailes.

Dicho así podría parecer muy fácil: un grupo de chicas guapas salen a bailar durante el intermedio. Sin embargo, el grado de entrenamiento y disciplina que se exige de las bailarinas en cuestión no se diferencia demasiado del que deben seguir los propios jugadores. Así como tampoco el vocabulario que emplean para referirse a su trabajo.

“Somos tricampeonas”, comenta sonriendo Vanessa, la coordinadora de las ocho bailarinas de Personal Plus que actúan aquí en Rávena. “Nuestro grupo debutó en Marsella, en 2008, y desde entonces nos llaman para las competiciones europeas de fútbol playa. Fuimos también a Dubai 2009, y ahora estamos aquí”.

Habilidad y destreza
Aprender las coreografías para animar un certamen de primerísima línea como este no es cualquier cosa. Las chicas como las que están en Rávena (Arlene, Idaira, Marta, Omayra, Patricia, Raphaella, Vanessa y Yamiley) ensayan juntas un promedio de ocho horas a la semana en las Islas Canarias, donde se encuentra la sede de la empresa, para ultimar los detalles de las diferentes coreografías que presentan a lo largo del día.

“Además, es completamente distinto bailar en estadios cubiertos que sobre la arena. Se podría comparar más o menos a jugar al fútbol sobre el césped o en la playa”, explica Vanessa. “Por suerte, en las Canarias hace muy buen tiempo durante todo el año, y no nos faltan precisamente playas en las que ensayar”.

Sin duda, el talento y la belleza de estas muchachas contribuyen enormemente a caldear el ambiente de un estadio de fútbol playa, aunque también ellas se benefician del entorno. “Sinceramente, ¿qué serían los intermedios sin nosotras? ¿Unos minutos de tedio?”, bromea la coordinadora. “Pero también hay que considerar la otra parte buena de nuestro trabajo: actuar allí, en medio de tanta gente tan animada, nos favorece grandemente a nosotras. Los aficionados que asisten a las competiciones de fútbol playa son diferentes a los demás. El fútbol mueve el mundo, y formar parte de algo tan bonito es lo que nos empuja siempre a seguir adelante”.