Da la impresión de que los años no pasan por Alan, que, al igual que el vino de Oporto, parece mejorar con la edad. No en vano, a sus 40 años, el internacional luso fue clave para que Portugal lograse la clasificación para los cuartos de final de la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA.

Las estadísticas del certamen que se celebra en Espinho hasta el próximo domingo no mienten. Además de ser con cuatro goles en tres partidos el máximo goleador del combinado anfitrión junto con Madjer, el ala portugués ha repartido tres asistencias, lo que le permite figurar en la zona alta del escalafón del certamen en este apartado del juego. 

“Lo de las asistencias es un dato muy positivo. Me gusta trabajar para el equipo y dar pases de gol me hace feliz. Lógicamente, marcar es estupendo, pero yo soy muy exigente con los pases y creo que una buena asistencia tiene mucho mérito, así que espero seguir dándolas y contribuir así a que Portugal continúe ganando”, declaró Alan a FIFA.com.

El entusiasmo que el internacional luso muestra en materia de asistencias nos lleva a preguntarle si disfruta más dando goles o marcándolos. “Me encanta dar asistencias. De hecho, suelo bromear con mis compañeros diciendo que a mis 40 años ya he marcado muchos goles y que ahora les toca anotarlos a los jóvenes que tenemos en el equipo. Para mí, dar un pase de gol supone siempre una gran alegría”, responde.

Ya que es el propio Alan quien vuelve a sacar a colación el tema de la edad, aprovechamos para pedirle que nos revele el secreto de su aparentemente eterna juventud. “La respuesta es simple. Se trata de trabajar, disfrutar con lo que se hace y ponerle dedicación. Un deportista que se centre en lo que le gusta y trabaje con tesón llegará lejos. Al menos, eso es lo que yo hago”, explica.

Energía y pasión
Y es precisamente esa pasión por el beach soccer lo que hace que la retirada de Alan no tenga todavía fecha. “Dada mi edad, todo el mundo me pregunta que cuándo voy a dejar de jugar, pero por ahora las piernas siguen aguantando. Cuando no consiga mantener el ritmo de los jugadores más jóvenes seré el primero en decir que lo dejo, pero creo que todavía voy a durar una temporadita más”, asegura el internacional luso.

Intenciones a largo plazo pero compromisos más concretos en lo inmediato. “Tengo energía para jugar otros tres partidos, aunque con lo estupendo que es el público de Espinho no me importaría disputar seis o incluso nueve más”, afirma Alan, que además de tener una importancia clave dentro del terreno de juego es también uno de los líderes del vestuario portugués.

Ahí se sienta entre algunos veinteañeros... “No sé si se lo puede llamar consejos para los más jóvenes, pero sí es cierto que hablamos mucho y que siempre estamos diciendo lo que está bien, lo que está mal y lo que se debería hacer. Somos todos amigos y siempre buscamos el bien del equipo, así que hacer caso de lo que dicen los más veteranos suele resultar útil”, comenta el ala, que cierra la entrevista dedicando palabras de cariño a un público al que considera muy especial. “Jugar en Portugal con la selección es siempre una gozada. La afición nos apoya al máximo y cree en nosotros en todo momento, así que queremos llegar a la final y conquistar el título para dedicárselo a nuestra gente y para que todo el país lo pueda celebrar con nosotros”, concluye.