Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2016

8 diciembre - 18 diciembre

Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2016

Jeonbuk - América, cómo hemos cambiado

© Getty Images

Será como un dejá-vu. Jeonbuk Hyundai Motors y el Club América cara a cara en la segunda ronda de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA. Hace 10 años también ocurrió. En la edición de 2006 ambos equipos se enfrentaron en Tokio, un 10 de diciembre. Una década después tan sólo cambia el estadio: será en Osaka.

Aquel choque fue, en palabras del guardameta del Jeonbuk Kwoun Suntae, “una batalla entre David y Goliat”. El neófito conjunto de la República de Corea cayó entonces por 1-0 ante el temible cuadro mexicano.

Ahora, en vísperas de la reedición de ese duelo ante el América, los integrantes de aquel Motors, que se midió con hombres como Claudio López, Guillermo Ochoa y Cuauhtémoc Blanco, que continúan en el equipo explican a FIFA.com lo mucho que ha cambiado el club durante este decenio.

Kwoun, ahora capitán, y el defensor Choi Chulsoon ficharon por el Jeonbuk en 2006 y vivieron todas las experiencias, las buenas y las malas, de las once temporadas siguientes. Por desgracia, el primero causa baja en el equipo que está en Japón 2016, por una lesión sufrida el mes pasado en el partido de vuelta de la final de la Liga de Campeones de la AFC, contra el Al Ain.

“No todos los días se disputa un torneo como el Mundial de Clubes, porque para conseguirlo hay que ganar primero la Liga de Campeones”, recuerda Kwoun. “Imaginarme participando en él me hace muchísima ilusión, es una pena que no pueda jugar esta vez”.

Choi entiende perfectamente la decepción de su compañero, puesto que él también se lesionó en esta misma prueba. “Mi primer Mundial de Clubes es algo que preferiría olvidar, porque me lesioné en el primer partido, contra el América”, afirma, refiriéndose a un golpe en el tobillo que puso fin a su primer periplo en Japón.

“Pero esta vez”, insiste Choi, “estaremos bien preparados para mostrarle al resto del mundo cómo es el fútbol del Jeonbuk. Voy a disfrutar del partido, esperamos poder desplegar nuestro juego habitual, para que los hinchas también puedan disfrutar viéndonos. Somos un equipo orientado al ataque. Hasta los defensas nos incorporamos a las jugadas ofensivas, e intentamos marcar el mayor número de goles posible”.

“Si recibimos tres goles, marcamos cuatro: ese es el estilo del Jeonbuk”, advierte Kwoun. “El fútbol consiste en marcar más goles que el rival y en conseguir un buen resultado. El entrenador nos insiste continuamente en eso, es nuestra cultura. Y creo que también es lo que los hinchas quieren vernos hacer. Para un arquero puede resultar duro, pero siempre tratamos de marcar más goles de los que recibimos”.

En busca del desquite
A pesar de tener varias ausencias importantes, entre ellas la suya, Kwoun considera que el Jeonbuk es perfectamente capaz de hacer un buen papel en esta cita mundialista. El cuadro surcoreano cuenta con más recursos que hace diez años, cuando pasó apuros después de que el extremo Yeom Kihun, uno de los puntales del plantel, abandonase el equipo para incorporarse a la selección nacional.

“En 2006, cuando llegamos aquí tuvimos que empezar de cero”, dice. “Puede decirse que éramos algo parecido a un gigante con pies de barro. Si algo salía mal, todo se venía abajo en lo que respecta a la organización. Pero este equipo es distinto”.

Choi coincide, y lo analiza: “En los últimos años hemos fichado buenos jugadores, y pienso que se nota. También tenemos un buen equilibrio: los jugadores están dispuestos a sacrificarse en sus demarcaciones y a dar más de lo que se les pide en cada puesto. Gracias a eso, hemos logrado ganar más partidos y practicar un fútbol mejor, y a su vez eso ha servido para que venga más público a vernos y ganemos más títulos. Creo que somos un buen ejemplo para el fútbol coreano”.

“Cuando ganamos la Liga de Campeones en 2006, nos hizo falta un esfuerzo titánico”, recuerda Kwoun. “Y tardamos otros tres años en ganar nuestra primera liga nacional, la de 2009. Eso fue un punto de inflexión para que la gente de la región se interesase de verdad por el fútbol. Nuestro plan a largo plazo empezó a dar sus frutos en 2009”.

Es indudable que sería poco prudente subestimar a este Jeonbuk, sobre todo si nos fijamos en las ganas que tiene Choi de desquitarse por el resultado de hace diez años. “Creo que lo más importante es nuestro enfoque psicológico. Nadie quiere perder, y vamos a entregarnos al máximo para conseguir la victoria”, concluye.

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