Portugal daba la impresión de ir a derrotar a Senegal, este sábado en Espinho, no solo por jugar en casa, ser uno de los grandes del beach soccer mundial y situarse con un 4-2 a favor mediado el segundo periodo, sino también porque había realizado muchos más disparos a puerta que su adversario, durante toda la contienda. Sin embargo, una y otra vez, el conjunto local se topó con increíbles paradas del guardameta Al Seyni N’Diaye en el duelo que acabaría perdiendo 6-5.

Pero, ¿cuántas paradas? ¿Y cuáles, exactamente? Podemos preguntárselo a cualquiera, menos al propio arquero africano. “Cuando termina el partido, no recuerdo ninguna de las paradas que hice”, confiesa a FIFA.com. “Es como si se fuesen todas a otra dimensión, porque el beach soccer es demasiado dinámico. Un guardameta debe estar concentrado todo el tiempo, sin pararse a pensar. Cuando llega un balón, sabemos que enseguida vendrá otro. Y luego otro. No da tiempo a asimilarlo. Al final, sé que hice un buen partido, pero si me lo preguntan no sería capaz de decir cómo fue cada una de las atajadas”.

Según las estadísticas oficiales del encuentro, los portugueses efectuaron 23 tiros entre los tres palos. Cinco de ellos acabaron en el fondo de las mallas de N’Diaye, lo que deja al senegalés con 18 intervenciones para recordar. O, en su caso, olvidar. No obstante, por lo menos una fue susceptible de destacar: un penal ejecutado por Bé en el minuto 4 del tercer tiempo, cuando el marcador señalaba un empate a 4-4 y el estadio abarrotado de la Praia da Baía parecía confiar en que Portugal retomase al fin las riendas del partido.

Del recuerdo al presente... y al futuro
“Ese sí lo recuerdo mejor, al ser un penal: fue un momento clave para que mantuviésemos la confianza. Ese aspecto psicológico es importantísimo para un equipo joven como el nuestro”, explica N’Diaye, refiriéndose a la media de edad de los senegaleses, la más baja de los 16 conjuntos participantes —24,1 años— y al hecho de contar con seis jugadores que nunca habían disputado una Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA.

“Hablo con ellos en el hotel, todo el tiempo. Yo solo tengo 25 años, pero este ya es mi quinto Mundial. Estuve ahí cuando derrotamos a otro país organizador, Francia, en 2008, y también en 2011, cuando Portugal nos eliminó en cuartos de final, en la tanda de penales. Yo sabía que este desquite era posible. Y quería que ellos también lo creyesen. Por eso no nos ha sorprendido el resultado, en absoluto”.

N’Diaye sí se sorprendió al sentarse en la habitación del hotel para ver un vídeo con los mejores momentos del partido y darse cuenta del gran número de paradas que realizó, y de su dificultad, decisivas para mantener a Senegal en la lucha por la clasificación para cuartos de final, en el Grupo A. “Ahora sí, ya lo había olvidado todo, pero los recuerdos empiezan a volver. Pero ahora ya no importa: lo que importa es el partido decisivo contra Japón”.