El apellido Hilaire es un sello de la selección argentina de fútbol playa, una de las tres que han disputado todas las Copas Mundiales de Beach Soccer de FIFA. Allá por 2005, en la edición inaugural, formaron parte del plantel Ezequiel, Santiago y Federico, quienes disputaron todas las fases finales de la competición desde entonces a excepción de Rávena 2011.

Ezequiel, el mayor de los hermanos, se retiró tras Tahití 2013, y ahora parece haberle llegado el turno a Santiago. "Ya le dije al Chino: ¡a Bahamas voy en un crucero que sale de Miami y los aliento desde la tribuna!", exclama a FIFA.com el defensor de 34 años, minutos después de la eliminación en la fase de grupos de Portugal 2015.

La frase de Santiago para con su seleccionador Gustavo Casado le saca una sonrisa a Federico, tres años menor que él. Apodado Yagui por su parecido físico a un personaje de dibujos animados, sobre sus hombros recae ahora la responsabilidad de continuar la dinastía Hilaire sobre la arena, una dinastía que acumula ya 59 encuentros mundialistas entre los tres.

¿Tendrá ganas el heredero de mantener la tradición familiar? "Yo creo que Federico va a seguir, y se lo merece. Pero es grande y sabe lo que hace. De lo que estoy seguro es que intentará convencerme para que yo siga", avisa Santiago, todavía enfundado en la casaca número 2 albiceleste que utilizó en la derrota ante la anfitriona Portugal por 7-2.

"Yo ya había pensado en dejar después de Tahití, igual que Ezequiel", explica Federico. "Es más, ni siquiera estaba en mis planes jugar las últimas eliminatorias, pero acá me tenés. Decir algo ahora, con lo que nos gusta este deporte, quizás sea difícil de cumplir después".

Entre el análisis de hoy y el mañana
Si Santiago finalmente honra su palabra, al menos podrá decir que se despidió con un gol, que marcó de tiro libre en el tercer período. "Cuando entré al vestuario pensé en eso: debuté con un gol y me despedí con otro. No fue muy lindo y sirvió de poco, pero será un buen recuerdo".

Al zaguero, por supuesto, hubiera preferido despedirse de otra manera. De hecho, Argentina podría haber accedido a los cuartos de final de ganarle a Portugal. "Fueron mucho mejores que nosotros, no hay nada que discutir del resultado".

Federico hace un análisis más profundo. "La diferencia estuvo en lo que hace cada equipo todo el año. Si bien nosotros cubrimos las falencias con entrenamiento, dedicación y ganas, quedó demostrado que seguimos siendo un equipo amateur. Hay muchas selecciones que están creciendo, y nosotros sólo las estamos viendo crecer".

Ambos hermanos coinciden que hay cuestiones positivas de cara al futuro, pero también mucho camino por recorrer. ¿Qué lugar ocupará cada uno en el proceso que viene? "No lo sé, no lo pensé todavía. Pero definitivamente me gustaría seguir ligado al fútbol playa. No creo que este Mundial sea el fin de una era en Argentina, sino una época de recambio", responde Santiago.

"Yo tampoco estoy muy seguro", afirma Federico. "Quizás juegue dos meses, un año más o volvamos a vernos en Bahamas. Dejar el fútbol playa no es la manera de ayudar, ya estuve lejos un tiempo y no aporté en nada. Mi idea es aportar desde donde me necesiten, sino ésto se estanca".

Independientemente de qué rol cumpla cada uno, y de haber compartido su condición de pioneros del deporte con otros nombres, como los dos se encargan de remarcar, nadie podrá borrar el legado del apellido Hilaire.