Si uno compara el plantel de Rusia que obtuvo la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Tahití 2013 con el que está disputando Portugal 2015, notará apenas dos nombres diferentes sobre doce. La decisión del entrenador Mikhail Likhachev parece lógica: ¿para qué cambiar demasiado en un grupo tan ganador como ambicioso?

Los resultados en Espinho lo avalan, independientemente de la derrota que sufrió en el último partido de la fase de grupos ante Tahití por 7-6. Si bien la caída le cortó un invicto de 14 partidos mundialistas, el segundo más largo de la historia del torneo, y la obliga a vérselas con Brasil en cuartos de final, Rusia llegó al duelo ya clasificada, y es tan candidata al título como antes.

Sin embargo, los casos del arquero Ivan Ostrovskii y del defensor Artur Paporotnyi son diferentes:  mientras que el primero está haciendo su debut absoluto en la competición, el segundo ya se consagró campeón con la Sbornaya en Ravena 2011.

Por mérito propio
"¿Por qué no estuve en Tahití? Por decisión del entrenador", explica a FIFA.com el portentoso zaguero ruso, tan expeditivo para defender como para hablar. "Pero eso está en el pasado. Ahora sólo me importa jugar y ganar", agrega el futbolista de 30 años e integrante del FC Kristall de San Petersburgo, club de la poderosa Liga rusa que aporta a cinco de los 12 futbolistas del plantel.

Likhachev está encantado con el nivel de Paporotnyi. "Artur ha progresado muchísimo en dos años. Si bien es defensor, también sabe como sumarse al ataque. Tiene un remate poderoso y nos da una gran opción para los tiros libres. Sé que todavía puede mejorar su entendimiento del juego, pero estoy muy satisfecho con él", cuenta a FIFA.com.

Aquella experiencia de 2011 le concede autoridad para contrastar a aquel equipo con éste de 2015. "La composición es muy similar, lo mismo que el estilo y los resultados. Creo que la única diferencia es que tenemos más experiencia", explica Paporotnyi, quien vio acción en los tres encuentros y anotó un gol ante los tahitianos.

Merecimientos y objetivos
Para Ostrovskii, en cambio, todo es nuevo. "Estoy orgulloso de estar entre los doce mejores jugadores de mi país", le cuenta a FIFA.com. "Cada partido es un momento emotivo e histórico para mí y estoy intentando disfrutarlo", completa el portero de 25 años, también miembro del FC Kristall.

El Mundial es el segundo torneo del arquero tras los Juegos Europeos de Bakú, pero se siente plenamente adaptado. "El haber disputado los Juegos, el hecho de que vengo practicando desde tiempo con el grupo y que varios de los jugadores son mis compañeros en el Kristall han hecho fáciles las cosas para mí. Además mi puesto es simple: debo salir y atajar", fundamenta el 12, quien atajó algunos minutos en los dos primeros partidos.

¿Qué opina Likhachev de su arquero suplente? "Sé que tiene un estilo muy distinto a Bukhlitskiy, pero es joven, tuvo una temporada extraordinaria en la Liga y merecía una oportunidad en el equipo. Mentalmente es estable y tiene excelentes reflejos. Todavía necesita trabajar duro para pulir algunas cosas, pero le auguro muchos años en este deporte".

Ostrovskii y Paporotnyi coinciden en algo: el traspié con Tahití no afectará la confianza de Rusia. "Al contrario, sólo nos puede hacer más fuertes", avisa el arquero. También comparten la opinión sobre el partido de cuartos de final con Brasil, un duelo que muchos imaginaban para la final. "Si quieres salir campeón debes ganarles a cualquiera", sentencia Paporotnyi. "Ya lo hemos hecho y podemos volverlo a hacer".