La figura de Angelo Schirinzi ha sido tan importante para el desarrollo del beach soccer suizo que su decisión de abandonar la arena, que llegó de forma un tanto repentina, no dejó de resultar sorprendente en su momento. Sin embargo, algunas circunstancias inesperadas surgidas en relación con la Copa Mundial de Beach Soccer de la FIFA Portugal 2015 han obligado a Schirinzi a posponer por ahora su retirada.

Durante años, Schirinzi compaginó el papel de entrenador con el de ser uno de los jugadores más destacados de Suiza, una etapa que incluyó dos participaciones mundialistas en las ediciones de 2009 y 2011. Sin embargo, semanas antes de viajar a Espinho, el jugador-entrenador helvético decidió que esta vez limitaría sus funciones al banquillo. Entonces, en el último entrenamiento antes del estreno en la cita portuguesa, llegó la lesión de Kaspar Jaeggy. Faltaban sólo treinta minutos para que expirase el plazo de sustitución de futbolistas inscritos y el técnico de 42 años no encontró otra opción que no fuese incluir su propio nombre.

“Entré en la lista sin intención real de jugar, como se vio de hecho en los dos primeros partidos, en los que no disputé un solo minuto. Sin embargo, me encontré con que (Michael) Misev tenía una lesión muscular y Spacca había visto una tarjeta amarilla, así que decidí saltar a la arena”, explicó Angelo a FIFA.com después no sólo de participar en el duelo contra Italia sino de marcar además un golazo de chilena –el sexto en su cuenta particular en citas mundialistas— en un choque que se saldó con victoria italiana por 6-4, pero que sirvió a los suizos para citarse con Portugal en el cruce de cuartos de final. “Supongo que no volveré a jugar, aunque nunca se sabe”, añade.

Las viejas costumbres perduran
Y es que ese “nunca se sabe” es exactamente el tipo de mensaje que Schirinzi quiso transmitir a sus pupilos cuando, antes ya de los Juegos Europeos de Bakú, decidió que en principio desempeñaría únicamente las funciones de entrenador. “La idea tampoco era que dejase de jugar definitivamente. Cuando lo decidió, Angelo nos dijo: ‘si el equipo me necesita estaré disponible, si no, me limitaré a ser el entrenador’. Y lo cierto es que hoy el equipo le necesitó”, confesó el capitán suizo Mo Jaeggy, quien, curiosamente, es el hermano de Kaspar, el jugador que se vio obligado a dejar la concentración como consecuencia de una lesión.

“Está claro que a nadie le agrada tener que jugar por la lesión de un compañero, pero es una suerte que podamos contar con Angelo. Hasta hace unas semanas formaba parte del equipo y sigue entrenando con nosotros a diario, así que a ninguno nos sorprendió que jugase bien”, añadió.

La veteranía de Angelo Schirinzi podría resultar más necesaria que nunca en el decisivo duelo de cuartos de final que enfrentará a Suiza con la selección anfitriona el próximo jueves. Y es que el combinado helvético conoce muy bien a Portugal, una selección a la que ya se ha medido en 32 ocasiones a lo largo de su historia, con un balance de 12 triunfos para los centroeuropeos. “Queremos y podemos ganar, y, sinceramente, creo que los portugueses sienten un cierto temor ante la perspectiva de cruzarse con nosotros en esta fase, porque ya les hemos ganado varias veces”, declara con confianza Mo Jaeggy, que subraya la importancia del factor cancha.

“El hecho de que sea el rival el que juegue en casa puede incluso acabar favoreciéndonos, porque nosotros partimos sin ningún tipo de presión. Todo el mundo espera que Portugal gane, y la afición local contará a buen seguro con que su equipo golee a la pequeña Suiza. No obstante, si logramos imponer un ritmo como el que impuso Senegal en la primera ronda frente a Portugal (victoria contra pronóstico de los africanos por 6-5), estoy seguro de que seremos un rival muy difícil de batir”, añade.

Desde el banquillo, Angelo Schirinzi sopesará todas las posibilidades, analizará las reacciones de su equipo y elegirá la mejor manera de preparar un partido tan decisivo, incluso si eso le supone tener que volver a alinearse a sí mismo.