En marzo de este año, el costarricense Danny Johnson se encontró en una encrucijada: si quería continuar su preparación para el Clasificatorio de la CONCACAF para la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Portugal 2015 debía renunciar a su trabajo. Hoy, cuatro meses después, ni la temprana eliminación de su selección le hace arrepentirse de la decisión tomada en ese momento.

"Trabajaba en una empresa que auditaba los alimentos de la canasta básica en mi país, y eso me obligaba a viajar a distintos puntos de venta por uno o dos días. Si bien primero me autorizaron a jugar el torneo porque era oficial, luego se echaron para atrás. Así, me obligaron a tomar una de las decisiones más difíciles de mi vida", comienza a explicar el ala de 30 años a FIFA.com.

"La Federación y el entrenador intercedieron, pero nada. Entonces me reuní con mi madre, que es mi consejera, con la madre de mis dos hijas, a la que debo pasarle la pensión, con los amigos cercanos y hasta con el psicólogo del equipo. Todos me dijeron lo mismo: 'Danny, si es tu sueño, no te lo pienses más'. ¡Y cómo lo era, aquí me tiene!", agrega con una enorme sonrisa.

Optimista por naturaleza
Johnson comenzó a jugar al fútbol playa en su Limón natal en 2006, por consejo de uno de aquellos amigos, y rápidamente llegó a la selección. Sin embargo, dejó temporalmente en 2008 para probar suerte como lateral izquierdo en el equipo de la ciudad, que militaba en segunda división. "Por eso me perdí el Mundial de 2009. Cuando volví al fútbol playa en 2010 me puse como meta jugar un Mundial. De ahí que disfrute este momento: para muchos puede ser fracaso, pero yo lo vivo como algo por lo que luché. No puedo estar triste ni ser mal agradecido".

Ni la forma como Costa Rica quedó eliminado amarga a Johnson: tras levantar una desventaja de tres goles ante la poderosa Suiza, un zapatazo a un minuto del final le privó de llegar a la última jornada de la fase de grupos con posibilidades. "Sabíamos a lo que veníamos. Lo nuestro era luchar y estuvimos cerca. Jugamos contra dos equipos europeos que viven de esto, que nos sacan ventaja en lo táctico, en lo mental y en la experiencia, y los emparejamos con la actitud. No es poco".

De todos modos, el ala no da por terminada la participación de Costa Rica en el torneo. "Daremos vuelta la página y pensaremos ya en mismo en Omán. Queremos hacer historia y lograr el primer triunfo en un Mundial. Este equipo puede jugar mejor o peor, pero siempre sale a ganar".

Con ese mismo optimismo piensa buscar trabajo al regreso de Espinho. "Algo estable va a aparecer, quizás todo esto abra algunas puertas. Lo que sea, haré lo posible para combinarlo con el fútbol playa, y si no es posible volverá a verse en ese momento. No me arrepiento de nada, y ahora que le tomé el gustito, quiero regresar a sacarme la espina de los cuartos de final".