En una edición llena de sorpresas, el FC Internazionale de Italia cumplió con los pronósticos, derrotó al Seongnam Ilhwa FC de la República de Corea por 3-0 y se clasificó para jugar la final de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA ante el asombroso TP Mazembe de la República Democrática del Congo. El partido se disputó en el Estadio Zayed Sports City de Abu Dhabi, el miércoles 15 de diciembre de 2010. 

De esta manera, los italianos, que disputan por primera vez la competición, buscarán transformarse en el cuarto equipo europeo en conseguir el título de manera consecutiva, luego de las victorias de su archirrival AC Milán en 2007, el Manchester United en 2008 y del FC Barcelona en 2009.

El que pega primero…
En apenas tres minutos, el Inter pasó del desencanto por la lesión de Wesley Sneijder a la alegría por el gol de Dejan Stankovic, que aprovechó el cierre defectuoso de un defensor rival para aparecer por izquierda, definir cruzado y adelantar rápidamente en el marcador al campeón de Europa (0-1, 3’).

La ventaja le permitió al equipo de Rafa Benítez jugar con tranquilidad y sin apuro, sobre todo ante un oponente que, si bien resultó ordenado y prolijo, se encontró con la obligación de arriesgar más de lo previsto. Pero los surcoreanos manejaron esta situación con aplomo, complicando por momentos a los nerazzurri con los movimientos de Mauricio Molina, la potencia de Dzenan Radoncic y el remate de media distancia de Choi Sung Kuk.

Sin embargo, el Inter les asestó otro golpe al mentón al promediar el primer tiempo: el argentino Javier Zanetti arrancó la jugada por derecha, combinó con su compatriota Diego Milito y, entrando en diagonal, definió con calidad para ampliar la diferencia (0-2, 32’).

El Seongnam sintió el impacto aunque no bajó los brazos, y tres veces arañó el descuento, pero Julio César le ahogó el grito a Radoncic a los 37’, Cho Byung Kuk cabeceó apenas desviado a los 43’ y Molina erró por nada un tiro libre en tiempo agregado al adicional.

El peso de la experiencia
Los surcoreanos volvieron a merodear el gol apenas regresados del descanso, a través de una aparición por el medio de Choi Sung Kuk, quien elevó su disparo desde buena posición. El Inter respondió un rato después con un zurdazo de Goran Pandev que salió cerca del poste izquierdo contrario.

Más allá de algunos arrebatos del Seongnam, los minutos fueron pasando sin mayores sobresaltos para el Inter, que se mostró certero cada vez que pisó el acelerador. En este contexto, entonces, no extrañó que Diego Milito hiciera gala de su oportunismo para tomar un rebote del arquero Jung Sung Ryong, tras un remate a quemarropa de Samuel Eto’o, para anotar el tercero (0-3, 73’).

De allí hasta el final, el Seongnam buscó un descuento que hasta mereció, mas no tuvo la puntería indispensable o las armas necesarias para vulnerar a Julio César. El Inter reguló el partido y guardó energías para el duelo con el TP Mazembe, que el próximo sábado 18 de diciembre, en el mismo Estadio Zayed Sports City, definirá al nuevo campeón mundial de clubes.